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La sinodalidad en la vida religiosa

Tomando como base el Sínodo Pan Amazónico, máxima expresión de la sinodalidad en nuestra Iglesia contemporánea donde se escucharon miles de voces entre obispos, sacerdotes, religiosos, indígenas, campesinos entre otras personas.  Hay que tener en cuenta que fueron voces recogidas de los nuevos países que comprenden la cuenca amazónica.  Otro acto de sinodalidad fruto del Sínodo Pan Amazónico, fue la erección de la nueva Conferencia Eclesial Amazónica, donde no solo los obispos que también hubo representatividad de los indígenas y los religiosos, resaltando que hubo participación de varias mujeres.  

Es de anotar que la sinodalidad ha estado ejerciéndose en nuestra Iglesia Católica desde tiempos pretéritos por medio de concilios y sínodos, advirtiendo que la distinción de esas palabras es reciente: En la Iglesia católica la distinción en el uso de las palabras “concilio” y “sínodo” es reciente. En el Vaticano II son sinónimos que designan la asamblea conciliar. Una precisión fue introducida en el Codex Iuris Canonici de la Iglesia latina (1983), en el que se distingue entre Concilio particular (plenario o provincial) y Concilio ecuménico por una parte, y Sínodo de los Obispos y Sínodo diocesano, por la otra.   San Cipriano también declaró: La forma está expresada por San Cipriano: “nihil sine episcopo…nihil sine consensu vestro”: Nada sin el obispo, nada sin vuestro consejo y nada sin el consejo del pueblo.

El papa Francisco tiene un fuerte compromiso con la sinodalidad en la Iglesia: “este es el compromiso programático propuesto por el Papa Francisco en la conmemoración del quincuagésimo aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos por parte del Beato Pablo VI.  En efecto, la sinodalidad – ha subrayado – «es dimensión constitutiva de la Iglesia», de modo que «lo que el Señor nos pide, en cierto sentido, ya está todo contenido en la palabra “Sínodo”».  “Sínodo es caminar juntos bajo la inspiración y la guía del Espíritu Santo, el Espíritu Santo es el actor principal del sínodo, por favor no lo echemos de la sala. Se hicieron consultas, se discutieron en las Conferencias Episcopales, en el Consejo Pre Sinodal, se elaboró el Instrumetum Laboris, que como saben es un texto mártir, destinado a ser destruido, porque de ahí es como punto de partida para lo que el Espíritu va a hacer en nosotros y ahora caminar nosotros bajo la guía del Espíritu Santo, ahora hay que dejar que el Espíritu Santo se exprese en esta Asamblea, se exprese entre nosotros, se exprese con nosotros, a través de nosotros y se exprese “pese” a nosotros, pese a nuestras resistencias, que es normal que las haya, porque la vida del cristiano es así.”

Como hemos observado de una forma fugaz, la sinodalidad de la Iglesia es valiosa tradición que busca el consenso, la comunión del pueblo de Dios con las autoridades jerárquicas.  Esto da para reflexionar cómo las comunidades religiosas están ejerciendo o no de forma cabal la sinodalidad dentro de sus estructuras de decisión, creo que es pertinente incluir a los laicos tanto de la base como los que están en las áreas administrativas, en los capítulos provinciales, asambleas provinciales, comisiones provinciales, consejos parroquiales, asambleas parroquiales, reuniones ejecutivas de las obras sociales entre otras.  Creo que es tiempo de en muchas comunidades religiosas, las decisiones no solamente sean tomadas por los religiosos ya que las decisiones que se toman repercuten en los laicos que integran los diferentes escenarios pastorales de una circunscripción religiosa.

Hermano: Manuel Vargas Reales OFMCap

E-mail: mavareal@gmail.com

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Escrito por Redacción

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