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Francisco pide misericordia para los matrimonios fracasados

El Papa recomendó la «misericordia» hacia «las personas cuyo matrimonio ha fracasado» durante la audiencia matutina que concedió hoy a los Équipes Notre-Dame, movimiento laico de espiritualidad conyugal que nació en Francia en 1938 y que se reunió en estos días en Sajonia para su encuentro internacional (del 6 al 11 de septiembre). «No olviden nunca que su fidelidad conyugal es un don de Dios, y que hacia cada uno de nosotros ha sido usada la misericordia. Una pareja unida y feliz puede comprender mejor que nadie, como desde dentro, la herida y el sufrimiento que provocan un abandono, una traición, un fracaso del amor», dijo Papa Francisco, quien denunció el hecho de que en la actualidad la imagen de la familia se deforma «mediante potentes proyectos en su contra apoyados por colonizaciones ideológicas» y también invitó a los que participaron en la audiencia a estar «cerca de las familias heridas» por el desempleo, por la pobreza, por los problemas de salud, por un luto, por la preocupación por un niño, por una lontananza o un clima de violencia».

 

«Este encuentro que tengo la alegría de vivir con ustedes, precede algunas semanas el Sínodo de los Obispos que quise reunir en Roma, para que la Iglesia reflexione cada vez con mayor atención sobre lo que viven las familias, células vitales de nuestras sociedades y de la Iglesia que se encuentran, como ustedes saben, amenazadas en el actual y difícil contexto cultural», indicó el Papa. «En esta circunstancia, les pido, como a todas las parejas de sus ‘équipes’, que recen con fe y fervor por los Padres Sinodales y por mí», añadió.

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Francisco quiso subrayar el «papel misionero» de los Équipes Notre Dame: «Las parejas y las familias cristianas a menudo están en las mejores condiciones para anunciar a Jesucristo a las demás familias, para sostenerlas, fortalecerlas y animarlas». Esta misión que se les ha encomendado «es mucho más importante puesto que la imagen de la familia (como Dios la quiere, compuesta por un hombre y una mujer en vista del bien de los cónyuges y también de la generación y de la educación de los hijos- es deformada mediante potentes proyectos en su contra apoyados por colonizaciones ideológicas», subrayó el Pontífice argentino. «Claro, ustedes ya son misioneros por la irradiación de su vida familiar hacia sus ámbitos de amistad y de relaciones, y también más allá. De hecho, una familia feliz, equilibrada, habitada por la presencia de Dios habla por sí misma sobre el amor de Dios por todos los hombres. Pero los invito también a que se comprometan, si es posible, y de manera cada vez más concreta y con creatividad renovada, en las actividades que se pueden organizar para acoger, formar y acompañar en la fe particularmente a las parejas jóvenes, antes y después del matrimonio».

 

«Los exhorto también -prosiguió el Papa- a seguir acercándose a las familias heridas, que hoy son tan numerosas, por la falta de trabajo, por la pobreza, por un problema de salud, por un luto, por la preocupación causada por un niño, por el desequilibrio provocado por una lontananza o una ausencia, por un clima de violencia. Debemos tener la valentía de entrar en contacto con estas familias, discreta pero generosamente, materialmente, humanamente o espiritualmente, en las circunstancias en las que sean más vulnerables». Para concluir, «no puedo más que animar a las parejas de los Équipes Notre Dame -subrayó el Papa- para que sean instrumentos de la misericordia de Cristo y de la Iglesia hacia las personas cuyo matrimonio ha fracasado. No se olviden nunca de que su fidelidad conyugal es un don de Dios, y que hacia cada uno de nosotros ha sido usada la misericordia. Una pareja unida y feliz puede comprender mejor que nadie, como desde dentro, la herida y el sufrimiento que provocan un abandono, una traición, un fracaso del amor. Es necesario, pues, que ustedes puedan llevar su testimonio y su experiencia para ayudar a las comunidades cristianas a discernir sobre las situaciones concretas de estas personas, para acogerlas con sus heridas y ayudarlas a caminar en la fe y en la verdad, bajo la mirada de Cristo Buen Pastor, para formar parte apropiadamente de la vida de la Iglesia. No se olviden tampoco del sufrimiento impronunciable de los muchachos que viven estas dolorosas situaciones familiares: ustedes pueden darles mucho».

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Escrito por Redacción

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