in

Oración a San Francisco de Pablo VI.

ORACIÓN A SAN FRANCISCO

Pidiendo usar rectamente los bienes temporales

Francisco, ayúdanos a purificar los bienes económicos de su triste poder de hacernos perder a Dios, de perder nuestras almas, de perder la estima de nuestros conciudadanos.

Mira, Francisco, nosotros no podemos desentendernos de la vida económica, es fuente de nuestro pan y del de los demás, es la vocación de nuestro pueblo que va a la conquista de los bienes de la tierra, que son obra de Dios; es la ley ineludible de nuestro mundo y de nuestra historia.

¿Es posible, Francisco, manejar los bienes de este mundo sin convertirnos en sus prisioneros o víctimas? ¿Es posible conciliar nuestra ansia de vida económica con el cuidado de la vida del espíritu y el amor?¿Es posible una cierta amistad entre la “señora economía” y la “señora pobreza”?

¿Ó estamos inexorablemente condenados, en razón de las terribles palabras de Cristo: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de los Cielos?”

También San Ambrosio nos había dicho aquellas palabras tremendas: “¡Oh rico, tú no sabes cuán pobre eres!” pero no las recordamos más y nunca las hemos comprendido bien.

Y tú mismo Francisco, ¿No has enseñado a tus hijos a trabajar, mendigar y hacer el bien, esto es, a buscar y tratar estos bienes económicos de los cuales la vida humana no puede ser privada?

Mas ante ti, Francisco, nosotros queremos tener un don de luz, aunque sea un relámpago, sobre la riqueza- de la cual somos tan apasionados-, que nos permita ver, serenamente, los dos grandes peligros que ella introduce en nuestras vidas: la avaricia y el egoísmo, para ante nosotros mismos, recordarlos y denunciarlos.

Es así, Francisco que tu pobreza se convierte en  amiga y maestra. Es así que advierte a aquellos que ponen en los bienes económicos su máxima esperanza, a mirar hacia arriba, a desvincular su corazón del amor a las cosas terrenas, a saber considerarlas como buenas solo cuando son medios para subir por los caminos del espíritu; cuando son espejos para reflejar la belleza, la bondad, la providencia de Dios; como tú, pobre, las has visto al fin, cantándoles como libre poeta, en el Cántico de las Criaturas.

Enséñanos, ayúdanos a ser pobres,- o sea, libres, desprendidos y señores, en la búsqueda y el uso de estas cosas terrenas, atrayentes y fugaces para que permanezcamos humanos, hermanos y cristianos.

Monseñor Juan Bautista Montini ( futuro Pablo VI) 1958- Boletín Compartir Conferencia Episcolpal Argentina.

(Gracias a Maria Cecilia Jaurrieta, ofs por compartirla 🙂

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando...

0

Comentarios

0 Comentarios

Escrito por Redacción

Frailes franciscanos salen en misión a populares zonas comerciales de Roma

Amparo González de Giménez: “Los Franciscanos Seglares nos comprometemos a testimoniar la novedad salvífica del Evangelio”