Ayer Eisham, la hija menor de Asia Bibi, cumplió 18 años. Lo celebró rodeada de su familia pero lejos de su madre.
Cuando la conocí me quede prendado de ella. Es de esas jóvenes que tienen la mirada tan triste que no puedes dejar de mirarlas. Eisham era muy pequeña cuando un grupo de radicales se llevó a su madre a rastras de su casa. La acusaban de haber cometido un crimen terrible: beber agua de un pozo solo reservado a musulmanes. La verdadera causa de su arresto y condena (esta sentenciada a morir en la horca), como suele suceder en muchos países islamicos, se debe más bien al uso de la «ley de blasfemia» para resolver problemas personales.
Asia Bibi, es cristiana y lleva todas las de perder. En noviembre de 2009 fue arrestada y condenada a muerte un año después en 2010.


Ayer su hija menor cumplió 18 y no pudo celebrarlo con ella. Recuerdo una frase que me dijo sobre su madre, cuando la acompañé a Roma para ver al Santo Padre: “Es una mujer temerosa de Dios y con una gran fe. Siempre nos habló de Él y de Su bondad”
Aún en prisión, Asia no dejó nunca de hablar a sus hijas de Dios y de mostrar su esperanza en que El la salvará.
El caso de Asia Bibi esta en un impas, «no hay novedades aunque estamos trabajando para que nos concedan una nueva audiencia», me dijo Joseph Nadeem, el hombre que se ocupa de la familia y el caso, hace unos días.
En Julio del año pasado la pena de muerte fue, cautelarmente, suspendida, pero Asia sigue en prisión y en unas condiciones lamentables.
Sigamos rezando para que Eisham pueda, algún día, celebrar su cumpleaños junto a su madre. Quizás así pueda olvidar tanto sufrimiento y la alegría vuelva a su mirada.
Paz y Bien
Gabriel López Santamaría
Comentarios
0 Comentarios