in , ,

La obra de caridad más grande del mundo.

Nadie ayuda a los pobres más que la Iglesia. Aquí esta la evidencia.

Archibishop of Bangui Mgr Dieudonne Nzapalainga (C) distributes bread to pullo refugees as they receive care at a centre for displaced muslims fleeing the anti-balaka militia, in Yaloke, some 200 km east of Bangui, on May 4, 2014. The centre is run by the NGO Caritas Centrafrique and the Catholic church. About a quarter of the Centrafrican population of 4.6 million have fled their homes since the start of the ethno-religious conflict. AFP PHOTO / ISSOUF SANOGO (Photo credit should read ISSOUF SANOGO/AFP/Getty Images)

Es famosa la frase de Stalin sobre la Iglesia: «¡El Papa! ¿Cuántas divisiones tiene?» Pero menos conocida es la respuesta de Churchill «podría mencionar varias legiones pero no siempre visibles en el desfile». De hecho, el alcance y la influencia de la Iglesia no son fácilmente describibles por las estadísticas por sí solas, sin embargo, las estadísticas en si mismas son asombrosas.

La Iglesia opera más de 140.000 escuelas, 10.000 orfanatos, 5.000 hospitales y otras 16.000 clínicas de salud. Caritas, la organización paraguas para las agencias católicas de ayuda, calcula que el gasto de sus afiliados oscila entre los 2 y 4 mil millones de euros, lo que la convierte en una de las agencias de ayuda más grandes del mundo.

Pero incluso estos números sólo cuentan una parte de la historia. Caritas no incluye lo que gastan en desarrollo las órdenes religiosas y otras organizaciones caritativas católicas. Y ni cabe mencionar que la mayoría de las 200.000 parroquias católicas de todo el mundo tienen sus propios proyectos caritativos a pequeña escala que nunca son recogidos en cifras oficiales.

Establecer comparaciones semejantes es difícil, pero no cabe duda de que en casi todos los campos de la acción social, desde la educación hasta la salud y la asistencia social, la Iglesia es la organización no estatal más grande y significativa del mundo.

Algún escéptico podría señalar que esa influencia puede ser tanto positiva como negativa. Así, por ejemplo, podría preguntarse si el trabajo de la Iglesia en educación o en salud sería más efectivo si el control se trasladara al estado.

Pero esta es una pregunta errónea: en gran parte del mundo en desarrollo, si la Iglesia no estuviera involucrada, la gente no tendría acceso a ninguno de esos servicios. Pero hay una buena cantidad de investigaciones que han comparado los servicios católicos de educación o salud con la de otros colectivos y, en general, las instituciones católicas salen bastante bien paradas.

El analista de salud Kenneth White, de la Virginia Commonwealth University, descubrió que los  hospitales católicos en los Estados Unidos son, en promedio, más eficientes que los hospitales seculares. Este fue un hallazgo particularmente notable dado que también puso de manifiesto la  evidencia de que los hospitales católicos, fieles a su misión de llegar a las comunidades desfavorecidas, estaban proporcionando más atención cuidados y servicios a los grupos que a menudo se enfrentan a la discriminación de los otros proveedores.

En África, una reciente investigación demostró no sólo que la atención materna en los hospitales misioneros de la Iglesia era de la misma calidad o mejor que en las instalaciones públicas, sino que en los hospitales de la Iglesia también tenían más posibilidades de acceder a los servicios las  madres más pobres.

En cuanto a la educación, si bien está demostrado que los alumnos de escuelas católicas se  desempeñan excepcionalmente en relación con los criterios académicos, es más difícil establecer un efecto causal: ¿las escuelas católicas son mejores por ser católicas?  ¿o porque admiten más niños motivados para hacerlo bien de todas formas?

La investigación en Australia sugiere que, incluso asumiendo esos «efectos de la selección», la asistencia a las escuelas católicas aumenta la probabilidad de completar la educación superior y de una mejor inserción en el mercado laboral.

