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No tengáis miedo.

Lo dijo Jesús  a sus apóstoles: “No tengáis miedo”.

Lo dijo el que había de ser crucificado a otros que, en aquella hora de sus vidas, aún no sabían que iban a ser crucificados. Y hoy lo dice el Señor resucitado a quienes, celebrando la eucaristía, nos sentamos con él a la mesa de la gracia, escuchamos su palabra, hacemos memoria de su vida, de su éxodo, de su pascua, de su camino de hijo del hombre hacia la casa del Padre.

No tengáis miedo”: Lo dice hoy el Señor al emigrante, al desplazado, a esa multitud de hombres, mujeres y niños que en los caminos de la clandestinidad van dejando a borbotones la sangre de sus vidas.

Se lo dice a los excluidos del bienestar, que se ven obligados a mendigar con humillación un pan que deberían poder ganar, que tienen derecho a ganar con la dignidad del propio trabajo.

Se lo dice a las mujeres, a esa multitud de mujeres para quienes las esperanzas de vivir han quedado reducidas a tristísima certeza de ser explotadas.

Se lo dice a un mundo de niños que aprenderán a sonreír y a confiar sólo si el amor los envuelve en una fantasía de hermosura.

Se lo dice también a los violentos, a todos los que, bajo el velo de una agresividad irracional, esconden la cobardía del odio, el miedo al sinsentido, la angustia de no ser, la insignificancia de sus vidas.

También me lo dice a mí, que soy un pecador, y hago en mi barquilla rota la travesía de la noche.

No tengáis miedo”, pues sois amados. “No tengáis miedo”, pues Dios os ha creado para el amor y para la vida. “No tengáis miedo”, pues el amor de Dios es el insobornable tribunal de apelación contra el mal que acecha vuestras vidas.

No tengáis miedo”: Nos lo dice el Padre que, por amor, nos da a su único Hijo. Nos lo dice el Hijo de Dios con quien hacemos comunión. Nos lo dice el Espíritu Santo, el Espíritu de la verdad que da testimonio de Jesús y que va haciendo plena nuestra comunión con el Hijo de Dios.

Miradlo los humildes y alegraos.

Buscad al Señor y revivirá vuestro corazón.

Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos”.

Feliz domingo a todos los amados de Dios.

 

Mons. Santiago Agrelo, ofm

Arzobispo de Tánger

 

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Escrito por Mons. Santiago Agrelo, ofm

Pertenece a la Orden de Frailes Menores. Fue nombrado arzobispo de Tánger por Benedicto XVI en 2007, cuando era párroco en la diócesis de Astorga, servicio que desempeñó hasta 2019. Es profesor en el Instituto Teológico de Compostela, entre otras actividades.

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