Hoy que celebramos a Cristo Rey he mirado la Cruz y me he encontrado con un rey desnudo. Un rey humilde, que, aún en la Cruz, perdona y nos enseña a gobernar.

Y me pregunté: ¿quien gobierna mi vida?

Todos vivimos bajo un gobierno y, si somos buenos ciudadanos, nos empeñamos en cumplir sus leyes.

Nuestros gobiernos no siempre son buenos, ni misericordiosos, ni justos, sin embargo cumplimos sus leyes…

En algunos países tenemos, además, reyes. Gente espléndida que viste bien, que hablan aún mejor y que tienen una pompa espléndida. A muchos de nosotros esos reyes nos atraen.

Y en cada casa hay un rey que se ha colado muy sutilmente: el rey Dinero. Un rey tirano que nos gobierna a su antojo, que nos pone a su servicio y nos doblega.

Reyes todos de este mundo a quienes «respetamos» y acatamos sus leyes.

¿Y a nuestro Rey desnudo? Si los cristianos cumpliéramos, al menos, la mitad de sus leyes… el mundo cambiaría, sería completamente renovado…

¿Debería Cristo haber asumido la apariencia de los Reyes de este mundo para que lo tomásemos en cuenta?

¿Será su aspecto de pobre, de marginado, lo que nos hace apartar la mirada? (Igual que con los pobres y marginados de nuestro tiempo)

Nosotros que nos olvidamos que también somos reyes, por el bautismo,  dejamos que otros gobiernen nuestras vidas… todos menos Aquel de quien procede todo poder…

¿Gobierno mi vida con humildad, con amor, con justicia (mi familia, mis relaciones, mis trabajos) como me enseñó Aquel rey a quien digo seguir?

¿O soy como los reyes de este mundo?

Pido al Señor que nos conceda la gracia de ser sus súbditos, de hacer Su voluntad, de asumir nuestro verdadero papel en nuestras propias vidas y comenzar a gobernarlas como Él nos enseñó.

paz y bien

Gabriel