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Franciscanos visitan cárceles en Italia.

Con el espíritu de Francisco, van al  encuentro de los últimos, de los desposeídos.

Visitan a detenidos  que celebran  las fiestas en las cárceles.

Visita a los  Centros penitenciarios.

Numerosos laicos  -Orden Franciscana seglar, Juventud franciscana, Terciarios- y otros de la Campania, han reservado un momento de sus jornadas para visitar  prisiones y llevar una palabra de consuelo a quienes  viven dentro de ellas.

Manos tendidas al mundo.

La OFS, en particular, cuenta la experiencia de una hermana de la Fraternidad de Avellino-Roseto que ha  visitado con anterioridad  algunas instituciones penitenciarias, dentro del proyecto regional “Manos tendidas al mundo”. La hermana ha estado, en particular, en  la cárcel de Airola, en la provincia del Benevento.

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Cuenta  su experiencia

Hace un tiempo-cuenta la franciscana seglar- me había propuesto acercarme al problema de los detenidos, convencida de que el modo mejor de comprenderlo, era tener un contacto y aceptar del modo  mas respetuoso sus vidas y sus errores. Por eso cuando mi fraternidad de Avellino me acompañó en el proyecto de  hacer una visita a la cárcel de menores de Airtola, lo aproveché como el inicio de una actividad que espero pueda continuarse en el tiempo. Personalmente ya me ocupo de los internos por medio del voluntariado de otra naturaleza”.

Una misa con estilo franciscano

La visita a la cárcel de Airola comenzó con al liturgia eucarística en la capilla “en la cual participamos los pertenecientes a varias fraternidades de la Campania de la OFS y de la JUFRA y algunos jóvenes detenidos, en particular aquellos a los cuales se les había concedido  salir con permisos personales”.

Diálogos en el patio

Al finalizar la liturgia, animada con cantos entonados por la JUFRA de Airola “nos llevaron al patio donde los detenidos acostumbran a pasar un tiempo de libertad vigilada de acuerdo a las normas. Allí cada uno de nosotros se acercó a los jóvenes que, se reunían en grupos y nos observaban curiosos tratando de  comprender este hecho que era una novedad absoluta, sobre todo porque hacía poco que habían llegado al penal”.

Fragilidad  de los  jóvenes

Concluye la joven franciscana: “puedo afirmar que esta experiencia vivida en una cárcel de menores, constituye con seguridad una ocasión para reflexionar sobre la fragilidad de los jóvenes y de las familias modernas que son uno de los componentes que contribuyen a las búsquedas equivocadas y a las a los caminos errados siguiendo falsos  espejismos en una edad muy joven”

 Fuente: SanFrancesco

Traducción: Maria Cecilia Jaurrieta, ofs

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Escrito por Redacción

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