El Santo Padre abre la Asamblea de la Conferencia Episcopal Italiana y reflexiona, entre otros puntos, sobre la importancia de la formación laical y su papel indispensable en la Iglesia.

AFP4186903_LancioGrande«Nuestra vocación cristiana y episcopal es ir contracorriente, en este momento histórico en el que a menudo estamos rodeados de noticias desalentadoras, de situaciones locales e internacionales que nos hacen experimentar aflicciones y tribulaciones». Así lo ha recordado el santo padre Francisco en su discurso en la apertura de la Asamblea de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI). El encuentro que se celebra hasta el 21 de mayo, en el Vaticano, lleva el como lema “Verificación de la recepción de la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium”.

El Papa ha expuesto a los presentes algunas de sus preguntas y reflexiones sobre el argumento elegido para la Asamblea. Así, ha indicado que sus interrogantes y sus preocupaciones nacen de una visión global y sobre todo de los innumerables encuentros que ha tenido en estos dos años con las Conferencia Episcopales, donde “he notado la importancia de lo que se puede definir como la sensibilidad eclesial: o sea, apropiarse de los mismos sentimientos de Cristo, de humildad, de compasión, de misericordia, de concreción y de sabiduría”.

El Pontífice ha asegurado que la sensibilidad eclesial se manifiesta también en las elecciones pastorales y en la elaboración de los documentos, donde “no debe prevalecer el aspecto teórico-doctrinal abstracto” sino que “debemos perseguir el esfuerzo de traducirlos en propuestas concretas y comprensibles”.

Además, el Santo Padre ha indicado que la sensibilidad eclesial y pastoral se concretiza también “al reforzar el papel indispensable de los laicos dispuestos a asumir las responsabilidad que les conciernen”. En realidad, afirmó, los laicos que tienen una formación cristiana auténtica, no deberían necesitar del «obispo-piloto» o de un estímulo clerical para asumir las propias responsabilidades a todos los niveles. Sin embargo, ha exclamado, ¡todos necesitan al obispo pastor!

El Santo Padre se ha detenido en este punto, “después de haber querido ofrecer solamente algunos ejemplos sobre la sensibilidad eclesial debilitada por el continuo debate con los enormes problemas mundiales y la crisis que no escatima ni siquiera en la misma identidad cristiana y eclesial”.

Así, nuevamente, Francisco nos invita a identificarnos y fortalecer nuestra pertenencia y participación eclesial. Superando un catecismo básico y sólo teórico para optar por una formación que contribuya a la madurez de la fe que se concretice en el día a día. Y en opciones eclesiales que se dejan guiar por el Espíritu Santo.