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San Francisco de Asís y la Ecología (parte 1)

Via Capuchinos de Mexico

Continuando con nuestra propuesta de promover el proyecto franciscano sobre Justicia, Paz y Ecología, propongo para este mes el tema de San Francisco y la creación. Quiero proponer temas específicos de reverencia a la creación en los siguientes boletines con materias específicas (agua, madre tierra…). Hago este primer tema como introductorio a la cuestión de la reverencia a lo creado.

 

 

Tenemos una figura que se transformó en arquetipo de una confraternización ejemplar con la naturaleza: Francisco de Asís. La originalidad de San Francisco reside en el hecho de haber conseguido una síntesis feliz entre la ecología interior y la ecología exterior, es decir, dio origen a una fascinación mística cósmica.

Los primeros biógrafos son unánimes en afirmar la profunda empatía que mantenía con todos los seres de la creación. San Francisco era un poeta, capaz de sentir el corazón de las cosas, descifrarles el mensaje ontológico; y sentir, por fraternidad, los lazos que nos prenden unos a los otros en el corazón del Padre. En la mística de la filiación divina descubrió los desdoblamientos de esa verdad teológica. Si somos hijos e hijas, entonces somos hermanos y hermanas. Así llamaba de hermano y de hermana al sol y la luna, al fuego y el agua, a las hierbas dañinas y hasta a las enfermedades y la muerte.

 

A partir de esa mística de confraternización universal, trataba a todas las cosas con sumo respeto y veneración. Tenía el cuidado y el amor como actitud fontal en el encuentro con todas las alteridades. El reconocimiento cortés de las realidades nos posibilita establecer comunión y amistad con ellas. Esa era la ecología exterior en San Francisco.

 

Él también elaboró una ecología interior, en sus escritos, oraciones e himnos, se percibe el entusiasmo con que vivenciaba su experiencia del mundo y de Dios. A partir de esta experiencia, en el final de su vida compuso el Cántico del Fray Sol.

 

Compuso su himno cuando ya estaba ciego y extremadamente enfermo. Canta al sol y a la luna, al viento y al agua, al fuego y la tierra,elementos que ya no veía con los ojos. Pero estaban en su interior como símbolos de absoluta integración. El himno celebra los pares cósmicos e integración del cielo y la tierra, del ser humano, junto a todas las realidades con el Dios.

 

Nunca se vio una vida y manera de integración como en San Francisco de Asís. Por eso él es una referencia cultural para todos aquellos que buscan una nueva alianza con la creación, despertando en nosotros aquellas potencialidades que nos hacen más sensibles, solidarios, compasivos con todos los seres del cosmos.

 

Con San Francisco rescatamos la convicción de que el paraíso no se perdió totalmente y que podemos retornar a él para cumplir la vocación divina testimoniada en el Génesis: nuestro lugar es el jardín del Edén para cultivarlo con cariño y guardarlo con el corazón en la mano.

 

Abrimos aquí una discusión sobre el tema, gustaría que este tema abriese un debate entre nosotros, en sentido de crear una consciencia ecológica entre los amigos de Padre Pio y San Francisco.

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Bibliografía:

GUDYNAS, Eduardo; EVIA.Graciela. «Ecología Social, Manual de Metodologías para Educadores Populares», Editorial Popular, Madrid, 1993.

BOFF, Leonardo; “Ecología, política, teología y mística”. Texto de estudios.

 

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Escrito por Redacción

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