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La hipocresía del dogma y sus defensores.

A medida que se acerca el proximo Sinodo sobre la Familia leo cada vez con mas frecuencia fervorosas defensas de los «dogmas» católicos, injustamente atacados por los reformistas.

Leo a gente que se rasga las vestiduras porque en internet dicen, que alguien dijo, que el Papa podría, permitir la comunión a los divorciados. ¡Que aberración! ¿Como se les ocurre que un pecador, un fornicador, se puede acercar a recibir el Cuerpo de Cristo? (estoy siendo sarcástico)

Mientras tanto, en el mundo real, se encuentran 71 cadáveres asfixiados en un camión en Austria ¿el motivo? huían de la guerra en Siria (una guerra provocada por las ambiciones desmedidas del Occidente «cristiano».

Los adalides del «dogma», escriben a diario contra el Papa Francisco porque es demasiado «comunista» y habla mas de los pobres que de Cristo (olvidan de que Cristo era pobre…). Mientras ellos llenan sus webs de falacias, distorsiones y absurdas exégesis del Evangelio, en el mundo real, mueren cientos ahogados en las costas del mediterráneo. ¿El motivo? huyen del desastre que el Occidente «cristiano» dejo en Libia, aquel país que «liberamos del dictador» para luego quedarnos con el 40% de su producción petrolera (como hizo Francia).

El Papa ha llamado a un Jubileo de la Misericordia y ellos, los defensores de la «Santa Doctrina» hablan de herejías, acusan con el dedo de quien se cree juez y persiguen en nombre de Cristo…

El Papa lanza una encíclica para denunciar como las ambiciones desmedidas, la explotación de los recursos y el descarte de los pobres amenaza con destruir nuestra «casa común». Pero ellos dicen que el Papa no se ha enterado bien, que el cambio climático no es obra del hombre, que no debió meterse en temas «verdes» y mil y una estupideces mas.

Ellos no entienden que precisamente esa explotación desmedida, esas ambiciones del occidente «cristiano»  son las que están llenando el Mediterráneo de muertos.

Me produce nauseas oir hablar de dogmas mientras la gente muere de hambre, ahogada o asfixiada. Me repugna que levanten la bandera del cristianismo aquellos que juzgan y dividen quienes son dignos de Cristo y quienes no lo son.

Me da asco el «dogma» que no se corresponde con la Misericordia que Cristo vino a predicar y a demostrar.

Quiero ver a los Obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, más preocupados por la comunión a los divorciados que por aquellos que mueren día a día por la injusticia de un mundo corrupto y corrompido, dejar de decir idioteces y abrir sus diócesis, sus parroquias, sus casas a los Cristos Vivos que golpean a nuestras puertas. Son tiempos difíciles, estamos en el final de nuestra civilización occidental. Son tiempos que requieren una valentía y un compromiso que hasta ahora no hemos tenido. Es hora de dar un golpe en la mesa.

Vuelvan a mirar las fotos de los niños ahogados, solo buscaban una vida mejor, y díganme ahora que tan importante es que un hombre o una mujer que ha fracasado en su matrimonio, puedan, o no, acercarse a comulgar.

Es hora de detener la vergüenza que supone que una Europa «cristiana» siga viendo como sus costas se llena de muertos como quien ve una película una tarde de verano.

Es hora de denunciar a los falsos profetas que solo buscan la comodidad de sus vidas y no el Reino de Dios y su Justicia.

Paz y Bien.

 

Gabriel López Santamaría, ofs

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Escrito por Redacción

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