Andrew Morris del Liverpool Hope University también llego a una conclusión similar, indicando que las escuelas católicas inglesas tienen un desempeño bueno, incluso cuando se mide por «valor agregado contextualizado», que tiene en cuenta el contexto social de los alumnos.

Lo más curioso es que la Universidad de Chicago Law Review concluyó recientemente que el cierre de escuelas católicas en las áreas más pobres de Chicago llevó a un aumento significativo en el desorden social urbano y la delincuencia.

Por supuesto, la acción social católica va más allá de las medidas estándares de rendimiento. De hecho, el Papa Francisco ha instado a las instituciones católicas a que siempre pongan a Cristo al frente y al centro, argumentando que de lo contrario «terminaríamos como una gran ONG» y que «lo que sucedería sería como cuando los niños hacen castillos de arena y luego todo se cae».

Dicho de otro modo, el ethos y la identidad católica son esenciales para la supervivencia de este tipo de acción social.

Es difícil medir la calidad del «ethos» católico en las escuelas, los hospitales y los proyectos de desarrollo.

Los detractores pueden señalar los desastrosos índices de los alumnos que asisten a escuelas católicas y que luego se apartan de la fe, pero es injusto atribuir totalmente la culpa a las escuelas, muchas de las cuales hacen un trabajo sobresaliente al tratar de transmitir la fe en medio de una cultura que es cada vez más secular.

De hecho, la agresiva secularización es una amenaza para todas las acciones sociales católicas. El mes pasado, la señora Louise Casey, encargada de la integración del Gobierno británico, afirmó que «no estaba bien» que las escuelas católicas estuvieran en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo. Aunque más tarde aclaró que no abogaba por sanciones legales para las escuelas católicas, ejemplificaba la creciente presión sobre las instituciones católicas para que se adapten a las normas seculares.

Un ejemplo más de esto es la manera en que el ex presidente estadounidense Barack Obama, retiró los fondos a los proyectos católicos de ayuda a las víctimas de la trata de seres humanos porque no se comprometían a facilitar abortos.

La calidad del cuidado dado por la Iglesia a estas mujeres vulnerables no estaba en discusión, pero se consideró más importante asegurarse de que todas las organizaciones participantes estuvieran dispuestas a aceptar el extremismo ideológico de los pro-aborto.

La forma en que respondemos a estos desafíos va a ser crítica para el futuro de la asistencia social católica. En el corto plazo, puede ser tentador adaptarse a las expectativas seculares en aras de una vida tranquila y para no poner en riesgo servicios tan valiosos. Pero cuando las instituciones católicas se mezclan con actividades contrarias a la enseñanza de la Iglesia, las consecuencias son catastróficas como el escándalos que destruyó a Development and Peace de Canadá, después de que se descubrió que incluían a grupos pro-aborto como socios oficiales.

En este contexto, la estrategia más propicia para asegurar el éxito a largo plazo de las organizaciones católicas, es seguir los consejos del Papa Francisco y de Benedicto XVI antes que él: mantener con audacia nuestra identidad católica y vivir el mensaje positivo de la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad, los problemas de la vida, la dignidad y el valor único de todos los seres humanos.

De esta forma nuestra vida no siempre será cómoda y tal vez tengamos que enfrentarnos a la reducción o perdida de los fondos estatales. Pero las organizaciones seculares también están de acuerdo con el hecho de que si atacan a la mayor obra de caridad del mundo, ponen en riesgo la vida y el bienestar de millones de personas vulnerables y marginadas.

Si las instituciones católicas son capaces de continuar prestando sus servicios sin abandonar el espíritu que tienen en su corazón, respetando la dignidad de toda vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural, la Iglesia puede seguir siendo la mayor fuerza para el bien en el mundo actual.

Profesor David Paton de la Nottingham University Business School.

Este articulo fue publicado en ingles en la publicación Catholic Herald del 17 de febrero de 2017.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando...

0

Comentarios

0 Comentarios

Escrito por Redacción

Los pobres son asesinados dos veces

Una llamada escandalosa.