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¿Para que sirve un milagro?

Muchas veces vivimos una vida distendida, centrada en temas irrelevantes, alejada de lo que de verdad importa. Otras veces tenemos una visión negativa de la vida, da igual lo que tengamos o no, da igual los que nos rodean, siempre vemos el vaso medio vacío. Tantas veces vamos pasando los días persiguiendo el falso espejismo del bienestar… Y un buen día nos despertamos y nos encontramos con que la tragedia azota nuestra casa. La primera reacción es preguntarnos PORQUE, la segunda, muchas veces, es volvernos contra Dios para reclamarle porque dejo que eso sucediera. Cuando, finalmente, nos damos cuenta que el problema nos supera, que no está en nuestra mano resolverlo, volvemos a Dios y pedimos que obre el milagro.

Lo primero que querría decir es que la experiencia me ha demostrado que la vida humana, biológicamente hablando, es incontrolable. La naturaleza, en general, es incontrolable. Tiene sus propias leyes y sus propias formas. Podemos llevar una vida “sana” y un buen día nos da un infarto o un cáncer. No somos dueños de nuestra vida, por mucho que nos empeñemos en creer lo contrario.

Cuando la naturaleza o la biología se manifiestan el único que puede torcerla es Dios. Es entonces cuando se da el milagro. El único que tiene el poder para cambiar el rumbo de la biología o la naturaleza es Dios. ¿Significa esto que Dios está “obligado” a intervenir? No. ¿Siempre que pidamos a Dios el milagro Él lo hará? No. ¿Por qué? No tengo idea. Solo sé que Él es el único que puede cambiar las cosas y a eso me aferro. Pero tengo muy claro que yo no le doy órdenes y confió en que Él sabe que es lo mejor para mí.

Ahora bien, cuando el milagro se da ¿para qué sirve? Debe servir para cambiar la vida de las personas, las directamente involucradas y las que los rodean. No es posible vivir un milagro y seguir igual.

Muchas veces me ha pasado que regreso de un retiro espiritual hecho un “místico”, rebozando Espíritu Santo por los poros, pero dos días después, ya de nuevo en la rutina e invadido por el mundo, vuelvo a estar exactamente igual que antes de ir al retiro…

Con el milagro no puede pasar lo mismo. Es como cuando San Pablo se quedó ciego y se cayó del caballo. Su vida cambio para siempre.

¿Has vivido un milagro en tu vida?

Ojala haya habido un milagro en tu vida, ojala lo hayas sabido ver y ojala te haya servido para cambiar, definitivamente, tu vida.

Las cosas no suceden por algo, sino para algo. Pregúntate para que y tu vida comenzara a cambiar.

Paz y Bien!

 

Gabriel

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Escrito por Redacción

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