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Fratelli Tutti, espiritualidad que emana de Francisco de Asís

El Papa Francisco firmó la encíclica el 3 de octubre de 2020 en Asís, frente a la tumba de Francisco de Asís, después de celebrar la eucaristía. Esto no se practicaba hace centenares de años. Como un principio para comprender e iluminar esta realidad histórica, el papa resalta la vida del sencillo Francisco de Asís, su forma de ser y relacionarse con los humanos, las criaturas y la casa común (FT 1-5). El enfoque de la espiritualidad que emana de Francisco de Asís, será transversal a toda la encíclica, así, como lo es la propuesta evangélica de Jesús.

Dice el papa en la encíclica, “…ochocientos años atrás Francisco invitara a evitar toda forma de agresión o contienda y también a vivir un humilde y fraterno “sometimiento”, incluso ante quienes no compartían su fe.” (n.3).

“Francisco acogió la verdadera paz en su interior, se liberó de todo deseo de dominio sobre los demás, se hizo uno de los últimos y buscó vivir en armonía con todos” (n.4).

El otro aspecto señalado en la introducción de la encíclica, es su construcción colectiva, el papa expresa que una motivación estuvo en el diálogo de sentires con el Gran Imán Ahmad Al-Tayyeb (FT 5). Esto muestra que esta encíclica, como lo fue la “Laudato Si”, surgen de un diálogo y encuentros significativos con otros humanos de buena voluntad, más aún, con otros que profesan una religión o doctrina cristiana distinta a la católica eurooccidental. El papa Francisco, da un testimonio de diálogo abierto y humilde en la búsqueda de un mundo mejor, por eso, todo este documento propondrá el diálogo como una herramienta esencial en la construcción de la fraternidad. No hay posibilidad de crecer en calidad de vida, sino es a partir del encuentro de lo diverso y bello entre las culturas, entre los humanos y con las criaturas.

La encíclica desde su introducción define desde donde se aborda la fraternidad y amistad social. Entre esos aspectos significativos están, la realidad amenazada y de destrucción en la que vivimos todos los que habitamos este planeta (FT 6-8).

Expresa el papa, “cuando estaba redactando esta carta, irrumpió de manera inesperada la pandemia de Covid-19 que dejó al descubierto nuestras falsas seguridades… A pesar de estar hiperconectados, existía una fragmentación que volvía más difícil resolver los problemas que nos afectan a todos.” (n.7).

En todo el documento, se hace un abordaje humanista, científico y evangélico desde donde se denuncia la lógica del descarte, el accionar político populista, neoliberal y militarista; el sistema económico que genera estructuras de desigualdad, exclusión y pobreza, causado por el afán de la acumulación de riqueza por parte de los grupos de poder económico y político, generando un deterior profundo en el tejido social de los pueblos, en especial de los más desprotegidos y empobrecidos.

No podemos seguir, o volver en una “pos pandemia” a la misma manera como ha estado organizado este mundo: basado en un sistema que tiene como lógica la eliminación de todo lo que es vida y biodiversidad de esta casa común.

El papa Francisco, expresa su deseo de seguir soñando que es posible ser hermanos y hermanas en este mundo de “sombras”: la fraternidad es una buena noticia (FT 8).

Una mirada rápida de la estructura de toda la encíclica:

En el primer capítulo, el papa presenta la situación de la realidad que vivimos como humanos, un sistema impuesto por el gran capital y los grupos de poder político, por eso le tituló: las sombras de un mundo cerrado (# 10-55).

El segundo capítulo, es el fundamento bíblico desde donde se lee la realidad actual: la parábola del “buen samaritano”; esta parábola se vuelve iluminación bíblico-teológica. Este capítulo tiene el título interesante de: un extraño en el camino (# 56-86).

En el tercer capítulo, la encíclica comienza a presentar las propuestas, por eso lo titula: pensar y gestar un mundo abierto (# 87-127)

El cuarto capítulo, continúa con la propuesta de construir otro mundo posible basado en la fraternidad: un corazón abierto al mundo entero (# 128-158).

Este quinto capítulo, presenta una propuesta en el ámbito político, no se puede construir un Pueblo sin sentido y práctica en el bien común que es la mejor política (# 154-197).

En el sexto capítulo, se desarrolla la propuesta que puede restablecer el tejido mundial, como miembros de esta casa común, como es el diálogo y amistad social (# 198-224).

El séptimo capítulo, hace énfasis en la interdependencia que tenemos los humanos, que se concreta en el encuentro de culturas y diversidades: caminos de reencuentro (# 225-270).

En el octavo capítulo, finaliza con lo que inició, haciendo ver que toda religión encuentra su principio humano y espiritual en la vivencia de la fraternidad: las religiones al servicio de la fraternidad en el mundo (# 271-287).

René Arturo Flores, OFM

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Escrito por Redacción

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