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San Francisco era un hombre justo

A lo largo de los siglos, la idea de justicia ha adquirido diferentes formas y significados, aunque está firmemente basada en supuestos de equidad y rectitud.

En la Edad Media fue completamente un espejo de la justicia divina, que también pasó por una clara manifestación y personificación de la Creación. De hecho, se acostumbraba a imaginarla como una figura femenina, sentada en un trono y adornada con una corona, espada o balanza, esta última símbolo por excelencia de la igualdad y la moral. Estaba también nombrada entre las virtudes cardinales por su alto valor moral, y porque estaba inspirada en la ley según por la cual era apropiado darle a cada persona lo que le corresponde.

En la filosofía antigua, la justicia advertía a quien decidiera ocasionar daño al prójimo y a quien al mismo tiempo respondiera al mal, en el caso de que lo recibiera. Cualquier individuo debería actuar de acuerdo con este principio, para poder hacer valer la justicia como una obra de bien y belleza y asegurar una coexistencia armoniosa entre todos los hombres.

En los tiempos modernos, quien habló de justicia en términos antropológicos e idealistas, ha sido el Premio Nobel de Economía Amartya Sen, quien en su ensayo La idea de Justicia, publicado en 2009, propone una nueva e interesante lectura de la justicia, capaz de incitar al hombre hacia sentimientos humanos comunes (y ahora perdidos) como la empatía, o sea la capacidad de sentir el dolor y las emociones de los demás, y la libertad, sin la cual es imposible elegir entre el bien y el mal para lograr el bien común .

Partiendo de la importancia de las elecciones y las acciones humanas, se deberían volver a considerar cuestiones de cierta urgencia, en torno a las cuales, ya en su tiempo San Francisco, santo y hombre justo, se planteaba.

Pensemos primero en el medio ambiente: ¿qué tiene de bueno y justo el plástico que está contaminando nuestros mares y matando a miles de especies de animales marinos que pronto se extinguirán? Nada. Fragmentos de plástico que no sólo amenazan la cadena alimentaria, sino también nuestra salud. Deberíamos devolverles a nuestros mares y a nuestra fauna marina su hábitat natural.

Incluso cuando hablamos de derechos, de igualdad de oportunidades, no se puede dejar de pensar en la obra de San Francisco, a quien le encantaba relacionarse con las mujeres con respeto y sin ninguna pretensión de superioridad. Hoy en dia, a pesar de las muchas batallas llevadas a cabo en defensa de los derechos femeninos, las mujeres siguen sufriendo en silencio (especialmente en el lugar de trabajo) el acoso y la disparidad de todo tipo.

El mismo destino, podríamos decir, para los derechos de los menores, los cuales deberían crecer en contextos saludables y estar protegidos contra cualquier crueldad o explotación.

Para Francisco, la justicia es una de las formas en que se manifiesta el amor: el amor por la naturaleza y las criaturas que la habitan; el amor al prójimo, que requiere de atención a los derechos de los cuales cada uno debe gozar. El amor que es fundamental para abordar problemas de gran importancia, como las crisis económicas, el desarrollo sostenible y los derechos humanos. «Dondequiera que haya injusticia, existe una amenaza a la justicia en cualquier otro lugar del mundo», decía Martin Luther King.

Por Silvia Ceccarelli en San Francesco

Traducido para pazybien.es por Marta Furlan

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Escrito por Redacción

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