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La Tau y los Franciscanos

Via OFM España

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«La señal de la Tau le era preferida sobre toda otra señal; con ella sellaba Francisco las cartas y marcaba las paredes de las pequeñas celdas». (3 Cel 3)
La Tau corresponde a la última letra del alfabeto hebreo y a la decimonovena del alfabeto griego.
Referencias bíblicas
La Tau aparece en el libro de Ezequiel 9, 3-6:
«Yahvéh llamó entonces al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escribano a la cintura, y le dijo: «Recorre la ciudad, Jerusalén, y marca una tau en la frente de los hombres que gimen y lloran por todas las abominaciones que se cometen en ella». Y a los otros oí que les dijo: «Recorred la ciudad detrás de él y herid. No tengáis piedad, no perdonéis; matad a viejos, jóvenes, doncellas, niños y mujeres hasta que no quede uno. Pero no toquéis a quien lleve la tau en la frente. Empezad por mi santuario»».

Aparece en este pasaje bíblico como un signo de salvación, y con el mismo trasfondo salvífico de Ezequiel se vislumbra en Apocalipsis 7, 2-4:

«Luego vi a otro ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro ángeles a quienes se había encomendado causar daño a la tierra y al mar: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios».
El sello con el que el ángel marcará en la frente a los siervos de Dios es interpretado como la Tau. También la Tau era el símbolo con el que los israelitas marcaban los dinteles de sus puertas durante la pascua.
San Antonio Abad y los Antonianos

San Antonio Abad (251-356), o San Antón, eremita egipcio del desierto, fue el primero en utilizar la Tau como distintivo cristiano que llevaba en su tosco hábito. Es por esto que es llamada “cruz de San Antón”. Hasta el s. IV-V no se popularizó el símbolo cristiano de la cruz. Jesús era representado como un pastor vestido a la usanza griega. Además, tampoco se tenía constancia sobre la forma exacta de la cruz donde fue martirizado Jesús. En el “Grafito de Alexámenos” (finales del s. I), representación burlesca de un cristiano adorando a Jesús, la cruz tiene forma de Tau. Por ello, el signo utilizado por San Antón bien podría representar la cruz de Jesús o quizá el signo salvífico del que se habla en los textos bíblicos anteriores.

En 1095, Gastón de Valloire funda en La-Motte-Saint-Didier (Francia) la Orden de San Antonio Abad, cuyos miembros fueron llamados popularmente Antonianos. Se dedicaban a cuidar de los enfermos aquejados del “fuego de San Antón” (enfermedad causada por el hongo conrnezuelo del cereal centeno) y más tarde a la hospitalidad en general y a la atención de peregrinos. Su hábito era negro, y sobre su escapulario y manto figuraba unaTau en color azul. A los enfermos también les ponían un escapulario con la Tau para protegerlos del mal.
En el s. XV la Orden alcanzó su zenit con 370 hospitales y 10.000 religiosos. Muestra de su prestigio es que eran los encargados de asistir a los enfermos de la Casa Pontificia. En España tuvieron más de 30 monasterios- hospitales, siendo célebre el de Castrojeriz (Burgos) en pleno Camino de Santiago y cuyas ruinas dan testimonio de su grandeza pasada. Por petición del rey Carlos III al Papa Pío VI, la Orden fue suprimida en España en 1791, y sus bienes confiscados. La reforma protestante, su fusión en parte con la Orden de Malta (1777), la Revolución Francesa y las desamortizaciones alemanas del s. XIX acabaron con la Orden en toda Europa.
San Francisco de Asís y la Tau
En tiempos de San Francisco de Asís (s. XII-XIII) la cruz de San Antonio o Tau era muy popular (estaba de moda, podemos decir). Los Antonianos la habían difundido por toda Europa. En el mismo Asís tenían el monasterio-hospital de San Salvador de las Paredes. Y cuando estuvo en Roma asistiendo a los enfermos, mientras esperaba la audiencia papal que confirmara su fraternidad, lo hizo en el hospital de los Antonianos junto a Letrán. San Francisco estaba familiarizado con su visión. Otro lugar común que representaba la Tau era el Misal Romano. En la página donde comenzaba el Canon Romano: “Te igitur, clementissime Pater…”; la T se pintaba como cruz grande y policromada. Lo que hizo entonces San Francisco fue asumir un símbolo con el que estaba identificado por su vinculación con Cristo Pobre y Crucificado y con la caridad hacia los necesitados.
El hábito franciscano tiene forma de Tau

Un episodio influyó en el aumento de su devoción por la Tau. Se trata del discurso de inauguración del Concilio IV de Letrán, pronunciado por Inocencio III en 1215. San Francisco estaba presente en calidad de Ministro General de la Orden. Después de describir el Papa la triste situación de los Santos Lugares profanados por los sarracenos, se lamentó de los escándalos que desacreditaban la Iglesia, evocando la citada visión de Ezequiel. El Papa comparó a los varones del pasaje de Ezequiel encargados de la venganza divina con los conciliares presentes: “Esos sois vosotros, Padres conciliares, que valiéndoos de todas las armas que tenéis a mano, excomuniones, destituciones, suspensiones y entredichos, habéis de castigar implacablemente a cuantos no estén señalados con la Tau propiciatoria y se obstinen en deshonrar la Cristiandad”. En este discurso el Papa señaló como portantes de la Tau a tres grupos: los que se alistaran en la Cruzada; los que luchasen contra la herejía; y los pecadores empeñados en reformar su vida. Concluyó diciendo: “¡Sed pues los paladines de la Tau y de la Cruz!”. Se popularizó entonces la Tau aún más como signo de conversión-penitencia y pertenencia a la Iglesia de Cristo, y San Francisco se tomó muy en serio la encomienda papal.

Pergamino de la Bendición al Hermano León
y firma del Santo con la Tau
San Francisco comenzó a firmar con la Tau en sus cartas, la dibujaba en las paredes (por ejemplo, en la capilla de la Magdalena del convento de Fonte Colombo), hablaba de ella a sus Hermanos… Entre sus manuscritos autógrafos donde firma con la Tau se encuentra la Bendición al Hermano León que se conserva en la Basílica de San Francisco en Asís y la Carta a los Clérigos que puede verse en el Misal de Subiaco. En el convento de La Verna podemos ver también un bastón utilizado por San Francisco cuya punta tiene forma de Tau. Con la Tau bendecía sus Hermanos y a los enfermos.
«El Hermano Pacífico mereció ver de nuevo en la frente de Francisco una gran Tau, que, adornada con variedad de colores, embellecía su rostro con admirable encanto. Se ha de notar que el Santo veneraba con gran afecto dicho signo: lo encomiaba frecuentemente en sus palabras y lo trazaba con su propia mano al pie de las breves cartas que escribía, como si todo su cuidado se cifrara en grabar el signo Tau –según el dicho profético- sobre las frentes de los hombres que gimen y se duelen (Ez 9,4), convertidos de veras a Cristo Jesús». (LM 4,9)
Tras siglos de cierto abandono, la Tau ha sido reasumida en la iconografía franciscana actual, y su uso se ha extendido entre los miembros de todas las Órdenes fundadas por San Francisco.

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Escrito por Redacción

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