He visto cristianos felices.

IV MISION NACIONAL OFS –JUFRA EN LAS PADERCITAS-LA RIOJA- ARGENTINA

TESTIMONIO

 

Un triple Tinkunaco

Entre el 14 y el 20 de julio 74 hermanos OFS-JUFRA de 22 fraternidades de Argentina (representantes de 9 de las 10 regiones) nos hemos encontrado en LA RIOJA para una misión. En el mismo lugar donde San Francisco Solano logró pacificar a los diaguitas con los españoles en el siglo XVII los seglares franciscanos de Argentina provenientes de los cuatro puntos cardinales hicimos nuestro Tinkunaco. Esta palabra significa “encuentro” y describe mejor que cualquier otra lo que experimentamos los misioneros. Un encuentro con nosotros mismos en que confirmamos nuestra vocación franciscana “en salida” y vivimos en forma sencilla, austera, no sin incomodidades. Un encuentro con los hermanos de distintas fraternidades de la Argentina que nos permitió confirmar la riqueza de nuestra espiritualidad. Y un encuentro con los pobladores de la Quebrada de las Padercitas a quienes fuimos a escuchar.

 

Nos movimos en grupos de cuatro hermanos y caminamos, caminamos y caminamos. La noticia de nuestra presencia corrió de boca en boca de los vecinos. Y con ellos

pudimos vivir la fiesta de la Eucaristía en la Iglesia de Las Padercitas y en las capillas Alunai y Rosa Mística. Compartimos mate y chocolate. Hubo juegos con los niños. Y los jóvenes de la JUFRA se lucieron como animadores.

 

LA RIOJA Una tierra de contrastes

 

Esta tierra riojana conoció en el siglo XIX el dolor de las guerras fratricidas. Sus máximos caudillos Facundo Quiroga y el Chacho Peñaloza tuvieron una muerte violenta de mano de sus circunstanciales enemigos.

 

En el siglo XX Monseñor Angelelli un pastor con “olor a oveja” dio la vida victima de nuevos odios. Una muerte prolijamente diseñada, lo encontró mientras trabajaba por reclamar justicia por los sacerdotes Gabriel Longueville, Carlos de Dios Murias OFM Conv y el laico Wenceslao Pedernera asesinados por proclamar un Evangelio que no propone la resignación.

 

El pueblo riojano, sumamente religioso, todavía hoy experimenta marcados contrastes entre ricos y pobres… Prueba de ello es la misma quebrada donde se realizó la misión. Mansiones de un lujo impresionante por un lado y casas sencillas y dignas por el otro.

No hace falta aclarar en dónde se les abrió la puerta a los misioneros y quienes participaron de la fiesta.

 

Providencialmente antes de la misión se difundió en muchos medios de comunicación el llamado de Joaquín V González, un político y hombre de letras riojano, a superar la cultura de la discordia de los argentinos. Esa exhortación la realizó en 1910. (¡!)

 

Organización y fraternidad

La Secretaria de la MISION NACIONAL tiene como animadora a  Marta del Carmen Moyano ofs, quien también se desempeña en  el servicio de Ministra de la Región Noroeste 2.  Integran el espacio su esposo Marcelo Maldonado ofs, Raúl Pérez ofs, Gonzalo Maldonado ofs y Carolina Gallardo. El Ministro Nacional Jorge Jornet ofs brinda asistencia y articulación con el CNOFS. Existen animadores invisibles contagiados por el entusiasmo de la Misión: son los hermanos OFS y JUFRA de Santiago del Estero. Solo de esta provincia participaron veintiún hermanos.

 

Los frailes menores cuidaron a los misioneros, especialmente fray Jorge Luis Lezcano, párroco y guardián de San Francisco de La Rioja, quien escrupulosamente organizó y asistió al equipo de cocina, entre otros menesteres. Y se preocupo porque nada faltara. Sus homilías serán recordadas por muchos de nosotros. Sobre todo, su exhortación fraterna a que los franciscanos seglares no seamos momias, más propias de los museos.

Fray Neri Alejandro Veròn lució sus talentos en la animación de las reflexiones previas a la Misión. Fray Leandro Aquino participo de la liturgia y compartió muchas animadas charlas en las comidas fraternas del convento.

