Fray Carlos de Dios Murias: «Es mejor morir joven habiendo hecho algo, que morir viejo sin haber hecho nada»

«Es mejor morir joven habiendo hecho algo,
que morir viejo sin haber hecho nada»


Nuestra Orden de Frailes Menores Conventuales nuevamente se prepara
para rendir gloria y honor al Altísimo y Omnipotente Dios, porque uno de sus frailes será agregado próximamente a la grande estirpe de los beatos mártires que han sabido hacer de su vida y muerte semilla fecunda y Evangelio viviente para todos aquellos que buscan la salvación.

Queridos hermanos, elevando a nuestro hermano Carlos al honor de los
altares, el Buen Dios nos ofrece una nueva ocasión para reflexionar sobre nuestra identidad como frailes menores conventuales, sobre nuestra seriedad en la vivencia de nuestra llamada en el tiempo y en los lugares donde la obediencia nos ha destinado, pero sobre todo sobre cómo encarnamos la Buena Noticia, ante todo en nuestra vida y en nuestras fraternidades, pero también en medio del pueblo de Dios en que vivimos.

De hecho, el 27 de abril de 2019, en la ciudad de La Rioja en Argentina, será
beatificado nuestro hermano Carlos de Dios MURIAS, religioso sacerdote mártir, junto con otros tres Venerables testigos de Cristo, Mons. Enrico Angelo ANGELELLI CARLETTI, obispo de la diócesis de La Rioja, el francés Don Gabriel LONGUEVILLE, sacerdote diocesano fidei donum y Wenceslao PEDERNERA, laico y padre de familia. Digno de mención es el hecho de que estos cuatro nuevos beatos, así como en vida estuvieron estrechamente unidos, así también lo estuvieron en la muerte, y ahora y por siempre seguirán juntos como intercesores ante Dios en favor de todos
nosotros, en particular de los frailes de la Provincia Rioplatense y de todo el pueblo argentino.


El Venerable Carlos de Dios MURIAS nació en Córdoba (Argentina) el 10 de
Octubre de 1945, de Carlos María MURIAS y Ebe Ángela GROSSO. Recibió el
bautismo el 24 de Noviembre de 1945 en La Falda, poco después de un mes de haber nacido. Alcanzada la edad necesaria para comenzar la escuela, fue enviado en un colegio dirigido por religiosas, donde se integró muy bien e inmediatamente mostró una atención especial para con sus compañeros más necesitados. Creció como un muchacho idealista, generoso, sencillo y apasionado por la música, recogiendo en su personalidad lo mejor de cada uno de sus padres. Concluidos los estudios obligatorios, aun sintiéndose atraído por la vida religiosa, su padre, que deseaba para él una brillante carrera universitaria, lo convenció para inscribirse en la escuela militar a la que asistió mostrando un buen aprovechamiento.


Terminado el liceo, regresando a casa, aun habiendo iniciado una carrera
universitaria, dijo explícitamente a su padre que quería ser sacerdote. El Venerable Mons. ANGELELLI, al cual conoció durante los estudios del liceo, tuvo un papel fundamental en esta decisión; el Obispo desempeñaba una pastoral profética y audaz con los jóvenes estudiantes de las diversas facultades de la universidad cordobés, haciendo suya la opción preferencial por los pobres y contagiando así a muchos jóvenes que lo seguían. También estimado por su padre, al hijo se le permitió seguir su deseo, sabiendo que estaba en buenas manos.


A la edad de veintiún años, en el 1966, inició el Postulantado en el convento de San José en Montevideo, y un año más tarde el Noviciado; dejándose forjar por los formadores para llegar a ser un buen fraile franciscano, inició los estudios teológicos en vista del Sacerdocio. El 31 de Diciembre de 1971 emitió la Profesión solemne, mientras que el 17 de Diciembre de 1972, Mons. ANGELELLI le confirió el Presbiterado. Poco después, la obediencia lo condujo a la comunidad del Seminario Franciscano de Moreno. El año siguiente estuvo de comunidad en el convento de José León Suárez, donde desenvolvió su ministerio en medio de los jóvenes necesitados.


Del 9 de Enero de 1976 hasta su muerte, el Venerable Carlos llevó adelante el proyecto de abrir nuevos caminos para los Franciscanos Conventuales, desempeñando el servicio de vicario cooperador en Chamical, en la Diócesis de La Rioja, siendo Párroco el Venerable Gabriel LONGUEVILLE, misionero francés de fidei donum. Fray Carlos se comprometió con todas sus fuerzas en el anuncio de la Buena Noticia en medio de la gente, denunciando las injusticias según los parámetros de la doctrina social de la Iglesia y atrayendo así el odio de los poderosos. La noche del Domingo 18 de Julio de 1976, mientras cenaba con las religiosas del Instituto “Hermanas de San José”, fue capturado junto con el Venerable Gabriel LONGUEVILLE por algunos desconocidos que se presentaron en nombre de las autoridades; los dos fueron torturados y brutalmente asesinados esa misma noche.


Enamorado de Dios, siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís, comprometido en la evangelización y en la defensa de los pobres y de los perseguidos por parte del régimen de aquel tiempo, la conclusión natural de un tal estilo de vida no podía ser otro que el martirio; un martirio que no era visto como la coronación de un sueño de santidad fin en sí mismo, sino como donación total a los demás, siempre, como lo han declarado todos aquellos que han sido llamados a dar su testimonio. Aún más: donación total de sí mismo a la Orden de Frailes Menores Conventuales en la entonces jovencísima Custodia Rioplatense de la cual formaba parte, donación a la Iglesia local en la cual ha desempeñado su fecundo apostolado, donación a todos aquellos que se encontraron con él por los caminos del mundo.


Poco tiempo antes de ser asesinado y sabiendo el peligro que corría si permanecía entre los fieles de la parroquia de Chamical, uno de ellos le preguntó si no era mejor que se fuera, al cual respondió con estas palabras: «Es mejor morir joven habiendo hecho algo, que morir viejo sin haber hecho nada». Hagamos nuestras estas palabras de nuestro Venerable hermano Carlos de Dios MURIAS y meditémoslas, dando gloria a Dios porque él ha sabido darles vida, y pidamos su intercesión para que también nosotros podamos hacer lo mismo.


En la gloriosa vida y muerte del Venerable Carlos, se cumplen una vez más las palabras proféticas del Santo Papa Pablo VI: «El hombre contemporáneo escucha con más agrado a los testigos que a los maestros o, si escucha a los maestros, es porque también son testigos».


Beato Carlos de Dios MURIAS, ¡ruega e intercede por nosotros!

Fray Marco TASCA
Ministro General OFM Conv.

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