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IX Jornadas de formación misionera para laicos franciscanos en España

Via OFMBetica

Fr. Alfonso José Filiberto del Castillo, estudiante franciscano de la Provincia Bética, residente en el Postnoviciado de CONFRES en Murcia, ha participadp en las IX Jornadas de formación misionera para laicos y nos envía la crónica del encuentro así como las fotos.

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La Federación Interfranciscana de la Península Ibérica organiza cada año estas Jornadas. Este año el Encuentro ha tenido lugar en una casa de espiritualidad de los Franciscanos Conventuales en Los Molinos (en la sierra de Madrid), lugar precioso en plena naturaleza, pensado para albergar grandes grupos. Es una construcción de piedra, que forma grandes complejos, sobrios y elegantes al mismo tiempo.

VIERNES, 9 de marzo
Tarde y noche: acogida de los jóvenes y no tan jóvenes que van llegando. Poco a poco iban apareciendo los participantes, que llegaban en tren, en autobús o en coches particulares, según de dónde venían. Participamos en total unos 65.
Saludos fraternos de todos, presentaciones.
Compartimos la cena. Oración de la noche. Descanso.

SÁBADO, 10 de marzo
8.30: Empezamos la jornada con la oración de la mañana en la capilla, que tiene la calefacción en el suelo. Fue animada por la numerosa juventud con guitarras y canciones al estilo de Taizé, meditación de la Palabra…
9.00: Desayuno.
10.00: Empezamos el trabajo del día, con la conferencia de Monseñor Carlos Amigo, de la que haré un resumen. La ha dividido en dos partes, con media hora de descanso en medio: «La misión de la Iglesia» y «La misión franciscana». Después se ha abierto un diálogo muy interesante, en un ambiente distendido, e incluso divertido, ya que el Cardenal tiene una manera muy amena de decir las cosas.
13.00: Eucaristía, al aire libre aprovechando un solecito muy agradable. Ha sido muy participada, con una homilía muy entusiasta. Ha habido ofrendas simbólicas, y referentes, de alguna manera, a cada región.
14.00: almuerzo
16.00: trabajo en grupos para responder a dos cuestiones como eco de la doble Conferencia de Mons. Amigo:
a. – ¿Cómo te gustaría que fuera tu grupo misionero y franciscano?
b. – ¿Qué dificultades encuentras, y qué ayudas esperarías hallar en el grupo?

16:45: Puesta en común, con puntualizaciones del Cardenal.
17.45: Pausa
18.15: Experiencias misioneras
a. – Portugal: en Mozambique tienen proyectos de actividades en las escuelas; otros proyectos:
-Oficios: carpintería
-Construcción de una iglesia.

b. – Murcia: grupo misionero, compuesto por religiosas, sacerdotes y laicos. El grupo nació en 2001 y fue acogido por las Franciscanas de la Purísima Concepción. Se reúnen dos lunes cada mes. El encuentro tiene tres partes: oración, formación y actividades. Cada verano van a Honduras donde hacen actividades: ancianos, colegios, prisión, plantaciones… Para recaudar fondos han hecho varias cosas interesantes: cantar villancicos en plena Gran Vía, cenas benéficas, camisetas «misioneras”…

c. – Granada: Fernando nos explica el origen de su vocación misionera: le nació haciendo una experiencia de un mes en Rabat y de un año en Perú. Tenía novia y al acabarse este año se casaron, ambos con las mismas ansias misioneras. Después hicieron un curso de formación misionera, de tres meses, en Madrid. El misionero, dice, es un hombre de frontera, pero ahora las fronteras están en nuestras ciudades, si uno no puede irse lejos, encuentra la oportunidad aquí. Hay que buscar la manera de trabajar con los «leprosos» de hoy, los marginados, y llevarlos al Evangelio.

