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San Francisco de Asís y la Ecología (parte 4)

Via Capuchinos Mexico

Análisis temático del Cántico de Fray Sol


Quiero presentar esta vez un análisis temático, sin pretensión, del Cántico de Fray Sol. Tomás de Celano, en su relato Vita Prima distingue que San Francisco llamaba todas las creaturas de “hermanas” y, de una manera especial por nadie experimentada, descubría los secretos del corazón de las criaturas; porque en realidad parecía ya estar gozando de la libertad gloriosa de los hijos de Dios”. Veía en todos los seres creados la imagen del Creador, una referencia al Redentor y un convite para alabar a Dios.
Amonestaba a las hermanas y a los hermanos, para que “alaben a Dios cuando miren bellos árboles floridos y con muchas hojas; también cuando encuentren personas u otras creaturas debían alabar a Dios sobre todas las cosas”.

En la Vita Secunda, Tomás de Celano, habla con profundidad sobre las enfermedades que San Francisco tuvo que soportar, por él llamadas de “hermanas”. Desde la juventud sufría de una fiebre crónica, que le provocaba temblores de frío y dolor de cabeza, una especie de malaria. Si todo esto no bastase era portador de anemia y de úlcera. En el Oriente contrajo una enfermedad de los ojos. A todas esas dificultades de salud se añade también la impresión de los estigmas, en el otoño de 1224, que le impedían caminar. Además de todo eso, las fuertes tensiones psicológicas debido a los problemas en la Orden, donde cada vez más, había un fuerte rechazo a su propuesta inicial de vida evangélica.
«Me gozaría – respondió el Santo –, me gozaría lo indecible». «¡Exulta, pues – le dijo el Señor –,porque tu enfermedad es prenda de mi reino, y espera seguro y cerciorado, por el mérito de la paciencia, la herencia de mi reino!» ¡Cuán grande alegría debió de experimentar este hombre dichoso con la feliz promesa! ¡Con cuánto amor también, y no sólo con cuánta paciencia, debió de abrazar las molestias del cuerpo! Esto lo conoce él al presente a la perfección; que entonces no le fue posible decir lo indecible. Alguna poca cosa dijo, con todo, a los compañeros, como pudo. Entonces compuso algunas Alabanzas de las creaturas, incitándolas a alabar a su modo al Creador.

La Compilatio Assisensis cuenta la situación, en San Damián, donde residió en los últimos dos años de su vida, en una cabaña al lado de la capillita, sujeto a todos los tipos de intemperies e invasión de animales e insectos. Como en el texto de Celano, también habla de la compasión que tuvo San Francisco por sí mismo, estado de ánimo que lo llevó a invocar la ayuda del Señor. La misericordia de Dios se le reveló nuevamente, su gracia prometiendo un precioso tesoro.
San Francisco, en su Cántico, empleó la primitiva técnica de la. Así, parece evidente que San Francisco usa del recurso automático de la letanía para hacer resonar al creyente la alabanza, obteniendo el resultado de unir las dos partes de su Cántico.
La letanía parece prolongarse automáticamente; sin embargo, no es solamente automática, porque en realidad es, sobre todo, un testigo de aquella inundación o invasión de la omnipresencia divina que envuelve el creyente.

Esta unidad de tono lírico y litúrgico, de lamentación puede transformar el himno con temática de Dies irae en un Aleluya, sin perder la absoluta unidad artística. Después de todo eso, San Francisco transfigura la experiencia de Dios sentida en la carne humana del creyente.
Así, sensible al divino, él pide que toquen algunos instrumentos la música; también en la meditación del acto final de la vida humana de acuerdo al: Aleluya entonado a los auspicios del sol, de la luz y de la esperanza, paralelamente al Eclo 42, 15-43.37.
Para hablar más técnicamente, se puede observar que la melodía del himno permanece igual para todos los respiros, sean largos o cortos. La melodía única se hace resonar en actitud única de alabanza a Dios, que San Francisco nos propone o impone en su Cántico; aquél estado teophatico (tan lleno de Dios) que continua además de las resistencias humanas contra la muerte (primera y segunda), en la cual se puede hablar de, «pasar del cielo a la tierra y de la tierra al cielo».
Concierne a nosotros el no reducir las dificultades o resistencias que debe sentir el Santo. Pero sí dejarlas atrás para ver la verdadera importancia del texto, en un primer análisis, y para después apreciar la armonización artística de principio contrario efectuada por el Heraldo de Dios,  es decir el hecho de que tal sufrimiento lo transforme en una magnifica alabanza hacia Dios.
Y es así como damos por terminado nuestro estudio de 4 partes sobre e l Cántico de Fray Sol.

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Escrito por Redacción

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