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Papa Francisco – Catequesis «La solidaridad y la virtud de la fe» 02-09-2020

Hoy a las 9:00hs en el patio de San Dámaso el Papa Francisco inicio su recorrido entre los fieles para la audiencia general. Después de varios meses, hoy nuevamente el Papa se encuentra cara a cara con su pueblo. “Hoy somos interdependientes, ¡todos estamos vinculados, juntos!”, nos decía el Papa.

“Como familia humana tenemos el origen común en Dios; vivimos en una casa común, el planeta-jardín, la tierra en la que Dios nos ha puesto; y tenemos un destino común en Cristo. Pero cuando olvidamos todo esto, nuestra interdependencia se convierte en dependencia de unos hacia otros aumentando la desigualdad y la marginación; se debilita el tejido social y se deteriora el ambiente”.

El principio de solidaridad es hoy más necesario que nunca, como ha enseñado Juan Pablo II (cfr. Enc. Sollicitudo rei socialis, 38-40). De una forma interconectada, experimentamos qué significa vivir en la misma “aldea global”. Pero no siempre transformamos esta interdependencia en solidaridad.

«La palabra “solidaridad” supone crear una nueva mentalidad que piense en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 188). Se trata de justicia (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 1938-1940), interdependencia, necesita raíces fuertes en la humanidad y en la naturaleza creada por Dios, necesita respeto por los rostros y la tierra.

Siguen las palabras del Papa Francisco donde nos presenta dos pasajes de la Biblia, la Torre de Babel (cfr. Gen 11, 1-9) y Pentecostés (cfr. Hch 2, 1-3) dos textos podríamos decir diametralmente opuestos.

Por un lado la Torre de Bebel que representa nuestro interés por ser amos de la tierra, ir adelante para ganar, pero destruimos la comunidad, arruinamos la biodiversidad, el equilibrio ecológico. La mirada está centrada en los mercados financieros que caen y no en miles de personas de las cuales nadie habla donde cada día crece el hambre y la miseria.

Por el otro lado tenemos Pentecostés, donde el Espíritu crea la unidad en la diversidad, crea la armonía. Hace que cada uno de nosotros sea instrumento comunitario que participa con todo su ser a la edificación de la comunidad. San Francisco de Asís lo sabía bien, y animado por el Espíritu daba a todas las personas, es más, a las criaturas, el nombre de hermano o hermana  (cfr. LS, 11; cfr. San Buenaventura, Legenda maior, VIII, 6: FF 1145). También el hermano lobo, recordemos. Con Pentecostés, Dios se hace presente e inspira la fe de la comunidad unida en armonía entorno a la diversidad y la solidaridad, este es el camino a recorrer hacia un mundo post-pandemia, hacia la sanación de nuestras enfermedades interpersonales y sociales construyendo tejidos comunitarios y apoyando procesos de crecimiento verdaderamente humanos y solidarios.

Texto completo: http://www.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2020/documents/papa-francesco_20200902_udienza-generale.html

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Escrito por Redacción

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