Courtney Baker le tomó más de un año escribir un mail que había empezado a pensar desde que estaba embarazada de su hija con necesidades especiales, Emersyn Faith.

Baker le dijo a la cadena de noticias estadounidense ABC News: «Yo sabía cuán importante iba a ser escribir esa carta incluso antes de que Emmy naciera».

La madre, oriunda de Florida, Estados Unidos, con la ayuda de su hija de 15 meses, finalmente le dio la carta a fines de mayo al doctor que le había diagnosticado a su hija antes del parto con síndrome de Down. Luego de enviarla, la compartió en una página de Facebook y fue compartida miles de veces. El doctor, según Baker, le sugirió que terminara con su embarazo. A pesar de que se negó, contó que se seguía sintiendo presionada.

«Llegué a ti durante la época más difícil de mi vida. Estaba aterrorizada, ansiosa y angustiada. No sabía la verdad de mi bebe y necesitaba eso de ti. Pero en lugar de apoyarme y darme ánimo sugeriste que abortáramos a nuestro hijo», escribe Courtney Baker, la madre que afirma que con su carta espera llamar la atención sobre esta situación.

Baker dice que en varias ocasiones el médico le dijo que reconsiderara su decisión de seguir con su embarazo. «Desde esa primera visita temíamos nuestras citas. El momento más difícil en mi vida se hizo insoportable porque nunca me dijiste la verdad. Mi hija era perfecta».

La madre añade en la carta que le envió a su médico que no tiene ira, sólo que está triste. «Me duele que estés tan equivocado de que un bebe con Síndrome de Down reduciría nuestra calidad de vida. Me rompe el corazón pensar que puede que le hayas dicho eso a una madre hoy. Pero lo que más de duele es que nunca tendrás el privilegio de conocer a mi hija Emersyn».

La sincera carta recibió miles de comentarios de apoyo y cientos de padres de niños con condiciones especiales compartieron historias similares.

«Emersyn no sólo le ha dado calidad a nuestra vida, ha tocado miles de corazones. Nos ha dado un propósito y una alegría que es imposible de expresar. Nos ha dado sonrisas más grandes, más risas y besos más dulces de los que jamás habíamos conocido. Nos abrió los ojos a la verdadera belleza y al amor puro. Mi oración es para que ninguna otra madre deba pasar por lo que yo pasé. Oro para que tú también veas la verdadera belleza y amor en cada ecografía. Y oro para que cuando veas el siguiente bebe con Síndrome de Down amorosamente instalado en el útero de su madre la mires y le digas la verdad: ‘Tu hijo es perfecto'».