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Mensaje conjunto del obispo católico y anglicano de Irlanda por Navidad.

irlandaQue Dios, que da esperanza, los llene de alegría y paz a ustedes que tienen fe en él, y les dé abundante esperanza por el poder del Espíritu Santo. (Romanos 15:13)

Aunque a menudo deseamos a personas una feliz Navidad y año nuevo tranquilo, muy rara vez utilizamos la palabra “esperanza” o “llenos de esperanza”. Las personas parecen encontrar difícil sentir una verdadera esperanza para el futuro, para el mundo e incluso para ellos mismos. La esperanza es de hecho una rara mercancía y las personas a veces son cautelosas sobre desear mucha esperanza, para que no ser decepcionados.

En el mundo que nos rodea, con toda la violencia y destrucción que hemos visto en las últimas semanas y meses, parece haber poco interés en cualquier escenario de esperanza. Sin embargo, como dijo el Arzobispo Desmond Tutu, laureado con el Premio Nobel de la Paz, la “esperanza es poder ver que hay luz a pesar de la oscuridad”. Francisco de Roma ha dicho a menudo: “no dejen que les roben la esperanza”.

La esperanza es lo contrario de la desesperación y sin embargo, es más que un simple deseo de algo mejor. La esperanza es una cualidad cristiana fundamental, pero no es individualista. Debemos no querer la esperanza simplemente para nosotros mismos, que las cosas resultan bien para nosotros o para quienes nos caen bien.

La esperanza es algo que estamos llamados a traer al mundo en nombre de Cristo. Si queremos ser personas de esperanza, también debemos ser agentes de esperanza.

Cuando seguimos el llamado de Cristo y buscamos traer esperanza en la vida de otros – tanto esperanza material como espiritual, entonces tenemos motivos de esperanza real. Lo que hacemos por las demás personas –en simples formas o maneras a veces exigentes– está sembrando esperanza para el futuro.

Hay quienes no pueden sentir esperanza para ellos o sus familias, quizá por que viven en privación o porque son refugiados de la violencia. Podemos ser enviados de la esperanza en nombre de Cristo, que nació en un establo en Belén.

Tal como llegó a nuestro mundo para traer esperanza en lugares de desesperanza, luz en medio de la oscuridad, así que también podemos ser personas de esperanza. Tal vez este año podemos desear con sinceridad, unos a otros, una esperanza – feliz Navidad y próspero año nuevo.

Con toda bendición:

Richard ClarkeArzobispo de Armagh de la Iglesia Anglicana de Irlanda.

Eamon Martin, Arzobispo Católico Romano de Armagh

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Escrito por Redacción

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