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La Iglesia en Filipinas asume la primera linea sobre el cambio climático.

(141108) -- MANILA, Nov. 8, 2014 (Xinhua) -- Activists light candles that form the word "justice" as they commemorate the first anniversary of Haiyan during a protest denouncing the Philippine government's neglect on the victims in Manila, the Philippines, Nov. 8, 2014. Typhoon Haiyan, known in the Philippines as Typhoon Yolanda, was one of the strongest tropical cyclones ever recorded, which devastated portions of Southeast Asia, particularly the Philippines, on Nov. 8, 2013. It is the deadliest Philippine typhoon on record, killing at least 6,300 people. (Xinhua/Rouelle Umali) ****Authorized by ytfs****

La «Laudato si’» hace escuela: la comunidad católica se mueve al unísono asumiendo el liderazgo sobre la cuestión ecológica, que es «un tema de justicia social»

La Iglesia en las Filipinas responde prontamente y con valentía al fuerte llamado que Papa Francisco ha lanzado con la encíclica «Laudato si’», y asume el liderazgo político y moral para llevar al primer lugar de la agenda nacional e internacional la cuestión del cambio climático.

Obispos, congregaciones religiosas, asociaciones laicas, impulsados por el texto papal, se movilizan en relación con un tema que, se afirma, es «cuestión de justicia social» y que afecta de cerca al archipiélago, que cada año debe afrontar tifones cada vez más fuertes, largos y destructivos.

Los obispos invitan a los cristianos a ser «apasionados en la custodia del medio ambiente». Y esto puede darse, explican, como simple consecuencia de un solo paso: del sentirse «padrones» de la Creación a convertirse en sus «administradores». Por ello, en una carta oficial difundida a fines de julio, exhortan a todos los fieles y a los hombres de buena voluntad a concentrar la atención en la próxima Conferencia Mundial de París, que se llevará a cabo en diciembre de 2015, sobre el problema del cambio climático y sus efectos, sobre todo en las poblaciones más pobres.

El espíritu, en sintonía con Papa Francisco, es el de aportar, como comunidad eclesial, a un «discernimiento colectivo», que pueda traducirse en acciones compartidas a nivel político, social y económico.

Siguiendo la huella de la «Laudato si’», se revela que «el nudo de la cuestión del cambio climático es la justicia», puesto que, según la lógica del bien común, «el medio ambiente se entrega a las futuras generaciones», en un enfoque que no puede dejar de considerar la «solidaridad intergeneracional».

Hay que decir que esta visión es animada a nivel transnacional en la Federación de las Conferencias Episcopales de Asia (FCEA), que desea el nacimiento de un ente especial para el cambio climático en cada una de las Conferencias Episcopales de las naciones asiáticas. La FCEA acaba de publicar un estudio titulado «Towards a responsible stewardship of creation. An Asian Christian approach» («Hacia una gestión responsable de la Creación. Un enfoque cristiano-asiático»), que anima la colaboración de los creyentes de las diferentes religiones en el cuidado de la Creación.

También se han movilizado, al lado de los obispos, las congregaciones religiosas. Convencidos de que el del cambio climático es un problema que requiere una respuesta colectiva, las órdenes religiosas masculinas y femeninas del archipiélago, según una precisa invitación de la Asociación de los Superiores mayores, crearán un ente o una comisión específica que se ocupará de «justicia climática». Los religiosos han creado una red y trabajaran para promover los temas del desarrollo sostenible y de la ecología asociándose con entes cristianos y no cristianos.

Con un ejército de 12 mil monjas y más de 7 mil sacerdotes presentes en 86 diócesis, la obra de sensibilización en el territorio nacional será capilar y pretende favorecer una «eco-sensibilización» que, en su acepción más amplia y fecunda, significa «custodia el medio ambiente, prevención de los desastres naturales, buen gobierno, lucha contra la corrupción».

La cuestión de la corrupción se relaciona estrechamente con la cuestión ambiental: la Cáritas de Filipinas, por ejemplo, teme que los fondos que otorgó el gobierno para la reconstrucción de las zonas afectadas por el tifón Yolanda podrían ser usados para la campaña electoral del año que viene.

El Secretario ejecutivo de la Cáritas, Edu Gariguez, deploró «el retraso inaceptable en la reconstrucción», e indicó que, a dos años del tifón, muchas víctimas todavía viven en condiciones desastrosas.

Según un estudio publicado recientemente por la Cáritas y otras ong, solamente 73 mil millones de pesos, de los 170 mil millones previstos, fueron efectivamente otorgados y llegaron a su destino, es decir la reconstrucción de dos mil viviendas, con respecto a las alrededor de 200 mil que deben ser reconstruidas. Más de la mitad del financiamiento todavía no está disponible debido a «poca transparencia», según indicó el estudio.

Según algunos funcionarios gubernamentales, parte de los fondos destinados a los prófugos de Yolanda fueron desviados para asistir a personas afectadas por otras calamidades, como el terremoto en Bohol. Y, aunque fuera de esta manera, se trataría de una «ineficiencia imperdonable», indicó Gariguez.

La Cáritas, por su parte, ofreció un aporte significativo, al financiar un programa de reconstrucción y rehabilitación para las víctimas del tifón por un valor de 816 millones de pesos, reparando más de 3 mil casas de supervivientes en las nueve provincias más afectadas.

Paolo Affato

Via VI

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Escrito por Redacción

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