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Un nuevo Pentecostes en la Amazonia peruana.

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Estos son los días en que celebramos la llegada del Espíritu Santo a la Iglesia y por ella a todos los hombres. Es el Espíritu que está provocando un nuevo Pentecostés en la humanidad para recomenzar una vez más a servir al Señor. Nos toca por gracias de Dios ser protagonistas de esta novedad que el Señor quiere realizar en la historia.

 

Les deseo a todos, hermanas y hermanos a quienes llegue este mensaje, que la presencia vivificante de Espíritu los parifique e ilumine interiormente y encienda en sus corazones el amor apasionado por el bien, la verdad, la belleza, y todos los dones que harán más plena la propia vida y la de los hombres de nuestro tiempo.

 

Con pocos medios pero con interés y creatividad tratamos los hermanos de informarnos de los acontecimientos más importantes a nivel mundial, de la Iglesia y de nuestros países. Nos unimos a la esperanza de renovación que el Papa Francisco despierta para la vida y misión de la Iglesia y como nuevo hermanamiento de todos los pueblos. Lo que con tanta nitidez, propia de lo sencillo, el Papa muestra a nivel global, todos nosotros estamos invitados a visibilizarlo en nuestros ambientes y realidades diversas. Es un retorno al evangelio, como Francisco de Asís hizo en su tiempo.

 

La cotidianidad de nuestra vida en este rincón de la Amazonía se ha visto fuertemente conmovida por dos acontecimientos. Uno ya vivido, el II Congreso Misionero de Evangelización y Misión de la Orden en América latina y el Caribe, en Canindé, Ceará, Brasil; el otro está muy próximo: el Encuentro de Presencias Franciscanas de la Amazonía, en Iquitos, Loreto, Perú.

 

Con el lema “Nuevos franciscanos para una Nueva Evangelización”, entre los días 21 al 27 de abril nos reunimos aproximadamente 150 hermanos y hermanas de todo el continente, junto al Santuario de San Francisco de las Llagas, en Canindé. Además de compartir la riqueza de la variedad de culturas, lenguas y experiencias de vida y misión franciscana, continuamos profundizando lo que había despertado en todos nosotros el I Congreso realizado en Córdoba en el 2008. Tuvimos la oportunidad de hacer una presentación de lo que venimos intentando vivir en la fraternidad presente en Requena. Luego de la presentación se generó un diálogo y fue posible profundizar algunos aspectos de la presentación, promoviéndose un muy interesante deseo de conocer modos de aportes efectivos a la nueva misión en la Amazonía, con un destaque muy especial de los laicos que ven en este tipo de presencias posibilidades concretas para su participación activa. En lo personal fue muy gratificante el reencuentro con algunos hermanos de la Provincia San Miguel y los laicos de nuestras comunidades. Con el aporte de cada uno de ellos para el traslado, recibí de la generosidad de familiares y amigos un “significativo” aporte en yerba mate, para poder cada mañana despertar a la vida antes de la oración y del inicio de las tareas diarias.

 

Lo que está llegando, y vamos preparando con gran esperanza, es el Encuentro de misioneros franciscanos de las presencias de toda la Amazonía. Se trata de un simple encuentro, no tiene la aspiración de un Congreso o Seminario, pero no por eso deja de tener sus exigencias a la hora de organizarlo. Desde el 2 al 6 de junio nos reuniremos en Iquitos hermanos misioneros de varios países: Perú, Ecuador, Colombia, Brasil y Bolivia. Están invitados los Obispos de los Vicariatos de la Amazonía, 6 en total, con misioneros y misioneras que los acompañen, otros frailes de diversas misiones, los Provinciales que tienen responsabilidades sobre las misiones y varios integrantes del Gobierno general de la Orden, entre ellos seguro estará el actual Vicario general, y muy probablemente el nuevo Ministro general. Con el lema “Hacia donde nos impulsa el Espíritu en Amazonía” buscaremos modos para darle futuro a un pasado glorioso, con más de cuatro siglos de vida franciscana misionera, con figuras muy destacadas en las diversas etapas de la historia, caminando desde este presente con innumerables desafíos por afrontar y muchas posibilidades por experimentar. Previo al encuentro los hermanos del Gobierno general nos visitarán en Requena para conocer bien de cerca la realidad en la que se desarrolla la misión, para celebrar junto al pueblo y escucharlo en sus búsquedas y necesidades.

