news_3841Nosotros maristas de los cuatro consejos generales (hermanos, hermanas misioneras, hermanas y padres), representando un único Árbol de varias ramas, reunidos del 14 al 16 de enero de este año para estudiar la encíclica Laudato Si en vista a discernir cuál podría ser nuestra respuesta a las apremiantes palabras del Papa Francisco.

En la medida en que se desarrollaban las sesiones sobre nuestra Casa Común, nos volvimos más conscientes de nuestra herencia común como maristas. En el espíritu del Bicentenario de la Promesa de Fourvière, fuimos guiados por el lema: Todo para la Mayor Gloria de Dios y el Honor de María. Otras palabras que fueron haciendo eco una y otra vez fueron: interconexión, contemplación, colaboración, comunión y profunda gratitud. Al final de la reunión, nos sentimos llamados como Cuerpo Marista a dar carne a los valores expresados de varias maneras en nuestro carisma y en Laudato Si.

Francisco nos desafía: ‘Formas de pensar que no dan espacio a una sincera preocupación por el medio ambiente son las mismas que no se preocupan por la inclusión de los miembros más vulnerables de la socidedad.’ (cf. L.S. 196) Por lo que es necesaria una profunda conversión en nuestra forma de pensar – y, como uno de los miembros del grupo lo mencionó, también de nuestra forma de sentir. Una conversión de mente y corazón.

Muchas de las expresiones del Papa Francisco parecen encajar de manera natural con nuestro espíritu marista. Una es la expresión rumbo de la humanidad (L.S.200). Seguramente es el rumbo que nos lleva hacia el amor, la verdad, la justicia, la paz, la misericordia, la interconexión y la colabroración, hacia una entrega de todo lo que tenemos para “la Mayor Gloria de Dios” y una mayor solidaridad con nuestro prójimo y con la creación misma.

Menos es más es otra expresión de Francisco que nos invita como marista a expander nuestra capacidad de ser felices con menos y a ser siempre agradecidos – siguiendo el estilo de María.

Entonces, ¿hacia dónde vamos?

¿Podemos desarrollar en nosotros mismos y con quienes y para quienes trabajamos, 
una mayor capadidad de admiración y gratitud?

¿Podríamos cultivar “una actitud serena, que vive todo con serena atención,                                                                                que sabe estar plenamente presente con alguien sin necesidad de estar pensando en lo que viene después, que se entrega a cada momento como don divino que debe ser plenamente vivido”?  L.S 226

¿Podemos abrazar una “cultura de la atención” que fluya hacia afuera de nuestra comunidad
y que permee nuestro vecindario y nuestro mundo?

Esto supondrá

  • Compromiso
  • Trabajo
  • Fe
  • Espiritualidad
  • Oración 
  • Armonía
  • Humildad
  • Alegría
  • Simplicidad              

…y una vez plantado en la casa de Nazaret podremos ver que nace…

y de ahí veremos lo que tenemos que hacer                        

Les invitamos a hacer suyo Laudato Si, compartiéndolo en su comunidad y con sus colaboradores de misión… está dirigido a tod@s nosotr@s … y está esperando de cada un@ una respuesta a la pregunta:

¿Qué mundo queremos dejarles a los que vienen después de nosotros, a los niñ@s que están creciendo?