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San Francisco, un hombre reconciliado con el mundo.

San Francisco de Asís fue proclamado como patrono de la ecología por Juan Pablo II, mediante la bula Inter Sanctos el día 29 de noviembre de 1979.

El papa Francisco en la Laudato Si (2015), lo dice haciendo una genial síntesis de la vida del “hermano Francisco de Asís”, “Es el santo patrono de todos los que estudian y trabajan en torno a la ecología (San Francisco de Asís), amado también por muchos que no son cristianos. Él manifestó una atención particular hacia la creación de Dios y hacia los más pobres y abandonados. Amaba y era amado por su alegría, su entrega generosa, su corazón universal. Era un místico y un peregrino que vivía con simplicidad y en una maravillosa armonía con Dios, con los otros, con la naturaleza y consigo mismo. En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior” (LS 10).

La propuesta de Francisco de Asís surge de la experiencia de la gratuidad al vivenciarse amado por el Altísimo. Una de las características principales en este hombre buscador del Buen Señor, fue la alegría, desde allí miraba la creación.

«Imagen de San Francisco que anida a dos palomas en el Claustro interno de la Basílica de Santa María de los Ángeles – La Porciúncula«

Se portaba amable con las criaturas, con ellas cantaba la bondad de Dios, valorando su biodiversidad, el hagiógrafo Tomás de Celano lo dice así, “a todas las criaturas las llamaba hermanas, como quien había llegado a la gloriosa libertad de los hijos de Dios” (1Cel 81).

La libertad alcanzada por Francisco de Asís se muestra en su modo de relacionarse con las criaturas, de manera reverente, sencilla y amable, sabiendo que en ellas encuentra al Sumo Bien, y que en cada una de ellas se refleja la creaturidad humana.

La integridad e integración de Francisco con toda la creación, tiene su base en su humanidad sensible, en su camino de libertad y su apertura a la novedad de la vida. El camino de espiritualidad forjado por Francisco pasa por los sentidos, donde la mirada, el tacto y el aroma se integran con la sensibilidad profunda de su humanidad que busca la bondad del Creador, la cual encontró, entre las criaturas, el encuentro con los otros humanos y al contemplar los ecosistemas de esta casa común.

Francisco en sus últimos días de vida, finalizó el cántico de las criaturas, un canto a la fraternidad cósmica. Esta alabanza, expresa la vida misma de Francisco, ese sentido de ser hermano y amigo de sí mismo, de los humanos y de todas las criaturas: él se sentía un cantor reconciliado con todo el universo, por eso, abrazó la muerte como “hermana muerte”. Ese es Francisco, un cantor alegre, humilde y agradecido del amor de Dios en su vida.

Para los que caminan por este mundo desde la JPIC el cántico de las criaturas, es una ruta de espiritualidad. Este cántico, al revisar nuestros modos de relacionarnos y de estar en el mundo; nos impulsa a intégranos como franciscanos y franciscanas, como hombres y mujeres de buena voluntad, cantando con el pueblo que lucha y resiste ante las sombras del mundo como el extractivismo, los colonialismos y el militarismo. Este cántico nos invita a celebrar la vida con esperanza, soñando mientras caminamos forjando la justicia y la equidad en esta casa común.

Parafraseando a Don Helder Cámara (1999), digo así: si siembro un árbol dicen que soy ecologista, si cuestiono el extractivismo dicen que soy terrorista, contrario del progreso.

René Arturo Flores, OFM

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Escrito por Redacción

Grande, Diego.

Si estás en el camino, eres un pastor cercano al pueblo