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Se van los Franciscanos de La Badea, Colombia.

Fabian Henao Ocampo

giotto611No recuerdo con certeza, en qué momento me encontré por primera vez con los Frailes Franciscanos que habitan en la zona de La Badea, lo que si me impactó de aquella primera vez fue que la Confesión con uno de ellos tardó como una hora y media, porque había que contarle toda la historia de vida.

De ahí en adelante siempre tuve la inquietud por conocer a estos hombres que viven una vida muy distinta; son monjes pero también pueden ser sacerdotes, no reciben dinero ni lo utilizan; cada uno tiene sólo  dos vestidos (túnicas); viajan en auto stop; siembran en su convento, comparten los alimentos que reciben con los pobres; no les preocupa si tienen o no tienen electricidad (alguien por iniciativa propia les paga el recibo); andan a pie limpio y se abandonan totalmente a la Divina Providencia, por ello rezan casi a toda hora empezando a la 1:00 a. m.
Pero llegan los tiempos modernos y con ellos el mundanal ruido al que nos tiene tan acostumbrados los tiempos actuales; para los Monjes Franciscanos se volvió una tortura la vida en La Badea, en el día con el sonido permanente de los martillos de las fábricas que se instalaron en esa zona y en la noche con la rumba que increíblemente es menos ruidosa que los martillazos. Es decir que no hay ambiente, no hay condiciones para que estos hombres de Dios tengan una vida tranquila. Una de las cosas que dificulta más la vida ascética (virtuosa) es el ruido, el ruido es el principal enemigo de la oración y de la contemplación; en otras palabras el ruido es un gran obstáculo para que los monjes sigan en La Badea.
La decisión ya esta tomada por parte de su director Provincial; unos se van para San Clemente, otros para Bogotá y otros para el Huila; en el Convento de La Badea sólo quedarán 4 guardianes mientras se cierra definitivamente; los Monjes intentaron ubicar un lugar en Pereira o en Dosquebradas para quedarse pero todo les apuntó hacia San Clemente, un corregimiento cercano al municipio de Anserma Caldas; a 3 horas de Pereira.
Pero ¿quiénes  pierden  con la ida de los Franciscanos de La Badea?;  pierden las personas a las que ellos ayudan con la orientación espiritual, los que suben a la Misa, los que van a confesarse, los matrimonios que piden asistencia en sus situaciones conyugales; pierden los pobres  que llegan todos los días a las puertas del convento a pedir algo de comida, pierde la Diócesis de Pereira porque estos Hermanos son un ejemplo de vida para muchos y pierde la ciudad al no poder contar más con ellos.
Se van los Franciscanos de La Badea, una noticia realmente lamentable, son muchos los beneficios que deja de recibir la comunidad por una situación como estás. Iglesias hay muchas, Sacerdotes hay muchos, comunidades hay muchas pero estos hermanitos han dejado huella; una huella que es muy difícil de reemplazar porque la pobreza material y la riqueza espiritual de estos Monjes es la que hace la diferencia.

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Escrito por Redacción

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