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La dictadura del relativismo causa de la crisis económica.

Stefano Fontana – Conferencia del miércoles 20 de enero en el marco de la Convención  realizada en el Circulo Oficial de Verona .

El tema fue LA DICTADURA DEL RELATIVISMO Y EL OSCURECIMIENTO DE LA RAZON PRIMER CAUSA DE LA CRISIS SOCIAL Y ECONOMICA

 

El relativismo sostiene que la verdad y el bien son relativos, y, que por lo tanto todas las opiniones sobre la verdad y el bien tienen idéntica dignidad pública.

El relativismo parte de una base sin demostración: no hay posibilidad de conocer ni en el campo religioso ni antropológico ni ético. ¿Por qué no se puede demostrar? Porque si no se puede conocer, tampoco se puede conocer que no se puede conocer. Fijemos nuestra atención en este punto-el relativismo es una ideología fideista- para poder continuar.

Debido a que el relativismo parece admitir todas las ideas en la plaza pública, parecería que es lo contrario, la antitesis de la dictadura. En efecto para muchos es sinónimo de pluralismo y tolerancia.

 

¿Por qué ahora Benedicto XVI ha hablado de la “dictadura del relativismo”?

 

La dictadura comporta la imposición de  la “verdad del  poder” en desprecio del “poder de  la verdad”. El hecho de que una vez demolido  el “poder de la verdad” como desearía el relativismo se cae en las fauces de la “verdad del poder”.

A menudo el proceso es así.  El relativismo al comienzo impone la tolerancia. Pero la verdad es intolerante. Por eso el relativismo debe eliminar la verdad. Para hacerlo debe tener la fuerza de una contra-verdad, de una verdad tan absoluta como la que quiere negar. El relativismo debe negar la verdad. Por eso debe superar la simple tolerancia e imponer su contra-verdad. Debe imponer como contrario a la verdad una anti-verdad.

En los años setenta el aborto era un asunto que había que tolerar y disciplinar como excepción a la regla. Ahora se ha transformado en un derecho como el de no ser condenado sin un proceso justo. Como tal, debe ser garantizado violando la libertad de conciencia. Debe ser promovido y enseñado en las escuelas.

La Corte Suprema de los Estados Unidos ha obligado a los estados miembros a disciplinar el matrimonio homosexual, no para tolerar un hecho de excepción sino para garantizar un derecho absoluto. No se admite una opinión contraria.

La Corte Constitucional Italiana en el fallo sobre la inseminación artificial, no ha abierto un debate sobre el derecho de las parejas a tener hijos. Ha impuesto el derecho al hijo al cual todos deberán atenerse.

El proyecto de ley Cirinna (proyecto de ley italiano) quiere  imponer el derecho de la pareja a la adopción mientras existe simultaneamente el derecho del niño a ser adoptado por una familia adecuada.

Las leyes  del estado laico francés imponen una pena de 3 a  6 meses de cárcel a aquel sacerdote que  en la Iglesia critique una ley del estado. No acepta la diversidad de opiniones y criminaliza la opinión  imponiendo “su verdad”. Tal cual lo harìa el proyecto de ley Scalfarotto si se aprobara.

El proyecto Cirinna sobre las uniones civiles no solo relativiza el concepto de familia natural sino que lo destruye con otro proyecto de familia, la anti-familia.

Esta idea  anti-familia deberá enseñarse en todas las escuelas si se aprobase el proyecto Fedeli. No cabe entonces,  una nueva opinión dentro de otras opiniones- como sucedería si el relativismo no fuera una dictadura y se abriera al pluralismo y a la tolerancia.  La concepción anti-familia será enseñada desde el Estado por vía institucional y sistemática.

 

Si pensamos que el relativismo se limita a aceptarr en la plaza pública toda las opiniones, incluida la nuestra: que sea tolerante pluralista y democrático, estamos equivocados.

Si el aborto es un derecho, se deduce que las agencias de la ONU deben garantizarlo a las jóvenes africanas tanto como la instrucción o el agua potable. Significa que la Corte Internacional de Justicia debe sancionar a los estados que no proporcionen este derecho.

Significa que el médico y la enfermera deben practicarlo. Significa que no se puede declarar que es un crimen.

Si la elección de la condición sexual es un derecho, significa que en la escuela al final de la infancia se debe enseñar la homosexualidad. Enseñar la homosexualidad se establece como un deber del Estado.

Un maestro no puede intervenir educativamente sobre un alumno en la fase de la definición de la propia identidad sexual. No puede ayudarlo  ni forzarlo tal como se intenta cambiar al zurdo en diestro. Negar en publico este derecho a elegir la identidad sexual importa ser calificado de homofobico.

Dostoievski en su libro LOS DEMONIOS hablaba del “derecho al deshonor”. Nosotros deberíamos hablar del “derecho a la perversión” garantizado y pagado por el Estado. O tal vez de un “régimen de perversión”.

 

La perversión se aprende en los libros de escuela, y dentro del aula. En los horarios pico de la TV veremos historias explícitas de homosexualidad (de hecho ya las tenemos)

En los patios de los liceos habrá varones besando a varones, y jovencitas besando  jovencitas.

 

El sistema, incluso los periódicos católicos no ha  celebrado a David Bowie, ni  desde el punto de vista musical ni desde lo humano.

Muchos no tienen dudas de que si seguimos por este camino, se llegará a la legalización de la pedofilia, el matrimonio múltiple y la utilización de todo tipo de drogas.

