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¿Por qué a ti, Francisco? Una mirada al sucesor de Pedro.

zzzzinte1Pope Francis waves to the crowd after his traditional Christmas "Urbi et Orbi" blessing from the balcony of St. Peter's Basilica on December 26, 2013 at the Vatican. AFP PHOTO / FILIPPO MONTEFORTE zzzz

¿Por qué a ti, Francisco? ¿por qué todo el mundo va detrás de ti? ¿por qué todos quieren verte, oírte y obedecerte?

Estos días releía las Florecillas de San Francisco, en el número 10, fray Masseo hace estas preguntas al Santo. A pocos días de celebrar a San Pedro he pensado que esas preguntas se ajustan perfectamente al Papa Francisco.

¿Quién es este hombre, “venido del fin del mundo”, que despierta tanto amor, tanta devoción, tanta admiración y, en menor medida, tanto rechazo?

Al “padre Jorge” lo conocí en Buenos Aires, compartíamos un amigo común, el padre Cesar Sanchez Aizcorbe. Las veces que venía a la parroquia o compartíamos una comida me resultaba muy difícil hablar con él. Era muy serio, introvertido, casi osco. Pero me cautivó su humildad, nada común en un Arzobispo, en un Cardenal. El padre Jorge nunca ponía su mano para que se la besaran, siempre escapaba de los halagos y los “homenajes”. Cuando los encuentros se extendían, ya entrada la noche, siempre me ofrecía para llevarlo a su casa y él siempre me decía que no, que no quería molestar, que se iba en autobús. De tantos encuentros, solamente una vez, accedió. Llovía a cantaros y tenía que ir a visitar a un enfermo.

Cuando lo vi salir al balcón de San Pedro creí que era un sueño.

El padre Jorge se transformo en el Papa Francisco y su transformación fue literal. El papa Francisco sigue siendo el padre Jorge pero “liberado”, es como si le hubiesen quitado una pesada carga y ahora se sintiese libre para ser plenamente quien es.

¿Por qué van detrás de él?

Porque es un hombre sencillo, del pueblo. Porque la gente ve que hace lo que predica. No es un teólogo que se dedica a dictar sentencias para luego retirarse a su palacio. Es un hombre del pueblo que encarna los anhelos del pueblo y vive como ellos. Es un hombre que conoce los sufrimientos de la inmensa mayoría de los hijos de Dios. Un hombre que ha caminado por la periferia y ha tocado el sufrimiento del pueblo.

El padre Jorge encarna la fraternidad y la humildad. Es un hombre que habla de los “pobres” más que de “pobreza”. Un hombre que entiende que la Misericordia no puede ser mermada por canones, dogmas, doctrinas, tradiciones o protocolos. Es un hombre que sabe, por propia experiencia, que Dios es Amor y el Amor de Dios no puede ser limitado, contenido o administrado. Da gratis lo que gratis ha recibido.

¿Podrán entender esto los integristas de la fe?

Espero que no, porque cuanto más lo ataquen mas crecerá el amor de la inmensa mayoría por el Papa. Cuanto mas lo difamen mayor será la admiración del Pueblo de Dios por el sucesor de Pedro. Cuanto mas lo persigan mas grande se hará su figura en la conciencia y el corazón de los católicos de a pie.

Francisco de Asis fue un hombre de su tiempo. Entendió las necesidades de su pueblo y se hizo pobre con los pobres. Ese testimonio de vida le valió la santidad y la fama universal. 800 años después sigue siendo un faro en el camino del cristiano.

El tiempo de Francisco de Asis era tan convulso como el nuestro. La ilusión de las comunas, de una fraternidad universal, se vio rápidamente esfumada por el imperio del dinero. La nueva clase burguesa reemplazo a los señores feudales y siguió explotando, aún mas si cabe, a las clases trabajadoras.

En nuestro tiempo el dinero, como denuncia el Papa, sigue reinando y arruinando la vida de millones. Este mundo no ha cambiado mucho en ocho siglos.

Francisco de Asis fue, en palabras de Eloi Leclerc, el hombre de la vuelta al evangelio, aquel que rompió con el sistema político-religioso de su tiempo, el sistema de los señoríos eclesiásticos y retornó al evangelio de la pobreza, de la fraternidad y de la paz.

Francisco de Roma, el padre Jorge, parece ser el hombre que lleve a la Iglesia de nuevo al evangelio. El hombre de la Iglesia “pobre y para los pobres”.

Ojala el Señor le de la sabiduría, la astucia y el tiempo necesario para que se convierta en el Francisco de Asis de nuestro tiempo.

 

Paz y Bien!

Gabriel López Santamaría

 

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Escrito por Redacción

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