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Francisco: No se puede vivir sin perdón

El Pontífice y los fieles rezaron juntos en San Pedro para recordar a las «víctimas inocentes» y para detener los «deplorables actos de violencia y terrorismo». El Papa también lanzó un llamado a los jóvenes. Durante el Ángelus, Francisco habló sobre los «dramáticos eventos de Múnich en Alemania y de Kabul en Afganistán, en donde perdieron la vida muchas personas inocentes». En estas horas, explicó a la multitud de fieles reunidos, «nuestro ánimo se sacude una vez más por las tristes noticias relativas a deplorables actos de terrorismo y de violencia, que han causado dolor y muerte». Y añadió: «Estoy cerca de las familias de las víctimas y de los heridos. Los invito a unirse a mi oración para que el Señor inspire a todos propósitos de bien y fraternidad. Cuanto más insuperables parecen las dificultades y oscuras las perspectivas de paz y seguridad, aún más insistente debe nuestra oración».

Después de haber dicho estas palabras, el Papa pidió a los fieles y peregrinos que estaban en la Plaza que rezaran con él un Ave María, que él mismo pronunció en voz alta con evidente conmoción. El Pontífice también se refirió a los jóvenes de todo el mundo que están llegando a Cracovia para asistir a la JMJ: «Yo también partiré el próximo miércoles, para encontrar a estos chicos y chicas, y para celebrar con ellos y por ellos el Jubileo de la Misericordia, con la intercesión de San Juan Pablo II. Les pido que nos acompañen con la oración. Desde ahora saludo y agradezco a los que están trabajando para recibir a los jóvenes peregrinos, con numerosos obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos. Un pensamiento especial dirijo a los muchos jóvenes coetáneos que, no pudiendo estar presentes en persona, seguirán el evento a través de los medios de comunicación. ¡Estaremos todos unidos en la oración!» Y la lección está en el Evangelio: «No se puede vivir sin pan, no se puede vivir sin perdón, y no se puede vivir sin la ayuda de Dios en las tentaciones», explicó el Papa al reflexionar en su catequesis sobre las «tres peticiones» que hay en el Padre Nuestro.

En esta oración, «que Jesús nos enseña», hay tres peticiones « que expresan nuestras necesidades fundamentales: el pan, el perdón y la ayuda en las tentaciones». Es decir, «el pan que Jesús nos hace pedir es aquel necesario, no el superfluo; es el pan de los peregrinos, el justo, un pan que no se acumula y no se desperdicia, que no sobrecarga nuestra marcha. El perdón es, ante todo, aquel que nosotros mismos recibimos de Dios: solamente la conciencia de ser pecadores perdonados por la infinita misericordia divina puede hacernos capaces de cumplir gestos concretos de reconciliación fraterna. Si una persona no se siente pecador perdonado, no podrá nunca hacer un gesto de perdón o de reconciliación. Se inicia en el corazón, en donde nos sentimos pecadores perdonados. La última petición, «no nos dejes caer en la tentación», expresa la conciencia de nuestra condición, siempre expuesta a las insidias del mal y de la corrupción. ¡Todos sabemos lo que es una tentación!». Después el Papa se preguntó: «pero, ¿para qué sirve el Espíritu Santo? Sirve para vivir bien, para vivir con sabiduría y amor, haciendo la voluntad de Dios». Por ello, explicó, sería muy hermosa una oración, «en esta semana, que cada uno de nosotros pidiera al Padre: ‘Padre, ¡dame el Espíritu Santo!’». Y la Virgen «nos lo demuestra con su existencia, completamente animada  por el Espíritu de Dios. Que ella nos ayude a orar al Padre unidos a Jesús, para vivir no en manera mundana, sino según el Evangelio, guiados por el Espíritu Santo».

«¡La oración —explicó Papa Bergoglio— es la primera y principal «herramienta de trabajo» en nuestras manos! Insistir con Dios no sirve para convencerlo, sino para fortalecer nuestra fe y nuestra paciencia, es decir, nuestra capacidad de luchar junto a Dios por las cosas que son realmente importantes y necesarias». Y entre ellas hay una, la más importante, pero casi nunca la pedimos a Dios, que es el Espíritu Santo. « Y Jesús lo dice: ‘Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan’. ¡El Espíritu Santo! Debemos pedir que el Espíritu Santo venga a nosotros».

Después, Francisco saludó y agradeció «a todos los que están trabajando para acoger a los jóvenes peregrinos», y dirigió un saludo especial a los jóvenes que no podrán participar en la JMJ. El Papa citó también la exhortación del beato Piergiorgio Frassati y se dirigió a los jóvenes peregrinos de Italia y de otros países, «en particular, a los de São Paulo y di São João de Boa Vista en Brasil; el Coro «Giuseppe Denti» de Cremona y a los participantes en la peregrinación en bicicleta desde Piumazzo a Roma, enriquecida por el compromiso de la solidaridad. Saludos a los jóvenes de Valperga y Pertusio Canavese, Turín: continuad a probar y a vivir mediocremente, como han escrito en su camiseta. Les deseo a todos un buen domingo. Y por favor no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!».

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Via VI

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Escrito por Redacción

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