in , ,

«Jesús está entre los migrantes que la gente quiere expulsar»

Durante el Ángelus, Francisco lanzó un llamado a la acogida y, citando una canción de Mina, pone en guardia sobre una solidaridad hecha «solo de palabras»

«Al final seremos juzgados por las obras de misericordia», sostuvo Papa Francisco durante el Ángelus, citando la celebre canción de la cantante italiana Mina: «Parole, parole, parole…», para advertir sobre las «palabras que se las lleva el viento» y para distinguir las obras de misericordia de una solidaridad que se afirma solo con palabras. «Dios está en los refugiados que todos quieren expulsar. Mi prójimo también tiene nacionalidades y religiones diferentes», subrayó Francisco.

Si no nos sentimos interpelados por los demás, «no somos buenos cristianos», advirtió. «¿Quién es mi prójimo? ¿A quién debo amar como a mí mismo? ¿A mis parientes? ¿A mis amigos? ¿A mis compatriotas? ¿A los de mi misma religión?», se preguntó el Papa en una catequesis sobre la parábola del Buen Samaritano, que en su narración «simple y estimulante» indica «un estilo de vida, cuyo baricentro no somos nosotros mismos, sino los demás, con sus dificultades». Es decir, «aquellos que encontramos por nuestro camino y nos interpelan». De hecho, subrayó el Pontífice, «los demás nos interpelan, y cuando no nos interpelan hay algo que no funciona, algo no es cristiano». Entonces, añadió Jorge Mario Bergoglio, «no debo catalogar a los demás para decidir quién es mi prójimo y quién no lo es: depende de mí ser prójimo o no de la persona que encuentro y que necesita ayuda, aunque sea extraña e incluso hostil».

Por ello es necesario hacerse prójimo «del hermano y de la hermana que vemos en dificultades». El Papa lanzó un llamado a «hacer obras buenas, no solo decir palabras que se van con el viento: me acuerdo de aquella canción: ‘Parole, parole, parole…’». Y, añadió, «mediante las obras buenas es como cumplimos con amor y con alegría hacia al prójimo, nuestra fe retoña y da fruto». Y de aquí debe surgir la pregunta: «¿mi fe es fecunda? ¿Produce buenas obras? ¿O más bien es estéril, y por lo tanto está más muerta que viva? ¿Me hago prójimo o simplemente paso al lado? ¿Selecciono a las personas según mis gustos?». Estas preguntas, explicó el Pontífice, «hay que hacérnoslas a menudo, porque al final seremos juzgados por las obras de misericordia». De hecho, el Señor podrá decirnos: «¿Te acuerdas de aquella vez, por el camino de Jerusalén a Jericó? Aquel hombre medio muerto era yo. Aquel migrante que querían expulsar era yo. Aquel abuelo abandonado era yo. Aquel enfermo que nadie iba a ver al hospital era yo».

Después de la oración mariana, el obispo de Roma saludó a los fieles presentes llegados de tantas partes del mundo, especialmente a los numerosos grupos de Italia y de Polonia, participantes en la gran peregrinación de la Familia de Radio María al Santuario de Cz?stochowa. Francisco recordó que en la fecha celebramos el «Domingo del mar», jornada en la cual se nos invita a reconocer el trabajo de la «gente del mar», así como sus múltiples sacrificios. En esta misión el Papa alentó a los capellanes y a los voluntarios en su «precioso servicio» a todos ellos. Al saludar a los grupos de fieles que estaban en la Plaza San Pedro, Francisco dijo: «He escuchado allá a algunos de mis compatriotas, que no se quedan callados; a los argentinos que están aquí y que hacen ruido, que hacen lío, un saludo especial».

[et_bloom_inline optin_id=optin_1]

Via VI

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando...

0

Comentarios

0 Comentarios

Escrito por Redacción

Los capuchinos de la India trabajando por la Justicia, la Paz y la Ecología

¿Se puede descontaminar una laguna en 15 días? En Perú si.