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La vida Cuidada, protegida y acogida en Fratelli Tutti

La Encíclica “Fratelli Tutti” del papa Francisco, es un escrito profundo, de sensibilidad social y de concreción histórica, que muestra la línea del papa: un enamorado de la humanidad y de san Francisco. Los analistas eclesiales le denominan una encíclica social. Sin embargo,  no podemos ver las encíclicas sociales separadas del conjunto de la vida pastoral de la Iglesia, esta mirada parcial, afecta la dinámica de la fe y el sentido de unidad. Es importante tener presente que estamos influenciados por una mentalidad dualista, que tiende a dividir y fragmentar en lugar de integrar, nos cuesta comprendernos como UNIDAD con toda la creación.

La Fratelli Tutti es una encíclica de espiritualidad cristiana, porque aborda una parte esencial de la fe y praxis cristiana: la fraternidad como base de la vida. Aún más, tiene un enfoque de espiritualidad franciscana, que nos desafía en particular a toda la familia franciscana.

El papa resalta que, este “Santo del amor fraterno, de la sencillez y de la alegría, que me inspiró a escribir la encíclica Laudato Si’, vuelve a motivarlo para dedicar esta nueva encíclica a la fraternidad y a la amistad social…Porque san Francisco, que se sentía hermano del sol, del mar y del viento, se sabía todavía más unido a los que eran de su propia carne. Sembró paz por todas partes y caminó cerca de los pobres, de los abandonados, de los enfermos, de los descartados, de los últimos.” (n.2)

Esta es una encíclica humanista, por tanto, hay que verla desde el misterio de la Encarnación. No es un documento parcial, como lo son las encíclicas o exhortaciones que abordan contenidos específicos, como: la evangelización, la familia, la eucaristía, el trabajo, el matrimonio, la santidad, y otros. Esta encíclica aborda la VIDA en su integralidad, la calidad en las relaciones humanas, los  encuentros culturales de los pueblos y lo diverso de cada ser humano; plantea el diálogo como herramienta que reconstruye el tejido social y global. La encíclica parte de la realidad histórica, sabiendo que la calidad de las relaciones que se refleja en el modo de estar y vivir en esta única casa común. La fraternidad y la amistad social, dicen de un modo de vivir con Espíritu, o mejor dicho, dicen cuál es el Espíritu que nos habita o mueve en lo cotidiano, como lo expresa la carta de Juan (1Jn 4).

La encíclica se fundamenta en la conocida parábola del “buen samaritano” (Lc 10, 25-37); la cual desarrolla en el segundo capítulo, y se encuentra diluida en todo el escrito. Inspirada en esta parábola, esta encíclica vuelve la mirada a lo esencial: el cuidar, proteger y acoger la vida en peligro; al mismo tiempo, se centra en el evangelio de Jesús como Buena Noticia hoy.

René Arturo Flores, OFM

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Escrito por Redacción

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