d. – Juan, de los Conventuales, también nos cuenta su experiencia. En 2007 fue a Colombia, en la ciudad de Corozal. Allí se encontró con el drama de los niños y los ancianos, y se puso a evangelizarlos, practicando con ellos las obras de misericordia. Entre las actividades desarrolladas, resalta la de hacer unos comedores, refuerzo educativo en los colegios y otras… Sus intuiciones fueron:
• Sembrar para que alguien pueda recoger
• Abrir los ojos a la realidad
• Aceptar los fracasos cuando los haya.
• Cambiar la mentalidad, a fin de no caer en posicionamientos injustos.

d. – Sofía, Franciscana misionera de la Madre del Divino Pastor (Pastoras), encontró su vocación religiosa y misionera, trabajando en un campo de refugiados en África.
Tienen un movimiento laical misionero, de puertas abiertas. Hacen acompañamiento durante dos años: antes, durante y después de la experiencia misionera que cada laico quiere hacer, y al mismo tiempo ofrecen orientación vocacional. Tienen grupos en ocho o diez lugares de España. También están presentes en otras naciones.
En particular nos habla de su ONG «Ladesol» (lazos de solidaridad): estudian en qué comunidades pueden acoger a jóvenes para hacer sus experiencias misioneras, con proyectos concretos. Dice que los jóvenes ayudan a recuperar la frescura del Evangelio.
20.30: Vísperas
21.00: Cena
22.30: Velada; con cantos, chistes, juegos, magia, y refrescos. Todo en un ambiente muy franciscano de alegría y simplicidad.

DOMINGO, 11 de marzo
08:15: Eucaristía
08:45: oración de la mañana
09:15: desayuno
09:45: hemos llenado la ficha de evaluación.
10.00: con un autocar vamos hacia el Valle de los Caídos, para visitar este monumento gigantesco. Ya por el camino nos informaron de los aspectos artísticos e históricos de esta inmensa obra de arte situada en medio de las montañas. Al llegar, cada uno hizo su síntesis y el recorrido que creyó más conveniente.
13.30: comimos a base de bocadillos, y después de las despedidas de rigor, cada uno se volvió a su lugar de trabajo, donde normalmente desarrolla su misión.

CONFERENCIA DE MONSEÑOR Fr. CARLOS AMIGO VALLEJO, OFM
Como hemos dicho antes la dividió en dos partes: «La misión de la Iglesia» y «La misión franciscana».

LA MISIÓN DE LA IGLESIA
Los dos aspectos eclesial y franciscano son inseparables.

1. – PREGUNTAS Y RETOS
El tema de «misiones» está medio olvidado y devaluado. Sugiere más el aspecto social que el evangelizador. Se han de clarificar conceptos, en la multitud de preguntas, problemas y retos que surgen:
• ¿Es válida la misión entre los no creyentes, o es mejor dejarlos en paz?
• ¿La misión ha quedado sustituida por el diálogo interreligioso y de culturas?
• ¿No basta con la promoción humana de las personas?
• Si se ha de respetar la conciencia y la libertad de cada uno, ¿para qué sirve la misión?
• Si los hombres se pueden salvar en cualquier religión, ¿por qué la Iglesia?
• Faltan las vocaciones…
• La misión según algunos es un tema pasado de moda, que queda como un recuerdo en las revistas…
• Se nos dice que no hay que ir lejos, que aquí tenemos chinos, africanos… para anunciarles el Evangelio.
• El diálogo interreligioso, oímos decir, sustituye a la misión.
• Existen las ONG que trabajan, ¡ya basta!

2. – RESPUESTA
La respuesta fundamental es que tenemos que anunciar la riqueza de la fe en Cristo tanto a los que lo conocen como a los que no lo conocen. No podemos ser egoístas y quedárnoslo para nosotros solos. La misión «Ad Gentes» ¡todavía es necesaria! Hay que ir por todo el mundo y anunciar, ofrecer la Buena Nueva, sin imponerla. Los estilos de hacerlo pueden cambiar pero lo esencial permanece.
La vocación y la misión son inseparables. El mandamiento continúa vigente. Hay que hacerlo con obras y con palabras.

