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La fiesta de San Francisco de un misionero en la Amazonia.

 “Comencemos hermanos a servir al Señor…..”

Con alegría vuelvo a escribirles para seguir compartiendo nuestro caminar en estas selvas y ríos amazónicos. Como notarán es un andar sencillo, de pequeños pasos, de muchos intentos y algunos humildes logros, confiando en la siembra que a su tiempo dará los frutos que quiera el Señor. Los abrazo con especial cariño en este tiempo en que nos preparamos para celebrar a San Francisco.

El mes de setiembre se nos ha pasado volando, pero con seguridad nos ha marcado con ese aspecto que le es tan propio: la llegada de la primavera nos alienta y renueva en la Esperanza, nos hace descubrir más posibilidades para que la Vida se exprese en variedad de formas. Así que con la bella vitalidad de la primavera esperamos abundantes frutos.

Como momento fuerte de este periodo les comparto lo que vivimos los hermanos de la fraternidad reunidos en la comunidad de Orellana, en el Rio Ucayali, dentro del Vicariato de Requena. Se debe hacer la clarificación porque existe otro lugar de misión con el mismo nombre, pero en el Rio Napo, dentro del Vicariato San José del Amazonas. Partimos de Requena el miércoles 4 de setiembre al mediodía, y el viaje que esperábamos sería de unas 50 hs, se prolongó hasta 91 hs!!!! A la lenta navegación por la bajante de los ríos se sumaron dificultades mecánicas que nos dejaron parados en la ribera por interminables horas. Finalmente en otra lancha pudimos llegar a Orellana en la mañana del domingo 8, y como indicador que el Señor estaba de nuestra parte, a los 5 minutos del arribo al puerto, pudimos celebrar la misa con toda la comunidad, en al fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen, o Virgen Niña como la conocemos nosotros. Comenzábamos así días intensos de oración, diálogo y reflexión entre los hermanos, y con bastante tiempo para acompañar la tarea pastoral y misionera de los hermanos Edel y Francisco y de las hermanas franciscanas de la Natividad de la Virgen. Fue muy hermoso compartir la misa con las hermanas en el día que celebraban la fiesta de la Congregación y luego un almuerzo reparador con la familia laical que participa del carisma de las hermanas. Las franciscanas de la natividad de María llevan casi 50 años de presencia en la comunidad, las dos mayores, Victorina e Inés, son españolas, y la tercera es una hermana Norma, argentina, de la Provincia de Salta. Desempeñan diversas tareas pastorales en la Parroquia y la Hna. Victorina visita cada domingo las comunidades de la ribera junto a un grupo de laicos. Son responsables además de un botiquín comunitario, que depende de Cáritas de Requena, y por años fueron las responsables del Centro de formación profesional para adultos.

Orellana es una comunidad bastante grande, quizá la mayor entre Requena y Contamana, pero comparte dolorosamente la surte de la gran mayoría de los pueblos y caseríos de la ribera: la mala administración en las alcaidías y la corrupción mas que evidente de los políticos, no hace posible contar ni siquiera con las tres horas de luz que en los buenos tiempos tiene la comunidad. Con ingenio y solidaridad es posible contar con un rato de luz a la hora de la celebración de la misa, coincidiendo con el dictado de clases de computación que ofrece un Centro Educativo de adultos. Otra dificultad grande que vive la comunidad en este tiempo es la falta de agua para consumo humano, son escasas la lluvia en estos tiempos del verano amazónico, por lo que se debe hacer un uso muy medido, y cuando falta por algunos días, el Ucayali esta siempre abierto para ofrecer sus aguas. Nos acomodamos muy bien a estas situaciones, el testimonio sencillo y a veces alegre de las hermanas, hermanos y de todo el pueblo, son un estímulo para vivir sin quejas estas realidades.

El hermano Edel, el único peruano de la fraternidad, es un sacerdote con dos años de ordenado, y por las mañanas trabaja como profesor de religión en la escuela secundaria del pueblo. El hermano Francisco, del Brasil, es un hermano laico, es decir, no es sacerdote, y por las mañanas está dedicado a las tareas de la casa, empleando tiempo y buen gusto en la preparación de la comida. La jornada comienza a las 6 de la mañana con un buen momento de oración, y luego del desayuno cada hermano se dirige a sus tareas habituales. Con el hermano Atilio colaboramos con la tarea de Francisco en la casa, hacíamos una pasada por el mercado popular compartiendo sencillamente con la gente que allí se encuentra, y luego visitamos los distintos barrios del pueblo. Algunas mañanas las dedicamos a acompañar un programa de radio de la Parroquia, el espacio se llama “Evangelizando”, y aunque nuestro aporte ha sido sencillo, nosotros y la audiencia lo hemos vivido muy bien. A las 12:30 compartíamos el almuerzo y a la siesta la pasábamos en el lugar donde circulara al menos una brisa que aliviara el calor intenso.

El momento fraterno más intenso lo teníamos por la tarde. Revisamos nuestra vida diaria a la luz del Proyecto fraterno de vida y misión, reflexionamos algunos documentos importantes y comenzamos a trazar algunas líneas sobre la continuidad del Proyecto. Terminábamos este momento con la oración de la tarde y luego la misa con toda la comunidad. Varias noches las dedicamos a animar un taller bíblico, servicio solicitado por las hermanas por el mes de la Biblia. El hermano Atilio lo animó de manera muy amena y didáctica, y fue bien aprovechado por los catequistas, misioneros laicos y otros agentes de pastoral. El último día del taller se realizó una velada, celebración tradicional en estas comunidades, que incluye momentos de oración, danzas, acompañadas de quenas y tambores, y el compartir alguna comida y bebida.

