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Padre Pío: De nuevo sobre su misteriosa visita al cardenal Mindszenty

Un nuevo libro aporta detalles sobre la visita que el santo realizó al cardenal en la cárcel de Budapest

El hecho es conocido. Incluso ha sido inmortalizado en uno de los mosaicos que adornan la cripta del santuario dedicado al Padre Pío, en San Giovanni Rotondo, en Italia: el famoso estigmatizado, que había recibido el don de la bilocación (es decir, de estar presente en dos lugares a la vez), visita misteriosamente al cardenal Mindszenty, primado de Hungría, en la cárcel de Budapest.

Faltaban detalles oficiales sobre este episodio, una de las misteriosas florecillas que llenan la vida del gran capuchino italiano. El vacío se llena ahora gracias a un nuevo libro sobre la vida del santo que acaba de salir:Padre Pío, su iglesia, sus lugares, entre devoción, historia y obra de arte.

La obra fue presentada el pasado 1 de julio con motivo del décimo aniversario de la dedicación del santuario moderno de San Giovanni Rotondo. El autor, Stefano Campanella, director de Teleradio Padre Pio, ya ha escrito muchos libros sobre el santo.

El cardinal Mindszenty había sido encarcelado en diciembre de 1948 por las autoridades comunistas húngaras por “conspiración contra el gobierno”. Liberado durante la insurrección popular de 1956, se refugió en la embajada de los Estados Unidos, donde permaneció durante 15 años.

El episodio de la “bilocación” sucedió durante los años más duros de su cautiverio, como explica Angelo Battisti, uno de los más cercanos al Padre Pío, hoy director de la Casa sollievo della sofferenza (Casa de alivio del sufrimiento, hospital privado fundado por el Padre Pío en San Giovanni Rotondo).

Así describe él, en el libro citado, esta visita inesperada: “Con el tiempo, el deseo del cardenal de celebrar la santa misa se hizo cada vez más vivo. Una mañana, llega el Padre Pío con todo lo necesario. El cardenal celebra la misa, que Padre Pío le sirve. Después hablan, luego el santo desaparece, con todo lo que ha traído”.

Más tarde, un sacerdote húngaro relata este episodio a Angelo Battisti, pidiéndole si el Padre Pío se lo podría confirmar: “Le respondí que si yo preguntaba algo así al Padre, me enviaría a paseo”, recuerda.

Pero en 1965, tras un coloquio, el mismo Battisti lanzó al capuchino: “Padre, ¿el cardenal le ha reconocido?”. El santo, pasado una primera reacción de contrariedad, le respondió: “¡Qué diablos! Nos hemos visto y nos hemos hablado, ¿y quieres que no me reconozca?”.

“Acuérdate de rezar por este gran confesor de la fe que tanto ha sufrido por la Iglesia”, concluyó el estigmatizado que, sobre este tema, sabía de lo que hablaba.

Via ALETEIAimages

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Escrito por Redacción

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