 

La ciudad de Iquitos es una referencia constante para todos los pueblos de esta parte de la Amazonía, por las posibilidades a nivel salud, comerciales, o de gestiones, y es además la obligada puerta de salida hacia Lima. Pero además de eso, a nivel personal es un lugar altamente significativo. Fue allí, en febrero del 2010, con ocasión de la realización del II Seminario Amazónico, donde nació en mi corazón la inquietud por esta presencia misionera. Fueron jornadas muy movilizadoras, se despertaron en mi interior deseos de contribuir a la misión que la Orden tiene desde siglos aquí, aportando con presencia y entrega al nuevo impulso soñado para la misión franciscana en la Amazonía. Siguieron varios momentos de diálogo y discernimiento, personal y fraterno, y gracias a la generosidad de los hermanos de la Provincia que una vez más “dan de su pobreza”, a los dos años de aquel Seminario estábamos comenzando la nueva presencia.

 

Después de estar caminando poco más de un año, tengo la convicción que aquí debe seguir desarrollándose la misión franciscana para esta ciudad y la amplia región que de ella depende. Con paciencia y constancia hemos ido asumiendo las dificultades que fueron surgiendo, en primer lugar al interior de la misma fraternidad, imaginables entre hermanos de diversas culturas y experiencias vocacionales y misioneras, y otras ligadas a la nueva realidad en la que nos estamos insertando, de orden cultural en primer lugar, las del clima no son menores, y las propias de relación con los misioneros que ya están presentes aquí con un estilo de vida y de trabajo ya experimentado. Queriendo antes que nada aprender a vivir en esta nueva realidad, vamos buscando los modos concretos para que la misión se desarrolle conforme al espíritu que la anima desde el principio.

 

Cuando leemos la historia de la presencia franciscana en la Amazonía, nos encontramos con figuras muy destacadas y proyectos misioneros muy ambiciosos, sostenidos en el tiempo en siempre difíciles circunstancias, gracias a una fe firme, una esperanza cierta y una caridad perfecta. Dentro de esa gran historia quizá logremos esbozar un párrafo, al menos una frase, poder dejar una palabra en los corazones, que evoque aquella Palabra y aquella Presencia que da Vida a los pueblos.

 

Hace poco pude leer el testimonio de un misionero jesuita en África, pareciera que en circunstancias mucho más adversas que las que encontramos aquí, y cerraba su mensaje manifestando que muchas veces la cabeza le decía que no valía la pena lo que estaba haciendo, que nada cambiaría, que aquellos pueblos seguirían siendo igualmente pobres, violentos, sin educación, a lo que el corazón respondía “tienes que estar aquí”.

 

Quisiera terminar este sencillo aporte cantándoles la canción de Silvio Rodríguez “Debes amar” o “Solo el amor”, no sé bien como se llama, y sin faltar a la humildad, creo que lo haría bastante bien, y más si somos varios los que lo intentamos juntos. Va al menos la letra y el que se anime, a cantarla!!!

 

Debes amar la arcilla que va en tus manos.

Debes amar tu arena hasta la locura,

y si no, no lo emprendas que será en vano.

Sólo el amor alumbra lo que perdura.

Sólo el amor convierte en milagro el barro

 

Debes amar el tiempo de los intentos.

Debes amar la hora que nunca brilla,

y si no, no pretendas tocar lo cierto.

Sólo el amor engendra la maravilla.

Sólo el amor consigue encender lo muerto.

 

Amén!

 

Abrazos y hasta pronto.

 

 

pepo

Fr. Eugenio Ortiz, ofm

En la misión franciscana de Requena, Perú

fraypepomenor@gmail.com

 

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Escrito por Redacción

Formación permanente OFS: Mayo 2013

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