in ,

«Es hora de despertar del sueño»

Él viene

Hoy en la liturgia se usa muchas veces el verbo «vendrá» en relación a Cristo. Pero a mi me gusta más conjugarlo en presente: Él viene.

Cristo viene en el sediento, en el hambriento, en el marginado, en el anciano que vive solo en nuestro propio portal. Viene en el inmigrante que, solitario, es aislado de la sociedad que lo rodea.

Cristo también viene en los refugiados que intentan llegar a Europa, en los que esperan en el monte para cruzar las inhumanas fronteras que cercenan sus libertades y sus cuerpos. En los que intentan entrar en Estados Unidos en búsqueda de un futuro mejor.

Hoy, al comenzar el Adviento, se nos pregunta ¿como preparamos el camino a la Navidad? Este es un tiempo de preparación… No de preparar las compras, como manda la cultura imperante, sino de preparar el corazón.

Preparar el corazón es convertirse. Cuando nos convertimos «aquello que nos producía amargura y rechazo, se transforma en dulzura». Como le sucedió a Francisco de Asis con los leprosos…

Preparar el camino, esperar al Señor, es abrir nuestro corazón, poner por delante al Cristo Vivo en los más necesitados…

No esperes a la Nochebuena para adorar al Niño de yeso, ese es solo una representación de Aquel, de carne y hueso, que espera mucho más cerca de lo que crees.

«Es hora de despertar del sueño» nos dice San Pablo en la segunda lectura. Despertemos del sueño del consumo, de las apariencias y de las «religiosidades».

Mira al Niño, de carne y hueso, ahogado en la playa y besa sus pies, con la misma devoción con que lo harás el 24 por la noche.

Aviva Señor, en nosotros, el deseo de salir a Tu encuentro en este Adviento.

 

Paz y bien!

Gabriel López Santamaría.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando...

0

Comentarios

0 Comentarios

Escrito por Gabriel López Santamaría

Franciscano, padre de dos hijos, es fundador de pazybien.es y de Católicos en Red.

Velen y estén preparados

Adviento, nuestra espera y anhelo.