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¿Porque hablo de los gays?

A raiz del primer post, la semana pasada, sobre el autobús de cierta organización civil, me han llovido criticas de todos los colores. Algunas respetuosas y bien elaboradas, otras, la mayoría, simples ataques sin más inteligencia que el propio insulto (y la condena al infierno, al que me desean vaya a parar).

Pero a raiz de esos post, sobre todo del ultimo sobre fray Tomás, he recibido numerosos mensajes de hombres y mujeres cuya condición sexual los apartó de la Iglesia.

Al hablar con ellos lo que descubres es lo obvio, son personas perfectamente normales con una sexualidad distinta a la mía, distinta a la de la mayoría. Pero todos ellos están profundamente heridos porque, más allá de la discriminación social, no comprenden el rechazo de Dios. Y digo de Dios, porque entienden que la Iglesia es quien representa a Dios.

Y por ellos escribo sobre este tema. Porque esta gente, como cualquier otro, merecen ser respetados, atendidos, escuchados y ayudados.

Tienen el mismo derecho que tú o yo de alcanzar la salvación.

De entre esos mensajes uno me llamó la atención, el de un chico que había estado con hombres y con mujeres. Me decía que llevaba más de dos años en castidad, que sentía el llamado al sacerdocio pero que no se atrevía a dar el paso por miedo al rechazo.

Si quereis podemos abrir un debate sobre los orígenes de la moral sexual católica y su fundamento. Lo que tengo claro es que ningún canon, ninguna ley, ninguna tradición puede avasallar a las personas en su ser.

Muchos me dicen «es que el pecado hay que denunciarlo»... ¿pero desde que posición? Yo no me siento lo suficientemente puro como para juzgar el pecado de nadie. ¿Vosotros si?

Paz y bien!

Gabriel

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  1. Totalmente de acuerdo con tu punto: «Lo que tengo claro es que ningún canon, ninguna ley, ninguna tradición puede avasallar a las personas en su ser»

    Y me queda claro a mi también que habrá pecados mayor o menormente graves que el hecho de su condición sexual «diferente», pero creo que lo que se debe profundizar es en el conocimiento de la iglesia y de lo que enseña su magisterio. Tengo conocidos que son cristianos en esa condición y aceptan el magisterio como tal en castidad y pidiendo asistencia del Espíritu Santo para seguir en ese camino, ¿Es dificil dejar eso para seguir a Cristo?, por supuesto, porque hay sacerdotes que fallan inclusive en su castidad, pero Dios está ahí como padre amoroso.

    El tema sustancial es si se pretende seguir a Dios o permanecer en la condición de pecado aun cuando ya se conoce la vía para salvarse.

    Particularmente me declaro pecador y un cristiano que falla constantemente, pero trato de no apartarme del camino de Dios, y creo que al final el decidirá si hice lo suficiente para estar o no con Él.

    Ojalá se pueda abrir un debate como comentas con comentarios y fuentes teológicas reales para sean punto de apoyo y formación y no de confrontación.

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Escrito por Gabriel López Santamaría

Padre de dos hijos, pertenece a la Orden Franciscana Seglar. Es fundador de pazybien.es y de Católicos en Red.

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