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Los frailes en el terremoto

El miércoles 24 de agosto a las 3:35: la tierra tiembla en casi toda la Italia central. La gente sumergida en el sueño en esta calurosa noche de verano, se despierta sobresaltada y su ojos se abren sobre el terror y la devastación, el dolor que un violentísimo terremoto siembra en los varios pueblos. Mientras escribo estas líneas los órganos de prensa dan la noticia de más de 300 muertos y número todavía impreciso de heridos. El martes 6 de septiembre pasado fr. Martín Torres, guardián de la Curial general y fr. Raffaele Della Torre, Consejero general, fueron a Amatrice para visitar a nuestros hermanos, que desde los primeros días de la tragedia estuvieron presentes entre la gente en los campamentos y en las calles. Algunos días después, el sábado 10 de septiembre, el Ministro general, fr. Mauro Jöhri, fr. Štefan Kožuh, Vicario general y fr. Paweł Teperski, Responsable de la Oficina de las Comunicaciones de la Curia general hicieron el mismo viaje.

Los hermanos que partieron de Roma fueron acogidos en Leonessa, ciudad natal de san José, que se encuentra alrededor de 40 kilómetros de Amatrice y de Accumoli, en la provincia de Rieti, los dos lugares más golpeados por el sismo. Fr. Orazio Renzetti, guardián y coordinador de nuestra presencia, ilustró lo que los hermanos están haciendo entre los damnificados.

En las palabras que siguen quiero expresarlas con la maxima discreción que estos casos respetando el dolor de las personas, y cuento lo que vi y oí. Presento una síntesis de lo que nuestros hermanos nos testimoniaron, en modo particular durante el encuentro que tuvieron con el Ministro general.

Nuestros hermanos de Leonessa, los postnovicios y los estudiantes de Viterbo rápidamente pusieron a disposición sus energías para ayudar donde fuera necesario. El obispo de Rieti, a cuya Diócesis pertenecen los municipios más dañados, pidió expresamente la presencia de los Capuchinos al Ministro provincial de Roma fr. Gianfranco Palmisani.

Cómo se concretizó la presencia de nuestros hermanos: Escucharon el dolor, la rabia, la rebelión de la gente. Algunos de ellos estuvieron con los sobrevivientes en el desgarrador momento del reconocimiento de las víctimas: cuerpos horriblemente desfigurados, a veces identificables sólo por un reloj, por el color de un pijama, por un juguete que un niño tenía con él en la noche. Entraron las iglesias semidestruidas y desvencijadas para recuperar las hostias consagradas. Respondieron al pedido de organizar momentos de oración, sobre todo de los muchos voluntarios provenientes de toda Italia que lo solicitaban para continuar motivando y sosteniendo su compromiso. También la simple compañía a los ancianos, el juego con los niños. Vi a nuestros hermanos con lágrimas en los ojos estar en medio de la gente, con discreción, con un silencio lleno de respeto y de acogida, percibí en ellos el deseo de decir que entre estos escombros, en medio del dolor profundo, en la consternación de quien perdió todo, Dios continúa estando y al mismo tiempo ser capaces de acoger y acompañar la dificultad y la rebelión de quien no ve más a Dios.

El Ministro general antes de ir a Amatrice se encontró con el Obispo de Rieti, Mons. Domenico Pompili, que le expresó el agradecimiento por la obra de los frailes en las zonas del terremoto.

El agradecimiento y la oración sostengan el trabajo de nuestros hermanos.

 

Via OFMCap

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Escrito por Redacción

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