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Franciscanas viajan 22 horas para la beatificación de Romero

Su ilusión es presenciar la beatificación de Monseñor Romero, a quien consideran «será la luz para que este sufrido pueblo sea transformado y que la familia salvadoreña llegue a tener paz espiritual».

YLKA_bW9uamFzX3RyZXMuanBnDos monjas costarricenses emprendieron un viaje por tierra para presenciar la beatificación de Monseñor Óscar Arnulfo Romero el próximo sábado. Su recorrido para atravesar Nicaragua, Honduras y El Salvador les llevó 22 horas consecutivas.
Las hermanas de la orden Franciscana María Inmaculada Zulay Garita y Etilma María Oviedo Víquez, partieron de su país a las tres de la mañana del pasado lunes y llegaron a El Salvador a la una de la mañana del este martes.
Su ilusión es presenciar la beatificación de Monseñor Romero, a quien consideran «será la luz para que este sufrido pueblo sea transformado y que la familia salvadoreña llegue a tener paz espiritual».
“La beatificación de Romero es una bendición para América latina, para el mundo entero y en especial para esta nación que urge de paz, porque durante años ha estado en conflicto interno por guerra civil y hoy por problemas de pandillas”, expresó Etilma María Oviedo Víquez.
“Llegamos con mucha alegría y gracias a Dios nos dieron la oportunidad para que formáramos parte de este magno evento. No nos importa la fatiga y los problemas aduanales que se nos presentaron”, dijo con mucho entusiasmo la monja Oviedo Víquez.
Y es que la travesía no fue del todo agradable para las hermanas de la congregación franciscana, ya que uno de los inconvenientes fueron los largos trayectos que debieron estar sentadas, en pensar los problemas que pudieron surgir en la carretera producto de la delincuencia, pero la mayor dificultad fueron los trámites migratorios que debieron hacer en las fronteras de Peñas Blancas, Guasaule y finalmente El Amatillo.
En la frontera El Amatillo, de El Salvador, permanecieron durante varias horas mientras esperaban la revisión de los equipajes. “A todas las maletas les pasaron revisión con perros especializados en rastrear droga y además se hizo de forma manual. Algunas personas que parecían sospechosas fueron llevadas a una oficina especial, en donde fueron interrogadas y debimos esperar por ellas”, argumentó Etilma María Oviedo Víquez.
“De momento pensé que la revisión era por el evento de Monseñor Romero, pero alguien nos hizo ver que se trataba de la búsqueda de drogas”, señaló la monja.
Monseñor Romero era muy conocido en Costa Rica
Las religiosas explicaron que en la zona atlántica y la capital de Costa Rica se han organizado caravanas de feligreses para asistir al evento el próximo sábado; incluso una línea aérea ha bajado los precios para que más costarricenses puedan llegar a suelo salvadoreño.
“Muchos desconocen que Monseñor Romero estuvo exiliado por varios días en Costa Rica y fue en la época de los 70s. Durante ese tiempo disfrutamos de sus homilías y en ninguna de ellas escuchamos frases de lucha de clases, de fomentar el odio y menos de tener envía al vecino. Sus mensajes fueron de amor y los focalizaba en que fuéramos más condescendientes con las personas pobres”, indicó la religiosa Zulay Garita.
Comenta la monja que en ese tiempo Monseñor Romero se convirtió en líder para la comunidad católica de la zona atlántica, y que la gente gustaba de sus homilías. Incluso, muchos de ellos las escuchaban por radio y otros acudían los domingos a la catedral.
“Esos mensajes me hicieron consolidar mi vocación religiosa y desde ese momento me propuse que debería conocer la tierra de Óscar Arnulfo Romero, sobre todo cuando leímos la noticia que lo habían asesinado. De esta forma llegué a El Salvador en 1990 luego de la muerte de los padres jesuitas, debido a que las hermanas de la congregación que estaban al frente del local de San Pablo Tacachico, decidieron huir por temor a que las asesinaran”, especificó la monja Garita.
“Ese momento lo aproveché para hacer labor pastoral en San Pablo Tacachico, donde estuve por tres años y me sentí realizada porque al fin llegue a la tierra de Monseñor Romero, donde él en vida había pedido que enfocáramos nuestros esfuerzos en ayudar a las personas humildes”, argumentó la Franciscana.
“Doy gracias a Dios porque tuve la oportunidad de conocer a Monseñor Romero, recuerdo que daba a conocer los problemas que sucedían en El Salvador y nos enfatizaba que debíamos de trabajar por los pobres, que les debíamos escuchar y que los evangelizáramos. Esa labor la realice con solvencia en Tacachico y hasta el momento le he cumplido”, puntualizó Zulay Garita.

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Escrito por Redacción

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