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Jornadas de la Jufra en Madrid. Testimonios

Via Jufra España

Para mí San Francisco el Grande era una de esas típicas iglesias por las que pasas alguna vez al año, ya sea dando un paseo o porque coincide con el recorrido de alguna de las fiestas de Madrid, como la Verbena de la Paloma, pero nunca había entrado en ella. Hace unas semanas me dijeron que el sábado 17, dia de Santa Isbael de Hungría, pasaríamos allí el día con muchas personas que no conocía ni siquiera de vista y que iban a hablar de Jufra, algo en lo que acabo de empezar y en lo que, a día de hoy, me siento como una novata. Como si lo supiera, dos días antes de nuestra visita, un profesor me explicó la iglesia que en breve iba a visitar: una basílica construida en el S.XVIII en estilo neoclásico con la tercera cúpula más grande de la cristiandad. Y, creyéndome preparada, llegó el sábado.

Cuando llegué sobre el mediodía, la basílica se alzaba majestuosa, dando cierta impresión de inaccesibilidad, de gran monumentalidad y sobre todo de que allí no iba a encontrar mi lugar. Sólo estaban Víctor, el presidente de Jufra, Lucía, la tesorera y Eduardo, el encargado de la Acción social a nivel nacional. Estaban preparando la charla que iba a tener lugar a las cinco de la tarde, y se les veía tranquilos. Más tarde llegaron refuerzos de la OFSCloty, la animadora fraterna de Jufra; Resu, secretaria de la Zona de Madrid; Aurora, la tesorera nacional de la OFS; y Sara, una joven de Alcalá de Henares que venía a escucharnos. Compartimos una comida en la que me sentí parte de ellos aunque acabara de llegar y, poco a poco, nos dimos cuenta de que el momento clave del día se iba acercando. Los nervios empezaron a florecer y, sobre todo, el miedo, miedo a que la convocatoria no hubiese tenido éxito, miedo a no estar a la altura, miedo a fracasar.
Y entonces empezó a llegar la gente y la sala se llenó durante la oración que llevó nuestro querido Fray Miguel Ángel (OFM Conv). También contamos con la presencia de Fray Valentín (OFM Cap) y de Fray Renato (TOR), los dos primeros, junto con Fray Salva (OFM) y Fray Pedro (TOR), son los asistentes nacionales de Jufra. Pero la gente siguió llegando y durante la charla que llevaron a cabo Víctor y Lucia la sala se llenó aún más, acabándose incluso las sillas.
Al final todo salió bien y salimos de allí con la esperanza de que la semilla que habíamos plantado pronto germinara en aquellos que nos estaban escuchando. Y para finalizar la tarde, la cantautora Maite López nos contagió cada una de las letras de sus canciones con un magnífico concierto en el que se podría decir que ya estábamos en familia.
Entonces, al salir de allí me di cuenta de una cosa: que la Iglesia, por muy grande e inaccesible que parezca, alberga en su interior una gran familia de la que todos formamos parte y con la que podemos contar siempre. Que aunque acabes de llegar siempre habrá alguien que te haga sentir como si hubieras estado allí toda la vida. Y para terminar, que aunque quieran hacernos creer que somos pocos, nosotros seguiremos reuniéndonos y haciendo comunidad con o sin su ayuda, pero siempre con la gracia de Dios. 
Eva
 

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Escrito por Redacción

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