Luego de su aparición en la Plaza de San Pedro del Vaticano, las Mujeres de Blanco volvieron a la escena nacional, esta vez con un acto que sucedió simultáneamente en 33 ciudades del país.  «En Santiago, el acto se realizó en el Templo Votivo de Maipú, lugar donde se nos dio a luz como nación libre y soberana.  Éste es un grito silencioso y desgarrador de miles de chilenos, desde Arica a Punta Arenas, por los niños que el gobierno quiere matar, antes de que nazcan”, explica María Paz Vial, directora de la organización.

A la intervención urbana realizada en Maipú, llegaron alrededor de diez mil personas, la mayoría familias completas, quienes participaron activa y organizada de las actividades en la explanada del Templo.

“Pedimos a cada persona que vota que renuncie a sí misma, a sus anhelos, a su interés particular, a su miedo al rechazo, que renuncie a sus heridas, incluso a sus ideas, y que nos mire a las mujeres a los ojos y deje de vernos como un aparato reproductivo que lleva una terrible enfermedad que se llama fertilidad y vida, de la que hay que deshacerse.  Las mujeres somos personas y nuestros hijos merecen vivir en dignidad», dijo Vial.

La vocera de Mujeres de Blanco hizo además un llamado a los parlamentarios a que decidirán el destino de esta Ley de aborto, la que considera “discriminadora y brutal”, pidiendo “abrir los ojos ante un engaño que, en cincuenta años más, será visto como el peor holocausto de la humanidad”.

En este sentido, la agrupación acusa al gobierno y a los legisladores, de disfrazar el horror del aborto con  palabras bonitas: derechos de la mujer, “cuando, en la realidad, lo que están promoviendo es un negocio lucrativo, a costillas de la mujer y de su hijo».

El acto se desarrolló de manera conjunta, en 33 ciudades del país.  Según la agrupación, en cada ciudad, se ha escogido un lugar simbólico e importante, para defender los derechos humanos de las mujeres y de todos los niños de Chile: sean pobres o ricos, sean deseados o no, vengan sanos o enfermos.