 

El hermano perfecto. En El Espejo de Perfección (85) Francisco de Asís describía al hermano perfecto. En la Misión pudimos construirlo entre todos. Todos mostraron una alegría increíble, todos disimularon alguna que otra dificultad. Todos compartieron sus dones con sencillez y disponibilidad como un servicio debido y todos los aceptaron como quien da gracias a Dios tanto por el talento propio como por el ajeno. Los jóvenes su entusiasmo; los sub-20 (así nos decían a los mas entrados en años) a veces caminaron, a veces tejieron o rezaron o cebaron el mate fraterno que nunca estuvo ausente; el hermano musiquero animó los cantos con una creatividad envidiable; los que misionaron con sus hijos, nos recordaron que somos familia y que el tesoro mas grande que podemos legarles son la fe y el valor de la fraternidad. Estuvo ese matrimonio que dedicó una mañana a acarrear leña para una señora muy pobre y muy sola para que se pudieran calentar. O aquel otro hermano que llevó a dos hermanos al hospital por problemitas circunstanciales de salud. Estuvo el animador de la oración con derroche de fervor y unción. Estuvo el espíritu de servicio que se mostró en los baños que se limpiaron entre todos, la mesa servida, el barrido de las migas caídas debajo de las mesas…

 

Estuvo la hermana que denodadamente luchó para que no se estableciera una mina a cielo abierto en la ciudad riojana donde vive y que hizo su primera profesión de la Regla.  Estuvieron los pro-vida compartiendo su compromiso. Estuvo la capacidad de organización y el cuidado de los detalles. Estuvo la tesorería para generar recursos para la Región.  Estuvo el apoyo institucional en la persona de los miembros del Consejo Nacional de Argentina. Estuvo en la aceptación del otro

 

La misión confirma aquello de que una tarea en común aceptada como parte de nuestra vocación, disuelve las diferencias y aleja las quejas: todos actuamos como si fuéramos uno, prestándole el cuerpo a Jesús para que anuncie su Buena Noticia como cuando recorría los poblados de Galilea

 

Un nuevo “acá siempre se hizo así” como utopia de la “misión permanente”.  

 

– La misión es nuestro ADN espiritual. No se puede ser franciscano sin que se viva la pasión por salir al encuentro del otro para compartir la alegría del evangelio.

La misión es una “pedagogía” que nos define culturalmente: se misiona desde el mismo momento en que se amanece. Si bien todos nos reunimos en un punto geográfico y recorrimos el territorio cuando volvemos a nuestras actividades en nuestros lugares de origen nos damos cuenta de que ese envío ha sido como un signo que nos ha marcado. Y misionaremos en nuestra cama, rezando si estamos enfermos, en la familia, o en el centro de compras, en la escuela, en el trabajo, con los presos, los enfermos, la gente de la calle. A veces con la palabra, pero siempre con el gesto y las acciones.

 

La inercia se define en física como la resistencia al movimiento. Las instituciones de Iglesia muchas veces se ven aquejadas por ese mal. Una situación que el papa Francisco no se cansa de denunciar. Cada vez que se propone un cambio por mínimo que sea las fuerzas conservadoras de la inercia eclesial dicen: “Aquí siempre se hizo así” …. Y no hay papa que lo pueda modificar si no cambiamos nuestros corazones, si no nos desinstalamos.

 

Sueño con una Iglesia en donde la misión sea algo tan cotidiano, normal, que cuando alguien quiera modificar algo se le diga: “Acá siempre se hizo así. Acá no hay  sillas para sentarse…Acá  siempre estamos en misión. ”

 

Maria Cecilia Jaurrieta ofs

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Escrito por Cecilia Jaurrieta

Maria Cecilia Jaurrieta esta casada y tiene cinco hijos y seis nietos. Profesó en al Orden Franciscana Seglar en 1986.
Es bioquímica y ha colaborado con distintos medios graficos y radiales franciscanos como NUEVA POMPEYA y EL MENSAJERO DE SAN ANTONIO. Ha publicado varios trabajos relacionados con la religiosidad popular en la Editorial San Pablo. Ha recibido capacitación en mediación comunitaria con la cual ha enriquecido los talleres de educación para la paz que anima desde 1998.

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