3. – PRINCIPIOS ESENCIALES DE LA MISIÓN
• Anuncio de la fe: «kerigma». Lo hacemos por Jesús
• Comunión: «Koinonía»: no somos francotiradores. Hemos recibido la vocación de la Iglesia, y la misión también. No estamos solos: nos acompaña la Iglesia y la Familia Franciscana
• Servicio: «Diakonia»: hemos recibido el mandamiento Nuevo, no para hacerlo nuestro individualmente, sino para expandirlo. Si uno se lo queda para sí, se queda sin nada.
• Testimonio: «Martyreia»: debe ser claro y visible. Que la gente, al ver las huellas que hemos dejado, puedan decir: por aquí ha pasado Jesucristo.
• Gozo del presente: «Kairós»: pensemos en qué tiempo nos ha tocado vivir. Yo no soy el protagonista de la historia. Mi Dios es el Dios del presente.

4. – LOS MISTERIOS DE LA MISIÓN
Los misterios no son una pared donde chocamos. No son una limitación, oscuridad, cosa oculta…
Son plenitud de vida, grandeza insondable, abundancia. Dios envió a su Hijo, el primer Misionero… “Como el Padre me ha enviado, así os envío yo…”
La Iglesia al evangelizar, debe recordar esto: «re-cordar» significa hacerlo pasar por el corazón.
San Pablo exclamaba: «¡Ay de mí si no evangelizo»! No lo dijo como una amenaza, ni como una maldición, sino que se veía impulsado a comunicar la alegría de ser anunciador de la Buena Nueva. Es lo más grande que puedo hacer, me quema el amor de Jesús…
Dios dijo a Abraham: «Sal de tu casa, de tu tierra y de tu pueblo…» El «pueblo» no es un lugar reducido. Tu «casa» son tus gustos, tu lengua, tus tradiciones… Salir llevando dentro lo que uno ama.
5. – ÁMBITOS DE LA MISIÓN
• En los lugares donde hay la fe, se ha de mantener con la evangelización ordinaria
• Donde había fe pero se perdió, es necesaria la nueva evangelización
• En los ámbitos donde no conocen a Cristo, es necesaria la misión «ad gentes».

