Chile despertó…

… no estamos en guerra.

En los últimos días el pueblo de Chile ha vivido una transformación que podría describir anímica, que va de la resignación y pasividad social a la rebeldía y acción contra un modelo que ha causado una gran desigualdad en la distribución de los bienes y recursos de esta porción de tierra que llamamos Chile, desigualdad del acceso a la Justicia, Educación, Salud, Pensiones para la vejez y tantas otras demandas antes situaciones que provocan una mayor pobreza y una calidad de vida de esclavos, sometidos al mercado que enriquece cada vez más a los pocos que se benefician en base a una estructura que abusa de la mayoría habitantes del país.

Fray Máximo Cavieres Iturriaga, ofm en la marcha del sábado junto a otros frailes.

“Chile despertó” es el cántico que hemos entonado en las manifestaciones, para decirle al Gobierno, a los Políticos, a los Empresarios y todos aquellos que han permitido las desigualdades sociales basta de abusos. Un despertar que ha tenido diversas formas de manifestación, pacíficas y violentas, en la calle protestando y en las diferentes iglesias y espiritualidades en jornadas de reflexión y oración (aunque no sean visibilizadas por los medios masivos de comunicación).

Chile despertó es la expresión de todos y cada uno de los ciudadanos del país, todos y cada uno transversalmente, llamando a una transformación estructural, profunda, que permita superar las injusticias. Pero también no es menos cierto, que quienes hoy pedimos cambios en el modelo económico, debemos hacerlo también en nuestro estilo de vida, muchas veces moldeado por ese mismo modelo, carente de valores humanos fundamentales como la igualdad, la justicia e equidad, cambios de un estilo de vida competitivo, egoísta, individualista y consumista, cambios a un estilo de vida de colaboración, de gratuidad y solidaridad auténtica.

Fray Ronald Villalobos, Ofm durante la manifestación del sábado.

Despertar para salir de sí mismos abriéndose a una dimensión más fraterna y de servicio de la convivencia social.

“No estamos en guerra”, fue la reacción ante el discurso de odio que se quizo instalar por parte de la autoridad, expresado en la instauración del estado de excepción, enviando a las fuerzas armadas a las calles, con toque de queda, en la represión de las manifestación, en la indefensión de los más pobres. No estamos en guerra, porque buscamos la paz a través de una sociedad justa, porque queremos terminar con la violencia que sufrimos diariamente de vivir con la angustia de no saber como llegar a fin de mes. No estamos en guerra, porque no existe el enemigo interno, sino hermanos y hermanas que buscamos mejorar las condiciones de vida. No estamos en guerra por no queremos saqueos en los barrios ni en las leyes que permiten a los poderosos beneficiarse.

La Iglesia de Chile, esta llamada a vivir plenamente nuestra misión, proféticamente proclamar el Reino de Dios y su justicia, llamando a la “conversión ecológica” de nuestra estructura social. Los Hermanos Menores de Chile, estamos llamados a dar testimonio de fraternidad y servicio en medio del pueblo de Dios, promoviendo la justicia, la paz y la custodia de la creación, construyendo comunidades participativas, dialogares y ministeriales, al servicio del Señor y la humanidad. Sembradores de esperanza, capaces de recuperar la fe en la conversión del otro, venciendo la desconfianza que nos cierra al encuentro, al diálogo y la aceptación de lo distinto, haciendo posible construir la unidad de lo universal, respetando la diversidad.

Que el Señor nos de su paz.

Fr. Máximo Cavieres Iturriaga, ofm

Delegado provincial de JPIC Chile.

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Escrito por Redacción

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