Los tres frailes acusados de apropiación indebida han sido absueltos por el tribunal de Milán.

Fray Giancarlo Lati, ex Ecónomo general de la Orden de los Hermanos Menores Franciscanos, Fray Renato Beretta, ex Ecónomo de la Provincia de Lombardía San Carlos Borromeo de los Hermanos Menores Franciscanos y Fray Clemente Moriggi, ex Ecónomo de la Conferencia de Ministros Provinciales de los Hermanos Menores Franciscanos de Italia, estaban acusados de apropiación indebida agravada con relación a un grave déficit de liquidez, por más de 20 millones de euros, entregados a un abusivo corredor de bolsa.

El motivante de la absolución no es su inocencia sino la prescripción de los delitos.

“La fórmula de la sentencia -se destaca en un comunicado de la Curia General OFM- que se leyó el 17 de mayo en la Sala explicita que la decisión está determinada por la prescripción de los delitos dada por el tiempo transcurrido desde los hechos conocidos por el Ministerio Público hasta mayo de 2011.”

Por su parte la Provincia de San Antonio (antigua Provincia de Lombardía) ha manifestado que “toma nota de la decisión del juez que ha decidido no proceder debido a la prescripción” pero remarca que “la Provincia se dirigió inmediatamente a las autoridades judiciales para denunciar los hechos que fueron objeto del juicio, considerándose una parte agravada por lo sucedido. Los tiempos de la justicia penal no han permitido la definición de una verdad procesal «.

De esta forma los tres responsables de uno de los mayores escándalos en la historia de la Orden se ven librados de asumir las responsabilidades de sus actos por la ineficacia de la justicia italiana.

“La Curia general se reserva cualquier evaluación después de leer la motivación de la disposición”  concluye el comunicado emanado de Roma.

Una turbia historia.

Leonida Rossi, “el abusivo corredor de bolsa” se llevó a la tumba la verdad al quitarse la vida colgándose en su villa de Lurago d’Erba, el 25 de noviembre de 2015.

El suicidio de Rossi llevó a los abogados defensores a pedir el cierre del juicio, alegando que el corredor de bolsa era el único responsable del desfalco y los frailes nada sabían de esto y fueron estafados en su buena fe.

Pero, durante las investigaciones de la Policía italiana, un hecho inquietante encendió las alarmas sobre el verdadero conocimiento de los frailes: en una llamada telefónica, interceptada por la policía, fray Moriggi le pedía a su “amigo” Franco Casarano (laico) que ocultara documentación importante debajo de un refrigerador y en otros sitios.

Una circunstancia, considerada por la magistrada Maria Vicidomini tan relevante, que obligó a la imputación de los frailes.