 

En un régimen de relativismo deberían tolerarse todas las opiniones. Pero si las demandas perversas se convierten en derechos humanos,  el que se oponga correrá  el riesgo de ir a la cárcel. Difícilmente permanezca colegiado aquel psicólogo que no se adhiera a la “ideología de género”. El colegio medico del Reino Unido exige al candidato la práctica del aborto: de otro modo no es aceptado. A la farmacéutica que se rehúsa vender la píldora del día después se la despide. No podemos oponernos a la eutanasia de nuestros seres queridos porque hoy ya se condena a quien trata de impedirla. Ningún empleado podrá permanecer fiel a la fe en la que cree so pena de sufrir la discriminación, el despido o la cárcel.

 

La Comuna de Trieste ha organizado una capacitación obligatoria de sus trabajadores confiada a la Asociación LGBT. Ninguno ha hablado, todos han participado. Tienen miedo.

 

Benedicto XVI ha visto lejos cuando decía que la Iglesia Católica, en virtud del relativismo será acusada de no aceptar la homosexualidad y las mujeres-sacerdotes.

En este sentido ya se se aprecian amplias fisuras.

El relativismo no es la aceptación de todas las opiniones ni la democratización de la verdad. Eso es una contra-verdad. Su panorama es colocar a la razón fuera de la ley para conseguir colocar al cristianismo fuera de la ley. Como decía la cuarta glosa de Marx a Feuerbach: elimina la familia natural y habrás eliminado  también la Sagrada Familia. Elimina la razón y habrás eliminado también la fe católica. (las otras religiones pueden continuar existiendo, ya que para el relativismo son inocuas, las devora a todas y las coloca en el supermercado de las religiones como Roma hacía en el Panteón).

 

A los consultores católicos se los obliga a expedir autorizaciones para abortar. Las hermanas de la Madre Teresa de Calcuta se niegan a dar en adopción niños a parejas homosexuales. Sin embargo cada día  tendrán más problemas. Las instituciones católicas norteamericanas, dentro del Obama Care, tendrán que asegurar a sus empleados en contracepción y aborto químico.

 

La organización FEMEN cuyas asociadas  han irrumpido desnudas en la catedral de Notre Dame, devastándola, han sido absueltas en primer y segundo grado. Mientras tanto los oficiales del orden han sido condenados por ejercer brusquedad al tratar de detener los desmanes.

 

Una legislación que impone la dictadura del relativismo no construye simplemente un ordenamiento a-religioso. Lo que genera es uno anti-religioso. Aquí es necesario volver al comienzo. El relativismo es una ideología fideista.

El relativismo tiene hoy una fuerza antirreligiosa que va mucho más allá de la cuestión antropológica con la cual viene generalmente asociado. Necesariamente desemboca en la cuestión teológica. La permisividad para todas las conductas en conflicto con los imperativos de la fe y la razón es seguida por la prohibición de cualquier tipo de disenso en palabras y hechos,  bajo pena de sanciones.

 

Esto significa que el cristianismo-y los cristianos no tienen ciudadanía en una  sociedad semejante. El futuro del cristiano será vivir  fuera de la ley pasible de ser perseguido penalmente solamente por ser cristiano.

 

Nos damos cuenta ahora que la expresión “dictadura del relativismo”  es también reductiva. No se trata de una dictadura sino de un sistema totalitario.¿ Qué otra cosa es una  sociedad donde desde la escuela estatal se pretende enseñar por deber institucional, a un niño, como y cuando debe usar el preservativo?

Pero la sociedad ( y la economía) no se sostiene sin los requisitos que no puede producir sola y que cuando hayan dejado de cumplirse ya no se sabe reestablecer.

 

Es el gran mensaje de la Caritas in veritate de Benedicto XVI. Si no nos indignamos por la muerte de un niño en el vientre de su madre, por que lo haríamos si un político distrae fondos de sus conciudadanos para intereses personales. Una sociedad que destruye la familia y que después invierte recursos importantes para afrontar los daños causados, ¿què derecho tiene a mantener las tasas del 68 por ciento ?’ El Estado promueve los valores de la esterilidad homosexual y el uso polivalente de la genitalidad.

 

Entonces ¿por que los jóvenes habrían de tener estima de la procreación? Si el Estado impone sistemáticamente una  ideología inhumana, no estamos llamados a ser objetores de conciencia y confrontar con ese Estado?

Si somos deshonestos con nuestros pequeños,¿ por que habríamos de ser honestos en  la empresa, la economía y las finanzas?

 

Además debemos decir que el relativismo ha penetrado también a nuestra Iglesia.

Valga un solo ejemplo. En el 2003 la Congregación para la Doctrina de la Fe publicaba instrucciones sobre la propuesta de reconocimiento de las parejas homosexuales. En el 2007 los obispos italianos declaraban inaceptable el reconocimiento de las parejas de hecho heterosexuales,    Un año después un articulo del grupo de investigación bioética en la revista de los jesuitas “Aggiornamiento social” sostenía por el contrario que una pareja homosexual en cuanto proporciona cuidados recíprocos, contribuye al bien común y debe acceder al reconocimiento jurídico. Unos años más tarde se publicaba on line el así llamado “Documento de Portogruaro”, expresión de un grupo de trabajo diocesano en el que se argumentaba en apoyo del reconocimiento de las parejas homosexuales. Hoy hasta los obispos dicen la misma cosa.

 

Observatorio internacional Cardenal Van Thuan

Traducción Cecilia Jaurrieta.

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Escrito por Redacción

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