in ,

Pro VIDENCIA

Por Manuel Romero, Tor

Es cierto, estoy a favor de la videncia. De esa capacidad del Señor de verme por dentro, escrutarme y ponerme en orden. 

Hoy lo hace con respeto a los gentiles. Gente de carne y hueso, que entonces – como ahora-, se afanaban por la seguridad de un trozo de pan diario, del la ropa de temporada, de la casa en propiedad y de la calidad de vida. Y lo hacían porque confían en ellos mismos. Su fe se depositaba en sus fuerzas, en sus capacidades, su trabajo y en un buen seguro de vida. Se preocupaban por un futuro que no era suyo porque aún no había llegado. Y así pasaban los años de la vida, fiados de sí mismos y con el corazón puesto en el hoy y en lo que atesorado. 

Este retrato se parece en demasía a nosotros que preferimos ocuparnos de nuestra vida como si fuéramos huérfanos y estuviéramos desheredados. Nuestras ocupaciones realistas y nuestra gestión no nos diferencia de los aquellos. Sabiendo, racionalmente, que estamos amparados por las manos de Dios y seguros de una promesa de vida futura, parecemos hijos abandonados a nuestra suerte.

Si lloramos con lo de todos, reímos de la misma manera y nos agobiamos ante lo mismo, ¿de quién nos fiamos? ¿Cómo podemos hablar a los que no tienen fe cuando nuestro obrar manifiesta menos confianza que su sentir?

En estos años de vida consagrada compruebo cómo el realismo se valora más que la Providencia, las obras que los reclamos y los proyectos que los sueños. Y cuando veo un pájaro en el alféizar de mi ventana suspiro ansiando que Dios vuelva a hacerse hueco en mi corazón… porque no quiero servir a la obra de mis manos. Eso es,estar, a favor de la videncia… La del Señor, claro

Via LCDLP

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando...

0

Comentarios

0 Comentarios

Escrito por Redacción

Busquen primero el Reino de Dios y su Justicia.

Fray Stachera: «En la Polonia comunista el único ámbito de libertad era la Iglesia»