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LA CRUZ DE JESUS NO ESTABA BAÑADA EN ORO SINO EN SANGRE (REFLEXION DOMINICAL)

LA CRUZ DE JESUS NO ESTABA BAñADA EN ORO SINO EN SANGRE, Y NUESTRA MADRE MARIA NUNCA LLEVO UNA JOYA JUNTO A SUS ROPAS POBRES EN SU VIDA (MI REFLEXION DOMINICAL)

Paz y Bien!!

 

Dos frases que nos dice el Maestro hoy me dicen mucho y me llegan al corazón para hacer morada en él. Una es que el que no es fiel en lo poco tampoco lo es en lo mucho; y la otra es que no se puede servir a dos señores, a Dios y al dinero.

 

Respecto a esta última frase, qué bien la entendió Francisco de Asís. Qué bien entendió que la pobreza nos da libertad, libertad para servir a nuestro único Señor, a Dios. Pues lo contrario de la pobreza, que es vivirlo todo como un regalo de Dios, es el dios dinero; es ese dios dinero que nos quiere engañar haciéndonos creer que porque tengamos más dinero podemos poseer más cosas, más seguridad, más control; y al final no está sino alimentando nuestras ansias de poder y de posesión, creyendo que lo importante es tener una casa aunque te esclavice una hipoteca. Mi hermano y mi hermana, lo importante es la libertad, la libertad que le da Dios a sus hijos, a los que viven como hijos de Dios, sin ansias de acapar, de amontonar riquezas, pues si perdemos por el dios dinero la libertad, qué más da que nuestras cadenas o nuestra jaula sea del mejor oro, igualmente estaríamos encadenados y habríamos perdido a libertad, por mucho que encandilaran a los ojos los resplandores del oro.

 

Creo que Dios tampoco estudió la economía del tener, porque la aplica al revés, y sin embargo funciona esta economía divina para la felicidad de cada uno de nosotros. Es por eso que si queremos retener amor, lo que nos hacemos es egoístas; pero si en cambio damos amor, lo sembramos y es como verdaderamente vuelve a nosotros y lo vivimos multiplicado. Y con ejemplos más materiales, pues se trata de vivir sencillamente, para vivir mejor. No han escuchado a nuestros mayores decir que no envidian a los ricos porque ellos siempre andan preocupados por el dinero que tienen? Pues no les falta razón. Y san Francisco lo profundizaba o radicalizaba cuando le ofrecían posesiones y él nunca las quiso, y lo justificaba diciendo que no las aceptaba porque luego tendría que buscar armas para defenderlas.

 

También les tengo que contar lo que me sucedió un día. Luego de una hora y pico de reunión, donde se tenían que tratar otros temas, de lo único que se habló fue de imágenes religiosas y de las disputas entre a quién les correspondía su posesión. Al salir de allí, en la Eucaristía, esta frase que jamás la había oído resonaba fuerte en mi interior: «Ojalá se quemaran todas las imágenes si con eso nos ocupáramos más de la salvación de las almas». Y con esto quiero aclarar inmediatamente que no tengo nada en contra de las imágenes religiosas, todo lo contrario, son digamos que como fotografías de nuestro Amado y de nuestra Madre, etc, que me pueden generar y despertar a mí y a muchos hermanos a lo largo de la historia devoción y fe, por lo que son importantes medios de evangelización también. Pero dicho esto, lo que no podemos es perder la perspectiva ni quedarnos en la imagen, pues nos quedaríamos frente a la estética y belleza que podemos encontrar en cualquier cuadro u obra de arte que no fueran religiosos; y si a mí me interesara sólo eso pues me iría a un museo o sala de exposición pero perdería una hora de tiempo en una reunión de la que esperaba crecer en la Fe y en la Caridad. No olvidemos nunca, hermanos, o no perdamos la perspectiva, de que el Salvador del mundo murió en una cruz de madera, ni de plata ni bañada en oro, sino bañada en Sangre, en su Preciosisima Sangre; y que la mujer que con su Sí dio cumplimiento a un Paso clave en el Plan de Amor de Dios con cada uno de nosotros, nuestra Madre María, nunca llevó una joya en su vida junto a sus ropas pobres. Y cambiaron al mundo para siempre. Así que no nos viene nunca mal reflexionar sobre los medios que empleamos para convertir al mundo, los corazones del mundo, y hacia qué los estamos convirtiendo, que sea siempre hacia Jesucristo.

 

Puede que me alargara un poco, pero no podía ser de otra manera para mi humilde corazón franciscano, al tocar algo relacionado con nuestra Dama Pobreza, que san Francisco nos dejó en herencia, y que tanto Bien nos hace para disfrutar como niños del Amor de Dios.

 

Sólo decir que la primera frase, la de que quien no es fiel en lo poco no lo es en lo mucho, es una frase que también tiene que ver con todos y se puede aplicar o encarnar en nuestras vidas de muchas maneras. Una manera concreta es en los novios o casados, en las parejas sentimentales. Hablando claro, y por ejemplo, si tu pareja te dice que él o ella tontea o flirtea con algunas personas pero que sabe hasta donde llega y que nunca llegará a más…ni ella se lo cree así que no te lo vayas a creer tú! No me hagas caso a mí, hazle caso al Evangelio, «quien no es fiel en lo poco no es fiel en lo mucho». Además, la las parejas están llamadas a ser reflejos del Amor de Dios, y Dios no Ama entre jueguitos, Dios Ama en serio, con entrega y con plenitud, Bendito sea! Y ése es el camino y el destino de la Felicidad, como nos decía el santo Padre Pío que celebramos este lunes: «Amar, amar y amar, y nada más». Grande es el Amor de Dios y a ser Grande es la vocación que tiene el amor entre las parejas entre cada uno de nosotros y nuestros hermanos. Para ser concientes de su Grandeza, tan sólo meditemos lo que le dijo el Señor a santa Teresa: «Solo por escucharte otra vez decirme te quiero, volvería a hacer de nuevo la Creación entera.»

 

«El Señor te Bendiga y te guarde,

el Señor te vuelva su rostro y tenga misericordia de ti,

el Señor te mire cariñosamente y te dé la Paz.»

 

Hno. Javier Guillén, hermano de Jesucristo y tuyo

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Escrito por Redacción

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