II
LA MISIÓN FRANCISCANA
1. – PERFIL DEL MISIONERO FRANCISCANO
• Discernir si está inspirado, si viene de Dios: los superiores hacen el discernimiento.
• Si es idóneo para ser enviado: debemos recordar que no va el misionero por su cuenta, sino que es enviado.
Uno puede decir: creo que Dios me llama para la misión, los hermanos disciernen, hacen el juicio, y si es necesario, le envían.
2. – DIMENSIONES
a. – Dimensión teológica:
El misionero, laico, sacerdote o religioso, recibe el mandato de Dios, su «imposición de manos». Dios le dice: Tú eres mío, me perteneces, tomo posesión de ti.
b. – Dimensión sacramental:
Hay un «signo» que lleva una gracia, unos dones. La gracia puede llegar más lejos de lo que pensamos. Tu fe salvará a muchas personas que tú no conoces…
c. – Dimensión eclesial:
Jesús ha dado el mandato y el poder a la Iglesia. Y es la Iglesia la que envía: «id y predicad», «id y bautizad».
d. – Dimensión franciscana:
El misionero franciscano es un contemplativo, se pone cara a cara con Dios y hace una experiencia de Dios, la vivencia del misterio trinitario. Hace esta experiencia, por sí solo, en la soledad, y también a nivel comunitario. Después puede comunicar esta experiencia a los demás. No se puede hablar «de» Dios si primero no se ha hablado «con» Dios.
Esta experiencia contemplativa viene de un encuentro personal, y lleva al amor, al seguimiento y a la misión.
El misionero dice: Señor, ¿qué quieres? Yo sólo quiero lo que Tú quieres. Hay una identificación gozosa de afectos y de misión. Si se vive con gozo, se notará. La tristeza en la mentalidad franciscana es una blasfemia, es como un deshonor Dios. Hacer visible el rostro de Dios es la Buena Noticia, es un gozo inmenso.
3. – CARACTERÍSTICAS DE LA MISIÓN FRANCISCANA
a.- Hacer lo que más agrada a Dios:
Un fraile estaba preocupado sobre qué debía hacer, y san Francisco le respondió: «¡Haz siempre lo que más guste a Dios!»
Y ¿cómo se puede saber lo que más agrada a Dios? Preguntémosle y nos responderá. Dios responde siempre por su Espíritu que es fuerza y dinamismo. El misionero debe dejarse llevar por el Espíritu Santo.
b.- Fidelidad a la identidad franciscana:
Ojalá que cada uno pudiera decir: soy tan pobre que sólo tengo a Dios. No tengo nada más. Es la pobreza más grande. La altísima pobreza.
c.- Testimonio de la misericordia de Dios:
«Miseri-cordia» significa asumir la miseria del otro en tu corazón.
El misionero franciscano es testigo de la misericordia de Dios. Un Ministro Provincial preguntó a Francisco cómo debía recibir un hermano difícil. Francisco le respondió (Carta a un Ministro): Intenta que él, sólo al ver tus ojos, sepa que le amas y que le has perdonado. Si eres misericordioso te llenarás de luz.
d.- Sentido de fraternidad:
«El Señor me ha dado hermanos». La fraternidad universal abarca no sólo a las personas sino también a la naturaleza: el sol, la luna… El auténtico hermano es el Cristo, y en Él todos somos hermanos. La palabra «universal» no es sólo geográfica, sino también teológica: el tiempo que nos toca vivir es hermano nuestro, la juventud difícil es hermana nuestra, las dificultades son hermanas nuestras… incluso la hermana muerte.
4.- RETOS
a.- El primer reto es Dios: sentir su presencia, no puede ser algo intermitente, sino de siempre. Tampoco podemos decir que ser Judío (Tora), musulmán (Corán), Cristiano (Evangelio) todo da igual. No es así.
b.- La Iglesia: casi nos avergonzamos de ella, porque sabemos que es una de las instituciones menos valoradas. Tenemos que valorarla, y hacer conocer sus valores. Es «la Empresa» que genera más puestos de trabajo: escuelas, hospitales, centros de todo tipo… Pero la credibilidad de la Iglesia no está en los números sino en las personas. También debemos decir que la «credibilidad» no debe preocuparnos, sino la fidelidad.
c.- La pobreza: los pobres, enfermos, marginados. Se habla a menudo de la opción por los pobres… Opción preferencial… ¡No! Los pobres no son una opción sino una obligación:
• Solidaridad: humanitarismo
• Justicia: tienen sus derechos
• Caridad: son mis hermanos, y los tengo que tratar con misericordia.

5.- DERECHOS DEL FRANCISCANO
Por ser franciscanos tenemos unos derechos. Son derechos no codificados, no están en ningún manual jurídico.
• Tenemos derecho a alabar a Dios: ¡debe ser nuestra ocupación fundamental!
• Derecho a ser pobres: ser pobres no es una desgracia. Tenemos a Dios como la más grande riqueza: somos tan pobres que sólo tenemos a Dios.
• Derecho a tener hermanos: fraternidad universal; tengo derecho a amar a todos.
• Derecho a la libertad: nadie puede encadenar la libertad…
• Derecho a vivir según el santo Evangelio: es nuestra Vida y Regla.

ALGUNAS IDEAS SURGIDAS EN EL DIÁLOGO
• Antes de evangelizar a los pobres, somos evangelizados por ellos.
• No digas: estoy buscando a Dios, más bien déjate encontrar por Dios.
• Crisis: en medicina la «crisis» es una buena señal. La crisis nos despierta y nos hace encontrar lo que es bueno. Es una oportunidad de abrir los ojos a la realidad: es un «kairós».
• Diálogo interreligioso: debe ser el diálogo de la vida, no hay que subir a grandes alturas…
• Voluntariado: la gran mayoría de voluntarios son de la Iglesia Católica. Matización: no se puede hablar de voluntariado si se trata de amar. El amor no es un «voluntarismo altruista»: es una necesidad interior.
• Ayuda económica a la Misión: no sólo tenemos que dar dinero, nos tenemos que dar a nosotros mismos.

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Escrito por Redacción

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