in ,

LAS TENTACIONES DE LOS AGENTES PASTORALES. Por Fray Martin Bitzer

Introducción

En la Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, el Papa Francisco dedica un espacio considerable a las tentaciones de los agentes pastorales (Cf. núm. 76-109).

De los Evangelios sabemos que antes de iniciar su misión, «Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo» (Mt 4,1).

Antes de entrar al corazón del discurso sobre el anuncio del Evangelio, el Papa nos ayuda a desenmascarar y reconocer las tentaciones de hoy que pueden poner en peligro la nueva evangelización.

El Santo Padre afirma: “no he intentado ofrecer un análisis completo, pero invito a las comunidades a completar y enriquecer estas perspectivas a partir de la conciencia de sus desafíos propios y cercanos” (108).[1]

Lo que llama la atención del modo en el que se comunica el Papa Francisco son tres cosas: la novedad de su lenguaje (vocabulario), las citas que utiliza y el estilo con el que hace el discurso más incisivo.

 

1. Un nuevo lenguaje

En el lenguaje utilizado, no común para un Papa, encontramos estas expresiones: «la psicología de la tumba» y «momias de museo» (83); «pesimistas quejosos y desencantados con cara de vinagre» (85) – Debe tenerse en cuenta que la versión española dice textualmente «cara de vinagre»; «ternura combativa» (85) y la «revolución de la ternura» (88); «desertificación espiritual» (86); «consumismo espiritual» (89); «mundanidad espiritual» (93); «La corrupción con la apariencia de bien» (97); «clericalismo excesivo» (102); «callejeros de la fe» (106); etc.

2. Citas

Incluso las citas utilizadas por el Papa Francisco para tratar el tema de las tentaciones de los agentes pastorales deben ser consideradas seriamente. He aquí algunos ejemplos: J. Ratzinger, cuando se refiere al «gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad» (83); G. Bernanos, en la expresión «el más preciado de los elixires del demonio» (83); Juan XXIII, cuando habla de la gente que «no ven en los tiempos modernos sino prevaricación y ruina», y que a continuación, define “profetas de calamidades” (84); J.H. Newman, en la imagen «el mundo cristiano se está haciendo estéril, y se agota como una tierra sobreexplotada, que se convierte en arena» (86); Tomás de Kempis, en la famosa expresión «Imaginatio locorum et mutatio multos fefellit» («La imaginación y mudanza de lugares engañó a muchos», 91); Juan Pablo II, para recordar “que  cuando hablamos de la potestad sacerdotal “nos encontramos en el ámbito de la función, no de la dignidad ni de la santidad” (104); la Declaración Inter insigniores, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuando refiere que “En la Iglesia las funciones «no dan lugar a la superioridad de los unos sobre los otros»”(104); etc.

3. El estilo

El estilo con el que el Papa Francisco ofrece sus reflexiones parece bíblico. Usa el paralelismo aumentativo de los salmos y sabe martillar sin ofender para hacer el pensamiento más elocuente.

3.1.      Parece el Decálogo

Una simple lectura del índice nos hace ver unos títulos que parecen hacer eco del Decálogo. Sin embargo, las cosas que deben evitarse son no más de ocho y muy actuales:

No a la acedia egoísta (81-83);

No al pesimismo estéril (84-86);

No a la mundanidad espiritual (93-97);

No a la guerra entre nosotros (98-101).

Ya en el mismo capítulo dos, cuando se refirió a «Algunos desafíos del mundo actual», enumeró otros cuatro «no»:

No a una economía de la exclusión (53-54);

No a la nueva idolatría del dinero (55-56);

No a un dinero que gobierna en lugar de servir (57-58);

No a la inequidad que genera violencia (59-60).

Con estas expresiones, el Papa nos enseña a saber decir que no, pero también a saber decir sí a lo que realmente importa, como por ejemplo: Sí a las relaciones nuevas que genera Jesucristo (87-92).

3.2.     ¡Cuidado con los ladrones!

Una cosa que nos llama la atención de la Evangelii gaudium, en cuanto al tema de las tentaciones de los agentes pastorales, son esas frases que se refieren a «no dejarse robar», que encontramos al final de algunos números. Se trata de un verdadero y propio septenario del discípulo misionero, como para indicar la completez y la totalidad de lo que no debemos dejarnos robar:

¡No nos dejemos robar el entusiasmo misionero! (80);

¡No nos dejemos robar la alegría evangelizadora! (83);

¡No nos dejemos robar la esperanza! (86);

¡No nos dejemos robar la comunidad! (92);

¡No nos dejemos robar el Evangelio! (97);

¡No nos dejemos robar el ideal de amor fraterno! (101);

¡No nos dejemos robar la fuerza misionera! (109).

 

Conclusión

Espero que estas breves observaciones sobre el lenguaje, las citas y el estilo con el que el Papa Francisco quiere «llamar la atención sobre algunas de las tentaciones que, sobre todo hoy en día afectan a los agentes de pastoral» (77), puedan ser una invitación a leer los números 76-109 de su Exhortación apostólica Evangelii gaudium .

En Koinonia 2014-2

Comentarios

Leave a Reply

One Ping

  1. Pingback:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando...

0

Comentarios

0 Comentarios

Escrito por Redacción

Aprender a vivir

Comienza la preparación del Capitulo General de los menores.