Nos despedimos de Orellana con el deseo de un pronto regreso, si Dios quiere a principios de noviembre volveremos para seguir apoyando la misión de los hermanos y hermanas. La comunidad tiene la esperanza de contar pronto con la presencia estable de hermanos que se dediquen por entero a la tarea pastoral y misional, tanto en la ciudad como en las comunidades de la ribera.

Un detalle especial de los viajes en lancha ha sido que tanto de surcada como de bajada encontramos a viajeros argentinos, Julio y Santiago, con quienes compartimos largos momentos de charla y unos mates cada mañana. Ellos están conociendo la Amazonía, viajan sin prisa y se detienen donde les gusta el lugar. Un tema que les interesó fue sobre el Papa argentino, y aunque no llevan una vida cristiana ligada a la Iglesia, sienten que el Papa Francisco está dejando un mensaje que a todos hace bien escuchar. Por su propio interés la conversación fue derivando hacia el Francisco de Asís, el hombre distinto que ofrece un modelo de vida que el mundo actual necesita. Mostraron a su tiempo similar interés por conocer más a San Francisco, les enviamos algo por internet, y nos quedamos con el deseo de volver a encontrarnos en los caminos o en los ríos. Julio y Santiago sin saberlo nos han aportado un bien muy grande, nos posibilitaron dialogar con personas que van por la vida buscando encuentro, belleza, paz y armonía, y un sentido profundo a sus vidas. Otro detalle hermoso del viaje ha sido el poder disfrutar de la luna llena mientras navegábamos!!!

De regreso en Requena volvimos a las comunidades que acompañamos más de cerca, nos sumamos a la preparación de la fiesta de San Francisco, y terminamos de definir la modalidad y el lugar de la misión del verano del 2014. Aprovecho la oportunidad para contarles que será del 20 de enero al 14 de febrero, en comunidades de la Parroquia de San Pablo, en el Bajo Amazonas, relativamente cerca de la frontera con Brasil. En esta oportunidad invitamos a laicos, religiosas y frailes, dando así un paso más en la integración de la familia franciscana al Proyecto de Presencia Integral en la Amazonía. Elegimos esas comunidades para acompañar la tarea misional de los frailes de San Pablo, son dos hermanos, un sacerdote canadiense anciano y el hermano Celso, no sacerdote, que es quien lleva la carga de la tarea pastoral y la visita a los caseríos. Las hermanas Hospitalarias de San José tienen a su cuidado el leprosario, en torno al cual nació y creció el pueblo de San Pablo. Esperamos contar con la presencia de un buen grupo de misioneros, para llevar una pequeña respuesta a las muchas necesidades de las comunidades, con el aporte de lo que cada uno tiene para ofrecer, sea en la catequesis, en la educación, en la salud, en la animación, en lo ministerial, en favor de niños, jóvenes, ancianos, agentes de pastoral, anunciando la buena noticia del Reino y la fuerza liberadora del Evangelio.

Es mi deseo antes de terminar este compartir de algunas novedades de la misión en la Amazonía, dejarles las resonancias personales sobre el momento que vive nuestra Provincia Franciscana San Miguel. Creo que es sabido por todos que este 29 de setiembre comenzamos a celebrar los 100 años como entidad en la Orden y que habrá momentos especiales en cada comunidad. Me siento una pequeña parte en esa historia grande, con momentos y figuras muy destacadas, algunas caminan con nosotros este tiempo, y doy gracias por haber conocido y experimentado la vocación franciscana entre estos hermanos, y los invito a que todos también den gracias en el momento en que sean convocados a celebrar. La acción de gracias se funda en la fidelidad que el Señor siempre nos ha mostrado, y los hermanos la acompañamos del pedido de perdón por nuestras negligencias e ingratitudes, por las infidelidades personales y comunitarias a lo lago de tan rica historia.

Ante tanta riqueza no nos debe afectar que a partir del próximo año jurídicamente la Provincia San Miguel deje de existir, lo esencial de la vida evangélica lo podremos seguir viviendo junto a otros hermanos, conservando y re expresando el espíritu misionero que recibimos de nuestros mayores. Desde San Lorenzo, Rosario, Corrientes y Formosa seguiremos saliendo para ir donde el Señor nos lleve, al encuentro de hermanos y comunidades y compartir con ellos la buena nueva del Evangelio como hermanos y menores.

Caminamos este tiempo de la Provincia y de la fraternidad misionera de la Amazonía preparándonos para celebrar la fiesta de San Francisco. Más allá de los momentos que preparemos en cada lugar, con los intentos de nuevas formas y expresiones que permitan resaltar aspectos de una figura tan significativa, y tan de moda en estos tiempos, el desafío para nosotros es penetrar más y más en su experiencia de modo que nos ilumine para vivir hoy lo que él hizo vida. El camino vocacional de Francisco lo podríamos ubicar entre el “Señor que quieres que haga?”, ante el Crucifijo de San Damián, y el “Comencemos hermanos a servir al Señor”, poco antes de su muerte. Este andar paso a paso de su vida siempre en la presencia del Señor, es un estímulo para todos nosotros sus hermanas y hermanos, deseando siempre conocer y vivir su santo y veraz mandamiento, hasta el final, que no es más que un nuevo comienzo.

Cuando terminamos nuestro tiempo fuerte en Orellana nos dijimos “Comencemos hermanos a servir al Señor, que hasta ahora poco o nada hemos hecho”!!! Al celebrar los 100 años de la vida de la fraternidad provincial en el litoral argentino, todos decimos… “Comencemos hermanos……”

Hasta la próxima.

 

Fr. Eugenio Ortiz, ofm

Misionero en la Amazonía

 

 

Para más informaciones sobre la misión en San Pablo en enero del 2014, escribir a:fraypepomenor@gmail.com

 

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Escrito por Redacción

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