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Pensar y gestar un mundo abierto

Fratelli Tutti – Capítulo tercero

Aquí inicia el planteamiento de una propuesta socio-política, que parte del principio de que, “un ser humano…Ni siquiera llega a reconocer a fondo su propia verdad si no es en el encuentro con los otros…Esto explica por qué nadie puede experimentar el valor de vivir sin rostros concretos a quienes amar” (n. 87).

Ir más allá, es salir de lo más íntimo del corazón hacia el otro (n. 88). “La pareja y el amigo son para abrir el corazón en círculos, para volvernos capaces de salir de nosotros mismos hasta acoger a todos” (n. 89). La hospitalidad siempre es un gesto que humaniza (n. 90).

El amor es la acción de abrirse y acoger al otro, siendo posible la amistad social (n. 94); el amor es, “una aventura nunca acabada que integra todas las periferias hacia un pleno sentido de pertenencia mutua” (n. 95).

Hay que estar atentos de los descartados por este sistema, por eso, “cada hermana y hermano que sufre, abandonado o ignorado por mi sociedad es un forastero existencial” (n. 97). Tenemos que estar atentos de los excluidos, tanto en la Iglesia como en la sociedad, el papa dice, “me permito insistir: «Tengan el valor de dar voz a quienes son discriminados por su discapacidad” (n. 98).

Esta es parte de la propuesta, “El amor que se extiende más allá de las fronteras tiene en su base lo que llamamos “amistad social” en cada ciudad o en cada país. Cuando es genuina, esta amistad social dentro de una sociedad es una condición de posibilidad de una verdadera apertura universal” (n. 99). Esta amistad no es homogenizar a todas las culturas, como lo buscado hacer la globalización (n. 100).

La parábola del “buen samaritano”, va más allá de lo que el sistema llama como “socio”, es la acción de ser prójimo del otro, en especial del caído (n. 101-102).

La fraternidad tiene como ingredientes la igualdad y la libertad, estas se miden desde el amor que buscará siempre el bien común, en un encuentro de iguales que confirma que se vive la fraternidad (n. 103-105).

Esta encíclica resalta que lo, “esencial para caminar hacia la amistad social y la fraternidad universal: percibir cuánto vale un ser humano, cuánto vale una persona, siempre y en cualquier circunstancia…” (n. 106). Esta valía del ser humano está en su dignidad, reconocerla y hacerla práctica, en especial cuando este humano es marginado o excluido de la vida digna (n. 107-108). «Mientras nuestro sistema económico y social produzca una sola víctima y haya una sola persona descartada, no habrá una fiesta de  fraternidad universal»” (n. 110).

El norte del camino de la fraternidad, siempre será el bien del otro o el bien común, este es el principio moral (n.112-113). En este tiempo la solidaridad es prioritario en la práctica moral (n. 114), esta “surge de sabernos responsables de la fragilidad de los demás buscando un destino común” (n. 115). “Solidaridad es una palabra que no cae bien siempre…Es pensar y actuar en términos de comunidad…También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, de tierra y de vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales.” (n. 116).

El bien común de los bienes es un principio que tiene como base la igualdad en la dignidad humana (n. 118-119).  “El principio del uso común de los bienes creados para todos es el «primer principio de todo el ordenamiento ético-social»…El derecho a la propiedad privada sólo puede ser considerado como un derecho natural secundario y derivado del principio del destino universal de los bienes creados” (n. 120). Todo queda subordinado a la dignidad de los pueblos, “derecho de algunos a la libertad de empresa o de mercado no puede estar por encima de los derechos de los pueblos, ni de la dignidad de los pobres…ni tampoco del respeto al medio ambiente” (n. 121).

La dignidad humana es inalienable (n. 125), por tanto, “la justicia exige reconocer y respetar no sólo los derechos individuales, sino también los derechos sociales y los derechos de los pueblos.”(n. 126).

Fray René Arturo Flores, OFM

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Escrito por Redacción

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