¿Son los partidos de extrema derecha cristianos?

Ya he hablado aquí del grave peligro y la enorme contradicción que supone que un cristiano (católico o no) apoye a partidos de extrema derecha y está claro que debo seguir remarcando este tema.

Ayer, el filosofo español, Manuel Castells publicó una carta abierta a todos los intelectuales “comprometidos con la democracia” donde les hace un llamamiento para que se impliquen para evitar “desintegración del orden moral y social del planeta, a la que estamos asistiendo”

Yo no soy un intelectual.

Pero, como cristiano comprometido, no puedo callar ni dejar de advertir a mis hermanos.

Ya hemos hablado de como Trump llegó al poder con buena parte del voto católico y cristiano. Lo mismo sucedió en Italia con Salvini, Orban en Hungría y ahora, si todo sigue su curso, con Bolsonaro en Brasil.

El domingo pasado VOX, un partido absolutamente marginal español, llenó un estadio con su discurso radical. La inmensa mayoría de los participantes al acto eran católicos.

¿Son los partidos de extrema derecha cristianos?

No, no lo son.

No lo son, ante todo, porque su discurso se basa en la mentira y la manipulación. Abusan de la ignorancia de la gente o de su poca información para, a base de slogans, crear una realidad que no existe.Y, para los despistados, antes de seguir leyendo, les pido que relean Lucas 16:10.

En general el gran “demonio” al que estos estos partidos combaten son los extranjeros. Todos levantan, además, la bandera de la “patria” a veces disfrazada de nacionalismo y otras de simple patriotismo. Todos defienden la integridad de la nación y, obviamente, están en contra del aborto (pero muchos a favor de la pena de muerte) y de los derechos homosexuales.

Volviendo a VOX, un partido que cada vez es más popular entre los católicos españoles, incluso algún perfil social de la Orden Franciscana Seglar le hace publicidad, quisiera remarcar un par de ideas de su líder, Santiago Abascal.

Abascal decía el domingo que su partido estaba en contra de la “inmigración ilegal que ataca nuestras fronteras”, que “no viene a Españaa engrandecerla sino a recibir prebendas que muchos españoles no tienen”.

“La España que madruga está harta de ver cómo los manteros y la inmigración ilegal campan a sus anchas, protegidos por las instituciones”. “Se está regalando el fruto de nuestro esfuerzo a los que llegan sin llamar a la puerta”. “El Estado del Bienestar es para los españoles” decía otra integrante del partido, Roció Monasterio.

Pero vamos a la importante, la mentira y la manipulación, en un momento del discurso Abascal vinculó a los inmigrantes con la delincuencia: los hay españoles, señaló, pero “mayoritariamente son extranjeros”.

Sin embargo, si nos vamos a la Memoria de la Fiscalía General del Estado de 2017 indica que, entre otras cosas, de los aproximadamente 58.000 presos que hay en España, el 28% son extranjeros mientras que el 72% es español.

Y, según los Indicadores de criminalidad del Ministerio del Interior, que recoge la información de todas las policías y cuerpos de seguridad de España, en el primer trimestre de 2018, más de 500.000 delitos fueron cometidos por españoles y solo 5972 por extranjeros.

Es decir, las afirmaciones de Abascal son, simplemente, falsas.

Y esto es simplemente un ejemplo.

No quiero aburrir y, cómo no soy un intelectual, tampoco quiero hacer aquí una reflexión mucho más profunda.

Solo os dejo algunos puntos del programa del partido nacionalsocialista alemán (Hitler), tal como se publicó en München el 24 de febrero de 1920:

1.º Pedimos la unión de todos los alemanes, a base de una democracia del pueblo que haga posible la gran Alemania.

4.º Sólo podrá ser ciudadano alemán el alemán nativo, racial. Sólo se considerará alemán racial al que tenga sangre alemana, sin referencia alguna confesional. Ningún judío puede, por tanto, ser de nuestra raza.

5.º Quien no sea ciudadano alemán sólo podrá vivir en Alemania a título de huésped y sometido a la ley que regule la vida de los extranjeros.

6.º El derecho a influir en la orientación y en las leyes del Estado es privativo del ciudadano. Por tanto, exigimos que cualquier empleo público, sea el que sea, del Imperio, ciudad o Municipio, esté desempeñado por ciudadanos alemanes.

7.º Exigimos que el Estado se comprometa a proporcionar trabajo y medios de subsistencia a los ciudadanos. Si no fuera posible la alimentación de toda la población debe expulsarse a los extranjeros.

8.º Debe evitarse la inmigración de no alemanes. Exigimos que los inmigrados no alemanes desde el 2 de agosto de 1914, sean inmediatamente expulsados del país.

La Segunda Guerra Mundial, provocada por este tipo de discursos, fue el mayor desastre de la historia de la humanidad. Fue hace menos de 100 años pero ya nos hemos olvidado. No hemos aprendido nada. 

Santiago Abascal terminó su discurso del domingo, plagiando a Donald Trump, diciendo que “los españoles estarán primeros y remarcó su “compromiso irrenunciable de que juntos haremos a España grande otra vez”.

Lo que es evidente es que, ni el Estados Unidos de Trump, ni la Italia de Salvini, ni la Hungria de Orban, son ahora más ricos, ni más seguros, ni sus habitantes disfrutan de un mayor bienestar.

Algunos me dirán: “si, puede que no sea del todo correcto pero defienden la vida y la familia” y yo, por si hay algún despistado por ahí, les dejo algunas recomendaciones que nos señala la Iglesia a la hora de votar:

«Mediante el cumplimiento de los deberes civiles comunes, “de acuerdo con su conciencia cristiana” ([i])en conformidad con los valores que son congruentes con ella, los fieles laicos desarrollan también sus tareas propias de animar cristianamente el orden temporal, respetando su naturaleza y legítima autonomía ([ii]), y cooperando con los demás, ciudadanos según la competencia específica y bajo la propia responsabilidad ([iii]). Consecuencia de esta fundamental enseñanza del Concilio Vaticano II es que «los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la “política”; es decir, en la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común» ([iv]), que comprende la promoción y defensa de bienes tales como el orden público y la paz, la libertad y la igualdad, el respeto de la vida humana y el ambiente, la justicia, la solidaridad, etc.» ([v]).

O somos cristianos de tiempo completo o mejor dejarlo.

Paz y bien!

 

[i] Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n 76.

[ii]  Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n 36.

[iii] Concilio Vaticano II, Decreto Apostolicam actuositatem, 7; Constitución Dogmática Lumen gentium, n. 36 y Constitución Pastoral Gaudium et spes, nn. 31 y 43.

[iv] Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Christifideles laici, n. 42.

[v] Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política, 1

 

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Escrito por Gabriel López Santamaría

Padre de dos hijos, pertenece a la Orden Franciscana Seglar. Es fundador de pazybien.es y de Católicos en Red.

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