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Fe y Providencia. Por Manuel Romero, tor

Camino paso a paso y siempre hacia adelante. Es la experiencia de tantos jóvenes que han peregrinado por Cracovia en busca de Cristo, convocados por el Papa Francisco.

Se han fiado y se han puesto a caminar para confluir -de los cinco continentes- en una ciudad interesante plagada de testimonios de santos y de clima de misericordia. Cristo ha sido su garantía y la prueba para ponerse en movimiento.

Muchos de nosotros, con caminos bien trillados, consideramos los días de la Jornada Mundial de la Juventud como un cúmulo de experiencias religiosas en dosis exageradas. ¡Pues benditas sean! ¡Cuántos de nosotros somos capaces de dejar la seguridad de nuestro convento, convivir en los caminos con gente desconocida, ser acogidos por familias que no hablan nuestro idioma, hacer colas y colas para subir a un tren, sonreír bajo el sol y cantar bajo la lluvia, dar gracias a Dios si te dan otro bocadillo o no te llega la cena… y fiarte de que Dios, al día siguiente, te va a dar parte de su Espíritu, porque se te olvidan las seguridades y anhelas lo imprevisto.

Jesús dice hoy a aquellos que se dicen sus discípulos: “No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón”.

Paso a paso se purifica la fe. De ello dan testimonio los santos de todos los tiempos, los testigos de cualquier lugar… De ello dan muestras las familias que -por ir en nombre de Cristo- abren sus casas para acogernos. Al regresar en el bus, con la Palabra regalada, me pregunto: ¿por qué me cuesta tanto vivir en la Providencia? ¡Si ella es la respuesta a la Fe!

via LCDLP

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Escrito por Redacción

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