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“¡Tómenme a mí, pero no a ellos!”: Los mártires de Chimbote, mártires de la caridad

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……¡Tómenme a mí, pero no a ellos!….respondió Zbigniew a los guerrilleros de sendero luminoso. Miguel Tomazeck y Zbigniew Strzalkowski, habían terminado de celebrar la misa. El templo “Señor de Mayo” estaba rodeado, los senderistas habían ingresado al pueblo de Pariacoto, el 9 de agosto de 1991. Los ataron de manos, y los metieron dentro de una camioneta, con dirección a Cochabamba. Luego de dinamitar el puente que estaba en el camino, se dirigieron a Pueblo Viejo, allí les arrancaron la vida. Un disparo en la nuca, terminó con la existencia de Miguel. A Zbigniew le dispararon en la columna, y al ver que estaba con vida, lo ultimaron con un disparo en la nuca. 

Los miembros de las fuerzas senderistas, hicieron lo propio con el sacerdote diocesano Alessandro Dordi, misionero de la Diócesis de Bérgamo en Italia, quien llegó a Perú en 1980, para trabajar como misionero. El 25 de agosto de 1991, cuando regresaba de celebrar la eucaristía en vinzos, un comando de terroristas lo asesinaron con tres disparos. 

Hechos que aún viven en la mente de los pobladores y que fueron recordados, durante la solemne ceremonia de beatificación de los tres primeros mártires peruanos, realizada el 5 de diciembre en el estadio Centenario Manuel Rivera Sánchez en la ciudad de Chimbote, región de Ancash en Perú.

Su martirio los convirtió en beatos

Los ritos iniciales para la beatificación, empezaron con la petición, que hizo monseñor Ángel Francisco Simón Piorno, Obispo de la Diócesis, al Papa Francisco. El obispo pidió inscribir en el número de los beatos, a los venerables Siervos de Dios Miguel Tomazeck, Zbigniew Strzalkowski y Alessandro Dordi presbíteros.

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Posteriormente el postulador de la causa, Padre Ángelo Paleri, OFM conv, dio lectura a la biografía de los venerables siervos de Dios, pidiendo sean proclamados beatos, en medio de la alegría de los pobladores, con quienes compartieron su trabajo de evangelización y desarrollo social.

La ceremonia continuó con la lectura en latín, idioma oficial de la Iglesia, de la Carta Apostólica, en la que el Papa Francisco, inscribe en el libro de los beatos a los venerables siervos de Dios, quienes pese a haber sido amenazados de muerte permanecieron en el lugar y ofrecieron su vida en defensa de la fe.

En la carta leída por el representante del Papa cardenal Ángelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el Sumo Pontífice dispone llamar de ahora en adelante a los dos misioneros conventuales y al sacerdote diocesano, beatos celebrando su festividad el 9 y el 25 de agosto respectivamente, en los lugares y según los modos establecidos por el derecho.

Se da inicio al culto en el Perú y en el mundo

Con el crucifijo en las manos el Padre Jaroslaw Wysoczanski entronizó las reliquias de sus hermanos Franciscanos Conventuales al altar mayor, que lucía ataviado en la parte superior con dos óleos; uno de la Virgen del Carmen, Patrona de Chimbote y el otro de los tres nuevos beatos.

Con las reliquias colocadas en el altar por el tercer miembro de la comunidad de Pariacoto, quien participó junto a los sacerdotes martirizados, en la fundación del convento franciscano en Chimbote, se procedió a esparcir el incienso, sobre la imagen de los beatos, develada por primera vez, como signo de oración y veneración al cielo.

Las reliquias fueron presentadas como otro signo de devoción para el culto público. Con éste momento culmen de la ceremonia se puso fin al proceso de beatificación que se inició en 1995.

Al término de los ritos iniciales de beatificación, el Obispo de la Diócesis de Chimbote, el Obispo de la Diócesis de Bérgamo Italia, el Ministro General de la Orden de los Frailes Menores Conventuales, y el postulador de la causa, hicieron entrega oficial de la Carta Apostólica al Cardenal Ángelo Amato y en signo de agradecimiento y comunión con el Santo Padre se dieron un abrazo de paz.

Esta ceremonia de beatificación en Perú es una señal de fe al mundo, en estos tiempos difíciles de amenazas al cristianismo, el Santo Padre reconoce la labor de estos beatos extranjeros, primeros mártires para la iglesia en Perú, quienes no renunciaron a su fe y acompañaron al pueblo frente a las amenazas terroristas que recibieron.

 

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El nuevo idioma de la caridad vence al odio

“La caridad no se enfada. La caridad no falta el respeto. La caridad no se alegra de la injusticia. La caridad no abandonará nunca el auténtico sendero luminoso que trae la vida y no la muerte” señaló el cardenal Ángelo Amato durante su homilía.

“Es hora de instaurar un nuevo idioma. La lengua de la caridad”, sostuvo entusiasmado, debemos aprender, y poner en práctica el idioma de la caridad, prosiguió.

En otro momento, destacó la labor del Obispo emérito de Chimbote, monseñor Luis Bambaren Gastelumendi, quien junto a 27 mil jóvenes construyó, “la Cruz de la Paz”, para demostrar, indicó que “la religión cristiana no anestesia a los pueblos, sino que crea auténticas relaciones humanas”.

 

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Fe, caridad y oración en la vida cotidiana

“Fe, caridad y oración, son los tres mensajes que al donar sus vidas, nos han dejado estos siervos de Dios, que hoy hemos proclamado como nuevos beatos para la Iglesia en Perú”, señalo el delegado del Papa Francisco.

“Fe, porque superaron las dificultades propias de su misión, gracias a su extraordinaria confianza en la providencia de Dios. La caridad de Miguel y Zbigniew, cuando tenían tan sólo 2 años de haber sido ordenados, se vío reflejada en el amor a los desposeídos del lugar, cuando el Perú afrontó la epidemia del cólera en marzo de 1991”, recordó.

“Ahora los mártires nos ayudarán a afrontar el martirio del cansancio cotidiano, a superar con valentía las dificultades, a colaborar creativamente en nuestro trabajo, para el bien común”, finalizó el Cardenal Amato, animando a los asistentes a desafiar el martirio de la vida cotidiana.

En esta ceremonia de beatificación, concelebraron con el enviado del Papa, Cardenal Ángelo Amato, el Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, monseñor Salvador Piñeiro, el Obispo de Chimbote monseñor Ángel Francisco Simón Piorno, además de Obispos del Perú y del extranjero.

Cabe destacar la presencia del Obispo de la Conferencia Episcopal Polaca, monseñor Stanislaw Gadecki y de los obispos de Bérgamo Italia y de Polonia procedentes de la diócesis natal de Bielscobialaw y Tarnow de los mártires Sandro, Miguel y Zbigniew respectivamente.

Via Aleteia

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Escrito por Redacción

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