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Testimonio sobre el Santo Rosario. Por Javier Guillen, ofs

Paz y Bien!

 

Tantas cosas y tan verdaderas que se han dicho sobre el Santo Rosario, que cómo decir otra más. Sin embargo, es posible si me preguntan que qué significa para mí, así que humildemente voy a intentar escribirlo.

 

Empecemos por el principio. Es decir, en mi niñez, a pesar de la fama de aburrido que constantemente le quieren colgar al Santo Rosario, pues yo era un niño muy alegre y juguetón que cada vez que rezaba el Santo Rosario nunca tuve el sentimiento de aburrimiento al hacerlo, sino como una especie de sobrecogimiento ante el misterio, es decir, que sentía que allí había algo especial; y con el paso del tiempo descubrí claramente que ese algo especial era Alguien especial, era María, nuestra Madre.

 

De niño, pues, lo rezaba alguna vez en familia, junto con mi madre que desde que lo recuerdo lo reza a diario, y ha sido un gran testimonio para mí; y especialmente lo rezaba durante el mes de Mayo en mi parroquia (Nuestra Señora del Carmen de Chimiche, en Tenerife, una de las islas Canarias), pues aquí también se le dedica ese Mes de las flores a nuestra Madre María, y cómo no, rezar todos los días de ese mes el Santo Rosario es el mejor gesto de cariño que le nace hacer al pueblo sencillo, sencillo y santo como la oración del Rosario. Aunque también somos concientes de que el Mes de Octubre es el Mes del Rosario; de hecho mi hermano mayor nació el Día de nuestra Madre del Rosario, el 7 de Octubre. Y en esos dos entornos, casa familiar y parroquia, también me di cuenta de que no era el lugar lo que marcaba esta oración, sino la relación mística que se produce en ella; es decir, es más con Quien que dónde, pues en ambos lados me encontraba especialmente a gusto y con buenas sensaciones similares.

 

Luego empecé a rezarlo mientras caminaba , hasta que sin ninguna obligación hace años que lo rezo diariamente y con mucha santa Alegría. A día de hoy continúo rezándolo mayoritariamente mientras camino o mientras conduzco de un lugar a otro; y hace años me llevé la grata sorpresa de saber que así mismo nació, como oración itinerante mientras se iba de un lugar a otro.

 

Para mí, el Santo Rosario, es como una oración-relación con nuestra Madre, con Aquella que está tan cerca de Dios y que también está tan cerca nuestro; es también el Rosario para mí como un remanso de Paz en medio del camino diario; como un bendito parón y descanso para mi alma en medio de los ajetreos del día a día. Es también y ha sido como una Fuente de Luz, pues cuántas veces me ha ayudado a decidirme por algo luego de rezar el Rosario, o cuántas veces mientras lo rezaba (y sin pensar en ello) de repente me ha llegado la idea que dio solución a un problema que tenía o la mejor manera de hacer alguna cosa. En momentos de sequedad espiritual, el Rosario también ha sido una gran ayuda para orar cuando no me salían otras palabras; por lo que también lo denominaría como un arma de resistencia para nuestra alma, para nuestra fe. El Rosario para mí es también como un refugio en medio de la tormenta, y creo que esa comparación es muy fiel a la realidad que se produce en mí y en mi alrededor al rezarlo, pues no importa cuan grande sea tu problema o tormenta que te azote, que al rezar el Rosario no quedes más consolado y experimentes esa Protección que viene de lo Alto. En el Rosario, también, experimento la exquisita e inmensurable dulzura y ternura de nuestra Madre María, es como si me acostara en su regazo mientras lo rezo y luego continúo con su Bendición todo el día. En este sentido, vuelvo a ser como un niño, y recuerdo la Palabra de nuestro Señor donde nos dice que hay que ser como niños para entrar en el Reino de los Cielos; y así pues me ayuda el Rosario a vivir el Reino ya aquí en la tierra. Y seguro que muchas cosas más que significa el Santo Rosario para mí, pues María es Madre y nosotros, por infinito Amor de Dios, somos sus hijos.

 

También, últimamente vengo comprobando el instrumento de Bendición tan grande que es el Santo Rosario; saben cómo? Pues al ver cómo justamente el Rosario es el objetivo de tantas críticas y el elemento protagonista de tantas pancartas y eslóganes enemigos de la Fe. Una oración tan sencilla como el Rosario, que no le hace daño a nadie, y sin embargo que suscita rabias tan airadas contra ella. Se ve que sí le hace daño a alguien, al Enemigo de la Fe y Enemigo nuestro, pues si no, no hay explicación de que se revolvieran tanto contra el Rosario. Y tiene que ser así, pues en verdad que el Rosario es una gran Bendición, para cada uno de nosotros y para toda la humanidad.

 

Disculpen si me alargué demasiado, pero es que se deja uno llevar por la Belleza de Dios y de nuestra Madre y eso apasiona mucho. Desde Canarias les agradezco mucho a todos los hermanos de la Milicia de la Inmaculada su Amor por Mamá María, con la esperanza de seguir aprendiendo con ustedes, y si Dios quiere algún día más de cerca también físicamente.

 

Un fuerte y fraternal Abrazo en Jesús y María!! Y Feliz Día de Todos los Santos, Feliz Día de la Belleza de Dios!!

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Escrito por Redacción

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